"Las AFA no deberían existir"
Cada vez cuesta más que las familias se impliquen en las AFA, asociaciones que adquieren un rol profesional que en realidad no tienen
BarcelonaCon una hija en 1º de ESO, otra en 3º de primaria y una en camino, Sonia aún tiene tiempo para dedicar a la Asociación de Familias de Alumnos (AFA) de la escuela de la segunda. Forma parte de la junta junto a otras dos madres con las que se comparten las tareas a realizar. En su caso, se encargan de organizar y gestionar las acogidas, monitorización incluida, el comedor escolar –con los menús también por decidir–, y extraescolares, además de colaborar con la escuela cuando lo necesita.
Lo hace por altruismo y valora su solidaridad que se respira. "Lleva trabajo, pero es asumible", explica Sonia. Ella lo vive como una forma de hacer activismo político en beneficio de todos, ya que de sus decisiones acaban haciendo política y es necesario que la junta comparta ciertos valores, como la inclusión, por no tener discrepancias. "Hay momentos en que lo pondrías en marcha todo, la verdad", añade, "momentos que piensas, ¿por qué debo estar aquí?"
Esta es una de las preguntas que ha dejado en una publicación personal en Instagram donde cuestiona la existencia de las AFA. "Las AFA no deberían existir", dice tajante en la red social porque entiende que están dando un servicio profesional desde una asociación que no lo es. Reivindica que desde que el alumnado entra en la escuela hasta que sale dependen de hasta cuatro o cinco "empresas" diferentes si se tiene en cuenta la monitorización de la acogida, la docencia que depende del departamento de Educación, el servicio de comedor o las extraescolares. "Con diferentes servicios en la AFA adquirimos un carácter profesional que no tenemos y, por ejemplo, debemos decidir sobre nutrición, monitorización u otros, ya la vez, somos receptores de quejas e intermediarios", denuncia Sonia.
Ariadna también jugó un papel activo en la escuela de primaria de sus hijos donde participaba en la Comisión de Fiestas y este activismo lo trasladó al Instituto Montserrat de Barcelona el primer curso de su hijo mayor. Poco tiempo después, la junta debía renovarse y, si no había relevo, la AFA desaparecía y, por eso, y por sus ganas de colaborar, accedió a ser su presidenta.
En este caso, además de ser la vía directa entre familias y profesorado, la AFA se encarga de las taquillas del alumnado, gestiona las extraescolares, forman parte de la comisión de comedor, ayudan económicamente a los premios del centro –Sant Jordi y un proyecto de aulas limpias– y también colaboran económicamente en las fiestas de graduación de 4º de 2º. Además, cada curso hacen carpetas y las agendas para todo el alumnado.
El esfuerzo, sin embargo, se concentra en la biblioteca. No sólo dedican presupuesto para renovar el fondo y el espacio sino que contratan a la profesional que se ocupa de tener las novedades, dinamizar el espacio y promover la lectura entre los adolescentes. Encargarse de un proyecto tan grande limita la posibilidad de llevar adelante otras iniciativas como las charlas para las familias, que llevaban años atrás. "Nos gustaría hacer más, pero tenemos el apoyo que tenemos", dice Ariadna. De hecho, hay muchas escuelas que, de no ser por la AFA, no tendrían biblioteca y son las familias que no sólo la impulsan sino que también la financian.
A pesar de que cada AFA y cada escuela es un mundo, la mayoría hacen servicios imprescindibles para el desarrollo de la actividad escolar, y por eso, son entidades que trabajan de la mano con las direcciones de los centros con los que establecen relaciones estrechas. "Nos valoran siempre que no nos metemos en pedagogía ni temas internos que ya entendemos que no nos corresponde", dice Ariadna. "Se han acostumbrado y nos necesitan", añade Sonia, que recuerda que la responsabilidad de muchos de estos servicios no es de la dirección, sino de la Generalitat.
