"Me impactó ver a los padres llorando para decirme que tenía leucemia"
El joven leridano Martí Bach publica un diario personal sobre su recuperación de un cáncer diagnosticado en 2023, cuando tenía 13 años
Benavent de Segrià—Martí, tienes cáncer en la sangre.
Con lágrimas en los ojos, el padre de Martí Bach Bayo le dio esta terrible noticia. Era el 3 de febrero de 2023, cuando el joven estaba haciendo una extraescolar de inglés en el Colegio Sagrada Familia de Lleida. Su padre había llegado al centro con los resultados de un análisis que confirmaba las peores sospechas. Se lo tenían que llevar inmediatamente en ambulancia hacia el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.
"Me quedo en shock, empiezo a dar puñetazos al suelo, ¡¡¡no me lo creo!!! Me pica la lengua, empiezo a gritar, pero no lloro". Así describe aquel fatídico momento Martí en un libro publicado hace pocas semanas, bajo el título "La parada de la meva vida (Pagès Editors). Un recuerdo en forma de diario personal que cuenta con el apoyo de la Fundación FC Barcelona y una dedicatoria personal del delantero azulgrana Dani Olmo ("Eres una inspiración para todos"). Y es que el joven Martí, que ahora tiene 16 años y se ha recuperado de la enfermedad, es portero del Atlètic Segre desde hace más de una década.
Quienes sí que lloraron mucho en los primeros momentos de esta crisis fueron sus padres. Y este resulta ser uno de los recuerdos más impactantes que conserva el joven. “Un niño no acostumbra a ver a sus padres llorar –dice–; a mí me impresionó”. En cambio, por contraste, pudo observar que sus abuelos se mostraron más fuertes que nunca. “No es que sean más fuertes –matiza–, es que han pasado otras situaciones más difíciles a lo largo de su vida”.
Martí Bach escribió La parada de la meva vidaAsociación de Familiares y Amigos de Niños Oncológicos de Cataluña (AFANOC)
Habiendo tomado la decisión de salir a la luz, todos los beneficios de las ventas de este libro irán a parar a laAsociación de Familiares y Amigos de Niños Oncológicos de Cataluña (AFANOC) para ayudar en la investigación sobre el cáncer.
Niños y adolescentes, al mismo saco
Como la mayoría de los enfermos de cáncer, Martí Bach ha pasado por diferentes fases. En muchas se deprimía al ver su deterioro físico. "El cuerpo me ha traicionado", acusa al comienzo del libro. Por eso relata su constante necesidad de relacionarse con personas sanas o con otros enfermos que le transmitieran optimismo. “Estuve con niños que se encontraban peor que yo, con muchas complicaciones, y eso, aunque parezca egoísta, no me ayudaba nada”, explica.
Pero una de sus grandes reivindicaciones es que los adolescentes enfermos disfruten de su propio espacio. Lamenta que a menudo él tuviera que compartir habitación y experiencias con niños mucho más pequeños que él. Recuerda que muchas de las actividades en la Casa dels Xuklis (una casa de acogida promovida por la AFANOC) estaban más pensadas para los niños pequeños. “Nos ponen en el mismo saco, a pesar de que los adolescentes vivimos la enfermedad de una forma muy diferente –explica–. Mientras que los más pequeños se olvidarán de ella cuando haya pasado el tiempo, nosotros seguro que la recordaremos el resto de nuestras vidas”.
Un futuro ingeniero informático
Martí Bach, ahora plenamente recuperado, vive con su familia en Benavent de Segrià y se está preparando para el examen de selectividad. Quiere hacer la carrera de ingeniería informática y cuenta con unas perspectivas muy buenas. Simultáneamente, continúa practicando el fútbol y defiende la portería del Atlètic Segre, club con el cual empezó a jugar cuando solo tenía cinco años. Ha convertido este deporte en toda una metáfora de su vida. No en vano, cada capítulo del libro está precedido por citas de jugadores y entrenadores que trasladan los tópicos del fútbol a la vida real y, sobre todo, a la superación de su enfermedad. "Hasta el último minuto del último partido, todo es posible", transcribe del entrenador escocés Alex Ferguson. Esto es porque ahora Martí se ha marcado como objetivo vivir con intensidad. "La vida es corta y solo estamos una vez", escribe él mismo en el libro. “Antes de la enfermedad, esto no lo habría pensado, y ahora mismo tengo la intención de pasármelo bien al máximo posible”, argumenta.
Martí admite que él no se considera una persona fuerte: “Nadie está nunca preparado para saber que tiene cáncer”, pero cuando llega el momento “toca aguantar”. "La vida es dura y no tiene piedad", concluye en su diario. Y con su recuperación, ha refutado otra de sus citas, la del pichichi alemán Miroslav Klose: "El éxito no es casualidad".