Mi mejor noche de verano

El verano que Alba Riera se enamoró locamente (y lo guardó en secreto)

La mejor noche de verano de la presentadora de 'La turra'

El verano es la estación preferida de Alba Riera
07/08/2026 - 20:01 h.
2 min

Una cosa, queridas, ¿sabéis cuál es la estación preferida de Alba Riera? El verano, claro. “En verano hago un glow up increíble, cambio de personalidad, soy mucho más feliz. El verano huele a jazmín y a mar, todo es posible y todo puede ser memorable si lo quieres. El verano tiene esa cosa que desde que empieza sabes que se acabará y lo vives con mucha más intensidad. A mí, cuando me suena la alarma por la mañana, lo que pienso es: «Queda un día menos para el verano»”, asegura.

De noches de verano memorables tiene muchas, pero hay una de la adolescencia que se le quedó grabada en la piel. Fue el verano que se enamoró por primera vez, en unos campamentos en el Solsonès. “Estaba completamente obsesionada con él, era mayor que yo, una historia totalmente platónica e inalcanzable, ni siquiera había intercambiado una palabra”, recuerda la comunicadora. En estos campamentos había una noche de verano que era “la mejor de todas” porque se hacía un baile y algunos de estos amores platónicos acababan tomando forma. “Soy muy de comedia romántica. Tú dame una noche de verano en unos campamentos y un baile y mi cabeza tiene gasolina para rato”, dice Riera, que todavía se acuerda del rato que estuvo pensando el look que llevaría.

“Sé que suena mal, pero yo en clase era del grupo de las populares y para mí los campamentos eran un reto, salía de mi zona de confort y tenía que volver a ganarme un lugar”, explica. Y aquella última noche, su lugar debía ser al lado del chico que le gustaba.

“Siempre he sido bastante descarada, pero creo que aquella noche fui especialmente valiente. «Yo no me voy de aquí sin mi momento», me dije”. Se acercó al chico y le dijo si quería bailar una canción lenta. “Me dijo que sí y han pasado miles de años, pero juro que todavía puedo sentir el tacto de la piel, cómo nos movíamos en la pista y todas las sensaciones en mi cuerpo. Fue la primera vez que sentí mariposas de verdad, me dio una caricia en el hombro que recordé todo un año”.

A su alrededor, mientras tanto, los mayores hacían “el baile de la pega dulce”. “Los monitores les daban una pega dulce y las parejas la iban mordiendo hasta que se daban un beso. La verdad es que no sé cómo organizaban algo así, pero fue la primera vez que vi personas besándose”.

Años después, Riera se encontró a aquel chico en el instituto. “Nunca le dije nada, ni que aquella niña con quien había bailado era yo. El enamoramiento es 80% mentira y 20% verdad y yo no quería estropear aquel recuerdo. Fue un momento muy puro e inocente y siempre querré mantener la magia”, concluye.

Alba Riera de pequeña con la madre, la abuela y las hermanas en Andalucía, donde pasaban muchos veranos.
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