8 restaurantes para cenar en el Raval más allá de los durum y los kebabs
En el céntrico barrio de Barcelona la oferta desborda y cuesta elegir, pero hay propuestas de cocina catalana, de autor, popular y con un amplio abanico de precios
BarcelonaEl Raval es uno de los barrios con más vida de Barcelona, con una densidad de restaurantes que puede marear a cualquiera. Entre los locales pensados para turistas de paso, las cadenas que han ido ocupando esquinas y los establecimientos que hace décadas que alimentan el barrio, elegir dónde sentarse no es tan fácil como parece. Quien vive allí lo sabe: la oferta se ha multiplicado, pero encontrar lugares donde la cocina tenga alma y el trato sea de verdad pide un poco de criterio.
A pesar de la fama del barrio, en el Raval hay buenas opciones más allá de los durums y los kebabs, que siempre son una tentación. Y para demostrarlo os ofrecemos ocho lugares donde cenar bien con perfiles muy diferentes: desde casas de comidas con menú a precio popular hasta propuestas de autor, pasando por cocina japonesa, indonesia y opciones para celíacos. Todos comparten una cosa: raíz en el barrio y ganas de hacerlo bien. Encontraréis también una propuesta extra que vale la pena tener en el radar si lo que buscáis es un lugar para comer.
Ca l'Estevet
Tres generaciones de la misma familia mantienen vivo este referente de cocina catalana en la calle Valldonzella, 46. Pepe Cabot, su madre Anna Ros y su hija Carla cuidan a una clientela fiel que va a comer escudella y carn d'olla, fricandó o cervellets, platos que en muchos sitios ya no se encuentran. Los camareros se jubilan allí y recuerdan la mesa y el café de cada uno. Conviene reservar, porque no tienen mesa libre en dos semanas. Abren cada día excepto para cenar los domingos.
Suculento
La croqueta de pato asado, el bistec tártar con tuétano y patatas suflé o el rodaballo a la mantequilla negra: la carta del Suculent dan ganas de mojar pan sin prisa. Toni Romero, que pasó por el Bulli, lleva más de once años al frente de este restaurante en la rambla del Raval, 45, muy cerca del gato de Botero. Para llegar a la sala del fondo hay que atravesar la cocina, cosa que ya forma parte de la experiencia. Abre de lunes a viernes, comidas y cenas.
Arraval
Formato con Jordi Vilà y Paco Pérez, el cocinero Àlex López ha abierto este restaurante en la calle Marqués de Barberà, 22, con una propuesta centrada en la cocina de Barcelona. La pilota de escudella con patatas fritas, el bikini de sopa de cebolla y los macarrones reivindican un recetario muy nuestro desde un espacio luminoso, con capacidad para hasta medio centenar de comensales y un espacio privado. Sirve cenas de martes a sábado.
Cal Robert
Si Robert te planta la pizarra de especiales delante y te explica los platos con su sentido del humor, ya te habrá ganado. En la calle de Requesens, 7, muy cerca de Sant Antoni, este cocinero de larga trayectoria prepara rabo de toro estofado, albóndigas, calamares rellenos y cabrito rebozado a precios populares. En la terraza a menudo encontrarás músicos del Taller de Músics, que está al lado. Ojo: para cenar solo abre de jueves a sábado.
Pötstot
Comerlo todo sin gluten ni lactosa y salir contento: esta es la promesa del Pötstot, en la calle Pintor Fortuny, 32, donde estaba el mítico L'Hortet. Las croquetas de espinacas a la catalana rebozadas con panko de guisante, los puerros confitados con mostaza y frutos secos y los canelones de trufa demuestran que la cocina sin alérgenos puede ser sabrosa. No os perdáis el pastel de queso vegano con confitura de limón. El espacio, con paredes blancas y luz cálida, invita a alargar la sobremesa. Abre cada día, comidas y cenas.
Carlota Akaneya
Cruzar la puerta de este restaurante en la calle Pintor Fortuny es como aterrizar en Japón sin pasar por ningún aeropuerto. El Carlota Akaneya fue el primer sumibiyaki de Europa: una barbacoa japonesa donde el comensal es quien se cuece la carne. El menú Fukuroi incluye cortes de Matsusaka Beef y culmina con un nigiri de lomo bajo de Ito Ranch difícil de olvidar. Hay que ir con la cartera preparada. Abre para cenar cada día y para comer los fines de semana.
Makan Makan
El rendang de ternera cocido seis horas a fuego lento con coco rallado picado a mano es el plato que todo el mundo pide en la calle Lluna, 4. Andrey Finanta lleva siete años cocinando recetas del sudeste asiático heredadas de su abuela javanesa. También vale la pena el shao mai, un dumpling al vapor relleno de cerdo, pescado azul y gamba, y el pangsit goreng. En invierno, la sopa soto ayam reconforta como pocas cosas. El local es pequeño: reservad. Cenas de martes a sábado; sábado también hace comidas.
Bar Muy Buenas
Entrar en la calle del Carmen, 63, es toparse con la Barcelona modernista: un bar de los años 20 recuperado con esmero, con portadas de la revista El Patufet en las paredes y un lavabo que distingue entre mozas y herederos. La carta sigue el hilo: bacalao con samfaina, albóndigas con sepia, civet de jabalí y crema catalana. Todo reconocible, todo bien hecho. Tienen buena carta de vinos y licores catalanes. Abre cada día para comer y cenar, y los fines de semana hace horario continuo.
Para una comida casera: La Granjeta del Raval
Diecinueve años dando desayunos y menús de mediodía en el barrio, ahora en un local nuevo y mucho más grande en la calle Peu de la Creu, justo delante de la redacción del ARA. El Xavi Serna, la Isa Hidalgo y el Paco Hidalgo mantienen el menú escrito a mano con primeros, segundos, bebida y postres. Fideuá, macarrones con salsa de queso y avellanas, merluza rebozada: todo casero y a un precio que no ha cambiado. En el piso de arriba, además, hay un espacio que recoge la herencia de L'Hortet. De lunes a viernes, de 7 a 22 h.