San Jorge y lo que somos: universales

Mendoza se ha equivocado, en el tono y en el contenido. Sant Jordi es lo que hace que la fiesta del libro en Cataluña sea la admiración, cuando no la envidia, del mundo del libro. Tendremos que repetir una obviedad: la suma de rosa y de libro, de literatura y de amor es de una fuerza simbólica tan grande que ha hecho que esta celebración sea universal, decodificable por todos, venga de donde venga y hable lo que hable. Sant Jordi no es un intruso, precisamente es el elemento que pone sentimiento y color popular a lo que de otra manera sería una feria del libro.

14/04/2026
2 min

La crónica política sigue siendo una crónica judicial, con los juicios que continúan a Jorge Fernández Díaz y la cúpula patriótica policial, a Ábalos y Koldo y a la familia Pujol.

Ayer añadieron al grupo Begoña Gómez, mujer del presidente Sánchez, procesada por el juez instructor, que quiere marcharse de jubilación con el trabajo hecho y, si puede ser, con la condena sugerida.

Mientras tanto, el matrimonio Sánchez-Gómez está en China, donde el presidente español continúa haciendo crecer su papel presente, y sobre todo futuro, de líder mundial progresista, antagonista de los populismos de ultraderecha y MAGA diversos.

Sin ir más lejos, esta mañana Sánchez ha sido recibido por el presidente chino, Xi Jinping, que ha dicho que tanto China como España "están en el lado correcto de la historia" y que los dos países coinciden en la defensa del derecho internacional, y ha instado a Sánchez a sumar esfuerzos contra la "ley de la selva". Atención a la carrera internacional de Sánchez, que sabe que la española se le puede acabar el año que viene.

Mientras tanto, seguro que deben recordar que ayer les mostramos el montaje de Trump como si fuera Dios. Lo ha tenido que retirar (no sin antes haber dicho que él estaba haciendo de médico de la Cruz Roja, no de Dios). Y el que se ha revuelto contra Trump ha sido el Papa.

Cuando le preguntaron por la cuestión ayer a bordo del avión que lo llevaba a Argelia, León XIV dijo que no tiene miedo del gobierno de Trump, que es una expresión muy del Nuevo Testamento: “No tengáis miedo”.

Y cuando con estos ingredientes ya estaba hecho el plato del día, aparece Eduardo Mendoza y dice:

Eduardo Mendoza: “Fuera San Jorge. Es el Día del Libro. Siempre se había dicho el Día del Libro, y un día San Jorge se metió ahí. No pinta nada. San Jorge era un maltratador de animales, que seguramente no sabía leer. San Jorge no tiene nada que ver con los libros”.

Como que Mendoza me ha hecho disfrutar con sus libros y siempre ha sido de un trato muy agradable, cuando lo oí me dije que debía ser un imitador, o que debía ser una broma (muy desacertada pero una broma); pero no, es lo que es.

Creo que Mendoza se ha equivocado, en el tono y en el contenido. San Jorge es aquello que hace que la fiesta del libro en Cataluña sea la admiración, cuando no la envidia, del mundo del libro. Tendremos que repetir una obviedad: la suma de rosa y de libro, de literatura y de amor es de una fuerza simbólica tan grande que ha hecho que esta celebración sea universal, descodificable por todos, venga de donde venga y hable lo que hable. San Jorge no es un intruso, precisamente es el elemento que pone sentimiento y color popular a lo que de otra manera sería una feria del libro. Una vez más, aquello que nos hace universales es la catalanidad. Es incomprensible que un autor como Mendoza hable en contra.

Buenos días.

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