La IA en los institutos: pedir deberes en casa es absurdo
BarcelonaMe acuerdo perfectamente cuando, a la hora del patio de hace cuatro años, un compañero de trabajo nos enseñó con el móvil qué era lo de la inteligencia artificial. Se ve que lo habían contado en la radio y él, por curiosidad, lo había probado. Ante nosotros le pidió que hiciera una comparación entre el Modernismo y el Novecentismo e incluso que generara una poesía al estilo de Maragall. Antes de sorber el café, por la pantalla del móvil ya empezó a salir un trabajo largo y exhaustivo del que le había pedido. También la poesía. Fue lo más parecido a realizar un truco de magia. ¿Dónde estaba la trampa? ¿Quién escribía todo esto? Enseguida vimos que el recurso era fantástico, pero también peligroso para el mundo educativo.
Otro compañero exclamó que esto nos dejaría sin trabajo y en ese momento lo encontramos exagerado pero no imposible. Además, enseguida comprobamos que había un montón de errores e incongruencias. Fue ese mismo curso que los trabajos de investigación de bachillerato cayeron en la tentación de utilizar el famoso ChatGPT. Siempre se han realizado copiadas, pero ahora las generaba una máquina casi al instante. Demasiado tentador para cualquier estudiante, también los buenos. Ese mismo curso suspendí a siete alumnos que me escribieron en un examen una barbaridad sobre el argumento de Tirando lo Blanco. Cuando hablé me explicaron que, en vez de leerse la novela, la IA les había hecho un resumen... que estudiaron, sí, pero no supieron detectar errores graves. Simplemente confiaron en ellos a ojos ciegos.
Deberes en casa
Desde entonces, pedir deberes a casa tiene un punto de absurdo. A la mayoría de alumnos de la ESO les realiza la IA. Muchos se lo sacan de encima rápido y no lo disimulan, otros le ponen su toque personal, aunque como no han aprendido prácticamente nada de lo que copian, tampoco detectan los errores. Tenemos un alumno recién llegado que hizo unos deberes con IA y la profesora supo que los había copiado porque estaban en... ¡italiano! Se pensó que lo que copiaba estaba escrito en catalán. Todo esto es un despropósito, sí.
Durante la pandemia tuve que realizar exámenes telemáticos y tuve que controlar en directo lo que escribían los alumnos para evitar que copiaran párrafos enteros de alguna web. Confinados, no podíamos hacerlo de otra forma. De momento, lo que tendría sentido es hacerles trabajar en directo, frente a los ojos del profesor. Y que conste que la IA tiene aplicaciones muy interesantes y que es necesario aprovecharse en un sentido positivo y pedagógico. Es decir, los deberes deben pedirse de otra manera y, por tanto, ya nos está obligando a cambiar la forma de trabajar.
El departamento de Educació ha decidido, finalmente, prohibir los móviles en los institutos, pero hace ya muchos años que las direcciones de los centros han encontrado la manera de gestionar el problema. Ahora que las IA nos han alterado las reglas del aprendizaje, también deben ser los centros, de momento, los que tanteen normativas y prohibiciones para saber cómo encarar una realidad compleja que siempre va más rápido que la burocracia y las leyes.