Vivir dentro de una obra de arte total
El artista gerundense Ignasi Esteve ha convertido Can Gustà, en Bàscara, en un espacio de fantasía y color donde arquitectura, naturaleza y pintura dialogan en cada rincón
Báscara (Alto Ampurdán)En la carretera nacional que separa por la mitad el pueblo de Bàscara (Alt Empordà), viniendo desde Girona, a mano derecha sobresale una majestuosa casa de tres plantas, con una gran fachada de tonos azules y ocres, presidida por un reloj de sol muy singular. Es Can Gustà, residencia y taller del artista gerundense Ignasi Esteve, que durante los últimos años ha convertido su casa en una auténtica obra de arte total.
El pintor lleva doce años viviendo de alquiler en Can Gustà y durante todo este tiempo ha transformado todos los rincones a partir de su universo creativo de manera acordada con el propietario de la finca. En cada habitación, todo está colocado y diseñado con un gusto exquisito. Los cuadros cuelgan de las paredes dialogando con las formas, texturas y tonalidades de cada estancia, en perfecta sintonía con los muebles, las flores, las cortinas, las alfombras, los espejos y los pequeños altares.
Predomina una paleta inconfundible de tonos violetas, azules ultramarinos y granates, combinados con sus complementarios para crear contrastes armónicos. La ornamentación, los estampados y los tejidos evocan tapices y motivos naturales cargados de simbolismo, empapados de cuerpos y figuras masculinas de gran erotismo.
Esteve siempre se ha preocupado por la integración del arte en la vida y ha explorado las posibilidades de la pintura más allá de las formas tradicionales del caballete y los museos, fusionando la creación con la ciencia y la ecología. El artista, alumno de Domènec Fita, se ha dedicado a combinar su producción pictórica con intervenciones en edificios, escaparates de tiendas o en prácticas de jardinería.
Can Gustà es la culminación y la concreción definitiva de esta filosofía: "A partir de los años noventa empecé a pensar que el arte tenía más sentido si se podía compartir y si podía incidir en el espacio común y público –explica–. Can Gustà me ha permitido poner en práctica todas estas ideas en mi casa y convertirla en un espacio de fantasía, evocación y memoria, amable y abierto a la observación".
Siguiendo la estela de David Hockney
En la explosión de formas y colores de cada ángulo de la casa se palpa una idea y un sentimiento de pasión, felicidad y disfrute. Para ponerlo en palabras, Esteve emula la figura de David Hockney, que falleció recientemente. "Siempre ha tenido un núcleo central relacionado con la alegría de vivir, con el cuerpo humano, con el color y expresaba libremente su homosexualidad. Cuando estudiaba bellas artes, el peso del arte conceptual y de los discursos más críticos y oscuros era muy importante. Yo, en cambio, siempre he tenido una tendencia a la evasión, a buscar una salida en el placer, en el hedonismo, en la luz y el color", reconoce. Aparte de Hockney, en su imaginario también resuenan referentes coloristas como Monet o Matisse.
La intervención de Esteve en Can Gustà no se limita solo al interior y a la fachada, sino también a todo el jardín, ya que el artista también está formado en paisajismo. "La fachada azul que se ve desde la calle la pinté pensando en los veranos cada vez más calurosos. Es una especie de paliación cromática, una ilusión similar a la de los antiguos jardines persas, que utilizaban el color para sustituir la presencia efímera de las flores", explica.
El jardín, como todas las obras de la casa, está vivo y en constante transformación: "Puedes planificarlo, pero la naturaleza siempre acaba llevándolo hacia donde quiere. Las plantas, el clima y el tiempo modifican cualquier idea inicial. Con la casa pasa algo parecido. Es un espacio vivo. Algunas paredes aún se tienen que pintar, otras cambiarán de color, y los muebles o las obras se reordenan constantemente", explica. Las visitas, las charlas y las exposiciones temporales que organiza también contribuyen a la mutación permanente de los espacios.
Porque Can Gustà no es solo una casa y un taller. También es un espacio expositivo, ya que la planta baja funciona como una especie de museo abierto donde, además de su obra, Esteve expone trabajos de otros artistas jóvenes, a menudo alumnos suyos, sin una programación rígida, dejándose guiar por la afinidad, la empatía y las oportunidades que van surgiendo.
- Casa histórica del siglo XIXResidencia y taller del pintor y paisajista Ignasi EsteveEn Bàscara (Alt Empordà)