Desde el departamento de Educación y Formación Profesional las familias se consideran "clave por su labor y compromiso como miembros activos de la comunidad educativa". Sin embargo, por el departamento, la gestión de algunos de estos servicios complementarios por parte de las AFA responde, a la necesaria corresponsabilidad entre familias y escuela. El hecho de que AFA gestione directamente estos servicios permite, en muchos casos, ajustarse a las preferencias o inquietudes de las familias. En caso de que la AFA no pueda asumirlo o que el centro no tenga AFA constituida, lo asume directamente el centro educativo u otros entes locales que pueden tener las competencias delegadas.
Además, el departamento también promueve iniciativas como el Plan Catalán de Deporte en la Escuela o bien los Planes educativos de entorno (PEE) como propuesta cooperativa entre diferentes administraciones para generar recursos que ayuden al alumnado ya las familias en el ámbito extraescolares. Para su financiación, el departamento publica anualmente una convocatoria de subvenciones con el fin de ayudar económicamente a las actividades realizadas por estas entidades y asociaciones de familias que faciliten y potencien la vida asociativa dentro de la comunidad educativa.
El servicio de comedor, un hueso duro de roer
Aunque la mayoría de escuelas públicas carecen de cocina propia y es el Consejo Comarcal quien centraliza parte de la gestión de los comedores a través de empresas de servicios, las AFA acaban siendo las que se reúnen. En el caso de Sonia, asegura que son encontradas cada dos meses y que, la AFA es también quien tiene la comunicación directa, organiza los monitores y gestiona los conflictos cuando los hay. Además, participa en la elaboración del menú nutricional y en la redacción de los pliegos del concurso. "Yo no tengo las herramientas para hacerlo pero acabamos opinando", dice Sonia.
Para las Asociaciones Federadas de Familias de Alumnos de Cataluña (aFFaC) el comedor es un servicio considerado "complementario" por el departamento, a pesar de no serlo. Así lo ve la directora de la aFFaC, Lidón Gasull, quien lamenta que esté "en manos de agentes privados" porque la administración no la asume. Para Gasull, las AFA acaban tomando este servicio "con pro de la calidad", pero considera que sólo deberían poder participar. "La gestión debería ser pública, directa e integrada en la escuela y el proyecto educativo", dice. Una AFA, pues, debería poder tener la fuerza para quejarse en caso de que el comedor escolar no funcione bien, pero no debe ser el agente que lo organiza ni lo contrata.
Acogidas y extraescolares: dos puntos de vista
En la AFA de Sonia además del comedor escolar ofrecen la acogida matinal a todos los niños y extraescolares de la tarde, unos servicios que no serían necesarios "si las familias disfrutaran de una conciliación real". Con esto se encuentran con el mismo problema que con el comedor: la gestión de contratos, monitores y conflictos.
Desde la aFFaC, en cambio, se ve con buenos ojos que sean las familias quienes puedan encargarse de estos servicios, a los que se suma el casal de verano, ya que las AFA tienen el uso preferente de los espacios escolares en horario no lectivo. "Tiene todo el sentido del mundo porque la AFA tiene la capacidad de llevar el espacio escolar a un lugar comunitario donde ocurren cosas y, de rebote, ser un agente cohesionador del barrio o del municipio", dice Gasull. Es un papel que Sonia también defiende y que desde muchas AFA se cumple a través de actividades más lúdico-festivas para intentar hacer comunidad como pueden ser las fiestas de final de curso y otras celebraciones tradicionales, meriendas o encuentros que no tienen otra finalidad que reunir a las familias para que compartan un rato, se conozcan y hagan vínculo.
