El crimen de Esplugues pide rapidez y claridad de los Mossos
La imagen de una persona con un cuchillo enorme en las manos, acorralada por la policía después de haber matado a otra persona, es profundamente alarmante, y es fundamental que no añadamos más angustia a los hechos que se saben con suposiciones que no se pueden demostrar. Pero precisamente porque la angustia está justificada, es vital que los Mossos –y finalmente, el Gobierno– descarten o confirmen definitivamente si estamos ante un atentado terrorista. Porque los hechos, independientemente de su móvil, son aterradores.
Era sábado a las once de la mañana cuando un hombre apuñaló varias veces a una mujer por la espalda. Después le cortó el cuello. La investigación de los Mossos no ha podido determinar que se conocieran: todo parece indicar que fue una víctima escogida al azar que tuvo la peor de las suertes.
El agresor también amenazó a otros vecinos con un cuchillo e hirió levemente a otro. Un vecino forcejeó con el hombre del cuchillo, evitando puñaladas y tirándole adoquines. El atacante bajó caminando hasta la Diagonal, donde fue detenido por los Mossos. Todavía iba armado y la policía tuvo que reducirlo. En la comisaría de Les Corts el arrestado continuaba con actitud violenta y tuvo que ser reducido de nuevo. Después de dos noches en prisión, pasará a disposición judicial.
Este es el relato que hoy firma en el ARA Cesc Maideu, en el que también explica que los Mossos no vinculan el crimen de Esplugues con el terrorismo, y que la consejera de Interior, Nuria Parlon, ha afirmado que el hombre estaba emocionalmente desequilibrado y podría haber tenido un brote psicótico. Las fuentes consultadas por el ARA advierten que aún hay pruebas que se están practicando, se está investigando quién es este hombre, de origen marroquí, y que no se puede descartar nada al 100%, igual como no se puede asegurar que el hombre hubiera hecho llamamientos islamistas mientras atacaba a la gente por la calle, del tipo “Alá es grande”. De hecho, un testigo del ataque ha dicho al ARA que no recuerda que el hombre profiriera ningún grito islamista.
Ayer por la tarde se hizo un minuto de silencio por la víctima en Esplugues. Se oyeron gritos contra la inmigración, provenientes de sectores donde había simpatizantes de Alianza Catalana y Vox, que dan por hecho el móvil terrorista.
La imagen de una persona con un cuchillo enorme en las manos, acorralada por la policía después de haber matado a otra persona, es profundamente alarmante, y es fundamental que no añadamos más angustia a los hechos que se saben con suposiciones que no se pueden demostrar. Pero precisamente porque la angustia está justificada, es vital que los Mossos –y finalmente, el Govern– descarten o confirmen definitivamente si estamos ante un atentado terrorista. Porque los hechos, independientemente de su móvil, son aterradores.
Si, como parecería, no estamos ante un atentado terrorista, mejor. Pero ha habido una persona, de origen chino, que llevaba un año aquí, que está muerta. Sin seguridad solo pueden vivir, y aún así, los que se la pueden pagar. Sin seguridad la convivencia es más difícil y los partidos del odio pescan votos. Si algún rasgo nos distingue es que somos una sociedad relativamente segura. No añadamos este problema a la lista de cuestiones que no funcionan bien.
Buenos días.