El análisis de Antoni Bassas

Feijóo y la españolidad de Gaudí

Estaba cantado: una Cataluña grande, universal, cosmopolita, solo puede ser española. Hasta aquí llega el concepto de pasar página en Cataluña del PP: pagar, callar y hacer quedar bien a España cuando vienen visitas.

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29/06/2026
4 min

Este fin de semana el PP de Catalunya ha celebrado su congreso, y ha venido el presidente del partido, Alberto Núñez Feijóo, que ha pronunciado la frase: “Como la mayoría de los catalanes, nosotros también queremos pasar página”. La frase ha sido interpretada como un ofrecimiento a Junts para que algún día sea posible que el candidato del PP a la presidencia del gobierno español reciba sus votos. Junts ya debe saber qué quiere hacer, pero parecería que Feijóo está jugando a una confusión interesada: Junts votó con el PP y Vox que Sánchez debía dimitir, pero ha dicho de todos los colores que no piensa investir a Feijóo, o sea que de momento Feijóo tendrá que esperar.Pero es interesante profundizar en la frase de Feijóo para ver qué entiende el candidato popular por eso de querer pasar página.Y la respuesta no puede ser más previsible: que Catalunya vuelva a la vía autonómica de régimen común, que pague, que calle y si ha de hacer alguna cosa excepcional, que la haga para ofrendar nuevas glorias a España. Y entonces es cuando Feijóo se saca del sombrero de copa el conejo de la Sagrada Familia. Miren este tuit en las redes:“La imagen de la Sagrada Familia. La que el PP quiere representar”. Me recordó aquello que pasó hace unos cuantos años, cuando TVE estrenó Operación Triunfo y el PP dijo que el concurso encarnaba sus valores de esfuerzo y meritocracia para conseguir el éxito. ¿Que una cosa funciona y gusta? Se la hacen suya. Suya, a su manera. Escuchen este minuto y medio de Feijóo, muy revelador del pensamiento que tiene sobre Cataluña:“Quiero citar algo que ha sorprendido otra vez, por fin, y que desde hacía décadas que no veíamos en Cataluña. Es un momento que emocionó a millones de personas, y no es otro que la extraordinaria inauguración de la torre de Jesús de la Sagrada Familia con el papa León XIV. Fue el símbolo de una Cataluña capaz, de una Cataluña que volvía a pensar en grande. Capaz de hacer cosas extraordinarias y capaz de construir una ambición colectiva”. Mire, señor Feijóo, celebro mucho que le gustara la ceremonia de bendición de la torre más alta de la Sagrada Familia, pero contrate a un escritor de discursos que no le mezcle peras con manzanas. ¿Dice que le “ha sorprendido otra vez, por fin”? ¿Por fin qué? ¿“Que desde hacía décadas que no veíamos a Cataluña”? ¿De verdad piensa que Cataluña no ha hecho nada bueno en 34 años, entre los Juegos del 92 y la inauguración de hace unos días? ¿Que representar el 25% de las exportaciones españolas y el 20% del PIB se ha hecho solo? ¿Que el jugador a quien se encomiendan los seguidores de la roja y tiene medio mundo enamorado ha salido como un hongo? ¿Le parece que querer la independencia no es pensar en grande, que organizar un referéndum para discutirlo como hacen los países más democráticos no es propio de un país “capaz de hacer cosas extraordinarias y capaz de construir una ambición colectiva?” Aquí el que no es capaz de hacer cosas es el Estado. Y no me refiero a hacer cosas extraordinarias, sino ordinarias, como conseguir que los trenes funcionen. Lo que tiene mérito, señor Feijóo, es que con el déficit fiscal –extraordinario, este sí– que hace décadas que se arrastra, los catalanes, como decía su predecesor Rajoy, hagan cosas. Pero continúe, por favor. "Aquel día no vimos una parte de Cataluña imponerse a la otra; no vimos una parte de España en contra del resto de España. No, lo que vimos fue una parte de España ofreciendo lo mejor que tiene, y queremos volver a verlo más".

No, ciertamente, el día de la Sagrada Familia no vimos imponerse una parte de España contra otra, porque a diferencia del 1 de Octubre no vimos a la policía pegando a nadie (bueno, la vimos evacuando a centenares de cantores que debían participar en la procesión de luces en el exterior, pero sin porrazos ni pelotas de goma). Y Cataluña ofrece siempre lo mejor que tiene. Su lengua, por ejemplo, o su literatura. Pero ustedes la persiguen, en la escuela y en la Unión Europea. Y muchas ganas de pasar página no se ve que tengan. Y ahora viene la traca final.

"Queremos volver a ver esta Cataluña grande, esta Cataluña universal, esta Cataluña cosmopolita, esta Cataluña española y europea".

Claro. Estaba cantado: una Cataluña grande, universal, cosmopolita, solo puede ser española. Como si Gaudí tuviera algo de español. Como si Cataluña, con una capital internacional como Barcelona, necesitase España para ser más internacional aún. Hasta aquí llega el concepto de pasar página en Cataluña del PP: pagar, callar y hacer quedar bien a España cuando vienen visitas. Franco lo llamaba “exaltar la rica multiplicidad de las regiones”.

Buenos días.

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