El váter del Artemis II, protagonista inesperado del viaje a la Luna

La misión ha registrado algunos incidentes técnicos menores sin consecuencias relevantes

Los astronautas; Reid Wiseman, Christina Koch, Jeremy Hansen y Victor Glover conversando en directo desde la nave Orión de la misión Artemis II con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
ARA
08/04/2026
2 min

La misión Artemis II ha entrado en la historia como el primer viaje tripulado hacia la Luna en más de cincuenta años. Los astronautas de la misión se han convertido en los humanos que más lejos han llegado nunca de la Tierra, alcanzando los 406.771 kilómetros de distancia. Pero, más allá del hito histórico, estas misiones siempre pueden comportar imprevistos: algunos de relevantes e incluso peligrosos, y otros más anecdóticos. En este caso, una situación inesperada se produjo poco más de una hora después del lanzamiento, cuando la NASA detectó una incidencia en el váter de la nave Orión y un problema en el sistema del lavabo, que no funcionaba correctamente: el sistema de succión de residuos fallaba a causa de una posible desalineación provocada por las vibraciones del despegue. La avería obligó a los ingenieros a intervenir desde el centro de control y, finalmente, fue resuelta por la misma tripulación.

El sistema, conocido oficialmente como Sistema universal de disposición de residuos, es una pieza clave en las misiones de larga duración. No solo gestiona los residuos en un espacio reducido y en condiciones de microgravedad, sino que también permite reciclar la orina para convertirla en agua potable en futuros viajes.

Otros incidentes

El segundo problema llegó unas horas después, cuando una boquilla se bloqueó por la congelación de la orina. La solución fue tanto insólita como efectiva: orientar la nave hacia el Sol para descongelar el conducto. Mientras tanto, la tripulación tuvo que recurrir a sistemas alternativos de recogida.

Finalmente, un tercer incidente encendió las alarmas: un olor a quemado detectada dentro del módulo de higiene, que aún no se ha podido identificar del todo. Aun así, la NASA asegura que el sistema continúa operativo y que la misión sigue su curso con normalidad.

Más allá de la anécdota, el caso pone de manifiesto que incluso los sistemas más básicos pueden convertirse en un problema en estos casos. Por suerte, hasta ahora ninguno de estos incidentes ha afectado el desarrollo de la misión ni la seguridad de la tripulación.

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