Treinta años prestigiando el Cava desde Montferri
En el año 91 el abuelo Lluís Vives i Solé fue reconocido "por el tratamiento líder en cuestiones tecnológicas en el campo del viñedo" por el presidente Pujol; hoy el gobierno catalán ya no premia con esta distinción a quien trabaja la tierra y protege el paisaje. Su hijo Enric Vives y su esposa Aïda Conesa son enólogos por la Universidad Rovira i Virgili y hace treinta años decidieron levantar las Cavas Vives Ambròs en Montferri. Juntos, mantienen el legado de una casa de payés con más de 500 años de historia en el Alt Camp y ahora también se ha sumado la sexta generación. David Vives ha aparcado la informática para cultivar viñedos. Es habitual verle sobre John Deere del 79, pero también comunicando con destreza a Instagram. Las cavas celebran el trigésimo aniversario y parece que al abrigo de la iglesia ya pocos metros del Santuario modernista de Montserrat, saben surfear la crisis que se cierne sobre el sector del vino. Ampliarán las instalaciones para almacenar las cada vez más largas crianzas de Cava que elaboran, así como la tienda para ofrecer una mejor atención enoturística. "En Vives Ambròs el 99% es vid y el 90% de la producción la vendemos en la tienda", advierte Enric Vives. Son un rara ancianos. No tienen distribuidores. "Nos funciona el boca-oreja y la relación calidad-precio-placer de vinos y cavas", añade. También les ha favorecido la crítica especializada y los concursos internacionales; 71 medallas de oro y 40 medallas de plata.
"Después de estudiar en Tarragona, yo fui a la Champaña a hacer prácticas y mi mujer en California para cursar un posgrado en la Universidad de Davis. Al volver decidimos dar valor a la uva. Desde los inicios hemos creído que había que hacer cosas diferentes. cavas", resume Vives. Empezaron envejeciéndolos durante tres o cuatro años. Ahora han saltado a los ocho, pero el horizonte está entre diez y doce. "En la piel están todas las cualidades y es con eso que nosotros trabajamos", advierte. En 2017 se aventuran también a elaborar vinos tranquilos recuperando variedades autóctonas como el xarel·lo rojo y espacios de crianza distintos del barril, como el ánfora. Recientemente han sacado al mercado un ancestral de muscato. "Nos parece una buena opción para la gente joven". Se adaptan a los tiempos sin traicionar su filosofía. Los fines de semana es un ir y venir de visitas. "Ofrecemos toda la colección, seis vinos y seis cavas, para que puedan entender los distintos estilos de elaboración. Lo hacemos divertido, pero también instructivo", dice David Vives. La recepción de Vives Ambròs está concebida como wine bar. Se sienten cómodos en el tú a tú y ofrecen la posibilidad de entrar y tomar una copa.