La AFA en la concertada, otro estilo
Precisamente, esta voluntad de vínculo es lo que más se ve en las AFA de la escuela concertada, que generalmente ya no se encargan ni del comedor ni de las extraescolares, y tampoco de las acogidas matinales. Carolina hace cinco años que entró en la junta de la AFA de la escuela de su hija, una concertada de Sant Boi de Llobregat. Hacen las acogidas cuando hay reuniones de familias, colaboran con las fiestas de 6º y 4º de ESO, realizan charlas para familias y promueven la vida comunitaria con talleres, celebraciones y jornadas lúdicas como la participación en La Maratón de TV3 o la fiesta de fin de curso. Para ello, cobran una cuota bastante reducida y pueden presumir de contar con prácticamente el 100% de las familias. Esto no sólo les permite cubrir las actividades sino también, si es necesario, ayudar a las familias que se encuentran con dificultades económicas. "Me sorprendió la cantidad de trabajo que se hacía", dice Carol, que le dedica buena parte de su tiempo libre, "pero ves que lo que haces impacta a niños y niñas y también a todo su alrededor y es agradecido".
¿Y las aportaciones económicas?
Apoyar económico a la escuela asumiendo inversiones o mantenimiento que no puede afrontar es otra función que realizan muchas AFA y que, por la directora de la aFFaC no deberían asumir por ningún motivo porque es "llegar a donde no llega el departamento". Gasull es muy crítica en este ámbito porque aparte de asumir la responsabilidad del departamento puede ser motivo de inequidad, ya que la capacidad económica de estas asociaciones depende en gran medida de las cuotas, el apoyo de las familias del centro.
Con la incidencia política de trasfondo
"Una cosa es que las AFA estén haciendo cosas que no deberían hacer y otra que no tengan que existir", alerta Gasull cuando se le cuestiona la figura de estas asociaciones. "Tienen un papel importantísimo para garantizar la participación democrática en los centros", señala y recuerda que está demostrado que la participación de las familias en la vida en los centros está directamente relacionada con el éxito educativo de los niños y niñas.
Además, Gasull destaca que la AFA tiene una función político-social y de incidencia política y tiene la capacidad de instar a la administración siempre que haya un servicio o parte de servicio que no funcione. De hecho, esta participación y esta representación de las familias es lo que, precisamente, recoge lo que debe ser una AFA: una asociación sin ánimo de lucro para contribuir a la mejora del sistema educativo público, influir en la educación de todo el alumnado y en el buen funcionamiento del centro, apoyar a las familias, tutores, profesorado y alumnado, facilitar su participación y representar a las familias.
Cuando los niños y niñas son adolescentes y entran en la ESO no les gusta ver a sus padres y madres por el instituto. Son más autónomos, van solos y la presencia de las familias en las puertas del centro cae drásticamente si lo comparamos con una escuela de primaria. Es uno de los motivos por los que las AFA de los institutos tienen mucho menos peso y mucho menos apoyo. La AFA del Institut Montserrat, por ejemplo, calcula que sólo un 60-65% de las familias han pagado la cuota de la Asociación, lo que debilita sus finanzas y pone en duda la continuidad de todos los servicios que asumen, ya que esta situación se suma a que cada vez cuesta más encontrar familias que quieran colaborar. Desde su experiencia personal, Sonia ve que las AFA en la secundaria tienen un papel mucho más "residual" por una "cohesión inexistente" de la comunidad educativa.
"Hay una desconexión de padres y madres en el instituto", afirma Ariadna. "Nos quejamos de que no sabemos qué ocurre en el instituto", añade, "pero no hacemos nada para averiguarlo porque ya nos está bien". Cree que por eso, la implicación es menor y el apoyo económico cae. Este curso, por ejemplo, calcula que sólo han pagado el cupo de socios entre un 60 y un 65% de las familias. Sin embargo, lo que más cuesta es encontrar manos. "El apoyo y la colaboración en formato de ayuda se echa de menos respecto a la primaria", asegura la presidenta con un punto de autocrítica: "quizá no hemos sabido llegar a las familias y explicar la importancia de todo lo que hacemos". Desde el departamento de Educació se coincide en defender esta importancia, también en la secundaria. "El rol de la familia cambia con la nueva etapa, por lo que es aún más importante velar por el vínculo entre familia y centro educativo", aseguran desde la dirección general de Atención a la Familia y Comunidad educativa.