Mamadou Sow: "La primera vez que vi el mar era de noche y iba a bordo de una patera con 124 personas"

Entrenador de fútbol base

Mamadou Sow
11/08/2026 - 20:00 h.
3 min

Calella“La primera vez que vi el mar fue de noche; y yo, a bordo de una patera con 124 personas”. Nacido en un pueblo del interior de Senegal, Mamadou Sow (Tambacounda, 1991) desembarcó el verano de 2007 en El Hierro, en las islas Canarias, gracias a un barco de turistas que avistó su patera a la deriva. Viajó desde la capital, Dakar, con la ayuda de un hermano mayor, sin permiso de su madre, viuda de su padre. “En mi pueblo, todos los que tenían casa o coche era porque habían emigrado a Europa o a los Estados Unidos”.

Ingresó en un centro de menores de Tenerife, donde convivió con algunos pocos chicos marroquíes, hasta que, a partir de enero de 2008, empezaron a llegar más, y de otras procedencias. Enviaron algunos menores a Madrid y a Barcelona. Querían destinarlo a Ceuta, pero “para mí significaba volver a territorio africano”. Como castigo por negarse, lo trasladaron a otro centro de la misma ciudad donde las condiciones eran peores. El fútbol fue un factor clave para que se integrara. El nuevo centro sorteaba entradas para ir al estadio del Tenerife a ver los partidos del primer equipo, pero él siempre tenía un asiento reservado. El monitor decía al resto: “En Mamadou es el único que sabe el nombre de los jugadores”. Fue testigo de un ascenso a Primera División.

Mamadou Sow sentado en el banquillo del CF Calella.

Cuando cumplió dieciocho años, tuvo que dejar el centro de menores. Omar Ndiaye, conocido senegalés de su madre que ya está muerto, le ofreció vivir con él en Pineda de Mar. Su permiso de residencia legal caducaba en seis meses y necesitaba un contrato laboral para renovarlo. “En plena crisis, no encontré a nadie que me quisiera contratar. Estuve nueve años sin papeles”. El primer trabajo en negro fue en la cocina de un restaurante familiar. Con el primer sueldo alquiló una habitación en un piso compartido. “Trabajar sin papeles significa no tener ningún tipo de red o seguro –explica–. Hay empresarios que quieren que gane la extrema derecha para que los inmigrantes no tengan esperanza, que tengan que trabajar por cuatro duros mientras los amos se van de vacaciones y viven una vida de lujo a costa de los trabajadores”.

Frecuentaba el bar del pueblo: iba a ver partidos de fútbol. Discutía con otros clientes sobre los temas que se derivan. “Yo soy un poco como Toni Padilla: me interesa la parte social, la política y la futbolística”. Hasta que aparecieron en su vida tres hermanos uruguayos que hoy en día son sus mejores amigos. Fede es el coordinador del CF Calella, que juega sus partidos en el popularmente conocido como campo “caribeño” por su proximidad al mar. Le ofreció llevar uno de los equipos, y desde entonces Mamadou compagina el trabajo en la cocina de un restaurante con el de entrenador.

Cuando le pregunto si ha vivido situaciones de racismo en el fútbol base catalán, responde que siempre que presencia actos de este tipo, reacciona con contundencia. Pone como ejemplo una vez que un señor del público local de Malgrat de Mar se refirió a un jugador del Sant Pol como “El negro”. Mamadou le espetó que si no conocía el nombre, debía referirse por el dorsal, no por el color de piel. La persona que acompañaba al señor le reprochó el comentario racista. "Hay que intentar cambiar el lenguaje y la mentalidad de la gente. Una vez me dijo un conocido que yo no parecía africano porque hablaba sin acento. Le contesté que yo soy de aquí. Se quedó cortadísimo, y enseguida le dije que estuviera tranquilo, que era broma. Pero estos golpes de efecto cambian la mentalidad de la gente", sentencia.

A la treintena, soltero y sin hijos, Mamadou Sow se considera la oveja negra de la familia. “Al pasar tanto tiempo fuera, me he salido un poco de las costumbres y tradiciones”. En 2023 volvió a Senegal por primera vez. Su madre ya había muerto. Un vecino del Maresme le preguntó adónde iba. “A mi país”, respondió. “Tú te vas a ver a tu familia. Tu país es este, aunque te joda”. Mamadou no se siente ni del todo senegalés ni del todo catalán, ni mucho menos español. “Siempre hago la broma de que el día que vote será por una Catalunya independiente. Será un día muy bonito”.

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