Alejandro Fernández rompe la historia del PP de Catalunya
Este mes de junio el Partido Popular de Catalunya ha vivido un plácido congreso regional que ha reelegido al tarraconense Alejandro Fernández como presidente por cuatro años más. La historia de los populares catalanes es un Dragon Khan desde su fundación a finales de los ochenta y la silla de presidente quema inquilino tras inquilino. Fernández lleva ya ocho años en el cargo, y supera la media de permanencia de la larga lista de antecesores –los últimos, Daniel Sirera, Alicia Sánchez Camacho y Xavier García Albiol– y si cumple el mandato, doce años se convertirán en casi una eternidad en los parámetros temporales de los conservadores catalanes.
Fernández se alineó con Pablo Casado cuando este optó al liderazgo del PP tras la retirada de Mariano Rajoy. Cuando Casado cayó en desgracia al enfrentarse a Isabel Díaz-Ayuso, muchos ya le cantaban las absolutas al político tarraconense. Se le situaba enfrentado con Alberto Núñez Feijóo e incluso tuvo que tragarse el sapo de ver cómo Maria Mercè Martorell, que no es santa de su devoción, era elegida a dedo desde Madrid alcaldable por Tarragona.
Pero Fernández es un animal político y ha sabido jugar a sobrevivir en la selva genovesa. Ha hecho pasar al PP de Catalunya de ser un partido con respiración asistida a superar a Vox y tener quince escaños en el Parlament. Y ha escrito un libro, A calzón quitao –prorrogado por Cayetana Álvarez de Toledo–, con el cual ha hecho un tour de presentaciones por toda España y se ha erigido en el gran azote del independentismo catalán. En algunos momentos de su lectura a según quién le ha parecido una obra de ciencia-ficción política, pero a su parroquia ha gustado.
Tras ser reelegido con un 97,51% de los votos presidente del PPC, Alejandro Fernández se ha situado en la parrilla de ministrables del cada vez más inevitable Gobierno Feijóo. La cuota catalana. No podemos negar que, después de una carrera política de casi un cuarto de siglo, Fernández se lo ha bien ganado.