Crónica

Los trenes también llegan tarde a la protesta del sector ferroviario

Cientos de trabajadores del servicio se concentran ante el ministerio para exigir una mayor inversión en vías y trenes

Concentración de los sindicatos del sector ferroviario frente a la sede del ministerio de Transportes
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MadridA falta de quince minutos para la protesta convocada por los sindicatos ferroviarios ante el ministerio de Transportes, un grupo de manifestantes que vienen desde Tarragona todavía están a 60 kilómetros de Madrid. Víctimas de su propia crisis, los problemas que acumula la alta velocidad entre la capital catalana y la española les impide llegar a la cita reivindicativa. Finalmente, unos 300 personas —muchas de ellas con chalecos fluorescentes— se hacen ver y oír en Nuevos Ministerios, el complejo de edificios que alberga las sedes de cinco ministerios, entre ellos el de Transportes y Movilidad Sostenible, capitaneado por Óscar Puente.

Las banderas de los seis sindicatos que han confluido allí –rojas, negras, verdes, blancas y azules– ondean haciendo patente una estampa transversal de toda la "familia ferroviaria". Trabajadores de Renfe, Iryo y Ouigo comparten espacio con trabajadores de Adif. Son las empresas que están en el ojo del huracán tras los accidentes de Adamuz y Gelida y del caos de Cercanías. "Debe marcar un antes y un después, debe ser un punto de inflexión", dice Pepa Páez, secretaria general del sector ferroviario de CCOO, desde el escenario. "No podemos permitirnos normalizar lo que no es normal, no podemos resignarnos a que el ferrocarril funcione a base de parches", añade. Noelia Martín, de la CGT, se suma y cree que los últimos accidentes no son "hechos aislados", sino un "síntoma más de la enfermedad crónica" que sufren los trenes en el Estado. Y Diego Martín, el secretario general del Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf), reclama cambios inminentes y una "revisión del sector y de todas las medidas" y lamenta que no se hayan dedicado esfuerzos suficientes a mantener la red de trenes.

Solidaridad con los usuarios

Entre los asistentes existe un doble mensaje. La falta de mantenimiento compromete la seguridad, pero los trenes siguen siendo seguros. Y es una consigna en la que más de un orador pone énfasis. Dos de las demandas, por ejemplo, son establecer protocolos de seguridad y aumentar plantillas. "No estamos frente a un problema de seguridad ferroviaria, es un problema de inversión insuficiente y de planificación deficiente", protesta Pepa Páez. Y envía un mensaje de solidaridad con los usuarios: "Su enfado es comprensible y su preocupación es lógica, pero los ferroviarios estamos de su lado". En esta línea, Diana Murciano, tripulante de a bordo de Renfe y representante de la CGT, reconoce que la "indignación" de los ciudadanos conduce al "nerviosismo" de los trabajadores, y hace un llamamiento a todos los actores implicados: "Deben hacer autocrítica para ver lo que está fallando, compromete a toda la clase política".

Uno de los asistentes es Francisco Cárdenas Pons, responsable de Renfe de UGT Catalunya. Para él, el culpable de todo es Adif: "Está enfrentado con todo el mundo". Le responsabiliza del deterioro de las vías y de la falta de inversión. "No somos nosotros, nosotros vamos por encima", defiende en declaraciones al ARA. Pero el diagnóstico no es compartido por todos. Sergio, del Sindicato de Circulación Ferroviario, pone la lupa en los convoyes: "El material rodante es viejo y tiene muchas incidencias". Si a esto le sumas el estado de las infraestructuras, es un "ciclo sin fin", asegura.

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