La arquitectura del placer: una pista de baile inclusiva inyecta esperanza al congreso de la UIA
Anna Puigjaner y Pol Esteve Castelló presentan un espacio de cuidados y deseo en la gran exposición en las Tres Chimeneas
San Adrián de BesósSin placer no hay revolución. Y el placer debe ser para todos: los arquitectes Anna Puigjaner y Pol Esteve Castelló y el grupo Care presentan una pionera sala de baile inclusiva dentro de la macroexposición que se puede ver en las Tres Chimeneas con motivo del Congreso Mundial de Arquitectura que se celebra en Barcelona del 28 de junio al 2 de julio. En este espacio, nadie debe quedarse en los márgenes, sino que las instalaciones están pensadas como un “techo”, tal como dice Puigjaner, con correas para poder apoyarse –también para hacer el amor, si procede–, butacas, líneas de luz para no desorientarse y mangueras para poder beber agua. También hay un cilindro metálico que vibra al ritmo de la música para que las personas sordas puedan seguirlo.
"Nos interesa dónde está el límite entre la ortopedia, el deseo, el placer, la sexualidad y la sensualidad. Todos estos cuerpos que quizás no son canónicos también pueden ser deseables y deseantes, y nos planteamos cómo pueden habitar este espacio social conjunto. Nos interesa la pista de baile como un espacio dentro de la infraestructura de la ciudad que podría ser un espacio de cuidados, pero no desde una perspectiva medicalizada", explica Esteve. "Analizamos lo que pasa en la escena tecno de Barcelona, y por qué puede ser excluyente. La accesibilidad no solo es física, sino también mental y corporal", añade Puigjaner.
La exposición, que estará abierta al público hasta el 19 de julio, lleva el mismo título del congreso: Becoming. Arquitecturas para un planeta en transición. La forman doce instalaciones del programa Research by Design, también seleccionadas por los comisarios del congreso, Maria Bajet, Pau Giramé, Mariona Benedito, Carmen Torres, Pau Sarquella y Tomeu Ramis. Las instalaciones corresponden a diferentes líneas de trabajo del congreso, sobre problemáticas como la gestión del agua, el suelo y la biodiversidad en el antropoceno; la rehabilitación del patrimonio construido y la economía circular, y la vivienda y las políticas de inclusión. Además, los comisarios quieren reflexionar sobre el impacto local de las dinámicas planetarias, la digitalización, la IA y la poética de la arquitectura. “La central térmica de Sant Adrià de Besòs, que durante más de cuarenta años estuvo quemando fuel y, por lo tanto, emitió toneladas y más toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, hoy nos enseña que precisamente lo que queremos es evitar estas emisiones”, afirma Tomeu Ramis.
Reparar el delta del Ebro
En la exposición, que ocupa una superficie de unos 4.000 m2, además de las instalaciones se pueden ver los frutos de un taller en el que han participado 180 estudiantes durante la última semana. Los paramentos perimetrales están llenos de imágenes de obras de los 120 ponentes del congreso de la UIA (Unión Internacional de Arquitectos), al cual se han inscrito más de 6.500 participantes, que llegarán a los 10.000 cuando terminen los actos de la Capital Mundial de la Arquitectura 2026 que se harán en Barcelona a lo largo del año.
Otra de las instalaciones es Monusediment, de Eva Franch y el estudio Takk. Se trata de la ampliación de una parte del pabellón catalán de la Bienal de Arquitectura de Venecia del 2025, Parlaments d’aigua. Monusediment es un monumento a los sedimentos de los que depende el delta del Ebro, actualmente amenazado porque más de un centenar de presas los retienen a lo largo del río. “Necesitamos agua y producir electricidad; todo ello está impidiendo que estos sedimentos se depositen en el delta”, recuerda Mireia Luzárraga, fundadora del estudio Takk, junto con Alejandro Muiño. “También contribuyen el aumento del nivel del mar y el cultivo intensivo de arroz, que hace que el suelo pierda calidad. Por eso se produce el fenómeno de la subsidencia, que es el hundimiento del suelo”, explica Luzárraga.
"La instalación es un espacio litúrgico y, a la vez, un laboratorio que escenifica la discontinuidad de las cuencas ribereñas –dice Franch–. A través de estos diferentes pisos, mostramos, desde una unidad acuática limosa y opaca, hasta ocho elementos, que representan ocho de los pantanos de la cuenca del Ebro, con diferentes niveles de sedimentos y de relleno, que después empiezan a hablarnos de niveles de toxicidad, de estructuras de reparación y de hábitats que están en peligro. Este monumento hace visible una violencia hídrica, geológica, arquitectónica y sistémica". Además, para Luzárraga, este proyecto se podría aplicar en otros contextos, como las presas del río Mekong –que, además, generan conflictos geopolíticos porque atraviesan Vietnam, China y Tailandia– y las presas de Venezuela.
Otro estudio catalán, Harquitectes, aborda las diferencias entre los flujos, la luz, la temperatura y la ventilación entre un espacio vertical y otro de las mismas proporciones colocado horizontalmente. Para los comisarios, estos dos espacios sirven para reflexionar sobre el menor impacto ambiental de los espacios verticales. Los estudios Baukunst y Structural Exploration Lab revelan, en un proyecto en el que colabora el Ayuntamiento de Barcelona, cómo las ruinas de obras del espacio público se pueden convertir en elementos estructurales con un ahorro del 80% de hormigón.
Alternativas en condiciones climáticas extremas
Entre los participantes en la exposición se encuentra el paisajista neerlandés Dirk Sijmons. La instalación que presenta junto con el estudio KK+N+S defiende, para hacer frente a la subida del nivel del mar, la sustitución de los diques de hormigón por ecosistemas vegetales. El trabajo del despacho japonés Atelier Bow-Wow también aborda situaciones extremas: como Tokio ha registrado temperaturas muy elevadas en los últimos años, estos arquitectos han trasladado a unos dibujos colectivos los resultados de la investigación sobre la vida nocturna activa en Río de Janeiro, Bangkok y El Cairo. "No es una locura. La ciudad debe poder permitir mover los ciclos de horario para que no tengamos que vivir todos a 40 grados", dice Carmen Torres.
Mientras que casi todas las propuestas tienen un carácter propositivo, la instalación de Forensic Architecture reconstruye, a partir de miles de vídeos e imágenes de redes sociales, cruzadas con imágenes vía satélite, el genocidio israelí en Gaza. “Las bombas no solo destruyen el territorio, sino que también lo contaminan, lo que hace que la gente tenga que marcharse y que se incentive el colonialismo”, dice Maria Bajet.