Arquitectura
Cultura  /  Arquitectura 30/05/2022

“No sé por qué tenemos tanta obsesión con el Eixample"

Los arquitectos Batlle i Roig celebran 40 años de profesión conectando las ciudades con la naturaleza

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Esplugues de LlobregatEl arquitecto Enric Batlle (Barcelona, 1956) es un optimista radical. “Cualquier lugar, incluso el peor, puede reintegrarse en el sistema del espacio público”, afirma. Batlle y Joan Roig (Barcelona, 1954) fundaron hace cuarenta años el despacho desde el cual han demostrado el poder regenerador de la arquitectura. Sus obras, muchas de las cuales en el área metropolitana de Barcelona, se han convertido en un referente internacional, como la restauración paisajística del vertedero del Garraf, que continúa, y la recuperación medioambiental del río Llobregat en el Baix Llobregat. Cuando Batlle y Roig empezaron su trayectoria conjunta no había ningún modelo para este tipo de actuaciones, pero encontraron en la agricultura instrumentos para llevarlas a cabo, como el fundacional cementerio de Roques Blanques, en el Papiol, con los nichos en bancales. Continúan trabajando en él, y hace pocos años inauguraron El Camino del Bosque, otro bancal, este hecho con troncos, donde enterrar las cenizas de los difuntos.

“Yo vengo de familia de jardineros; sacamos un accésit en el concurso del Parc de l'Escorxador [el actual parque Joan Miró] y nos gustaban los temas de paisaje. Supongo que sorprendió que todos los arquitectos querían hacer espacio público y lo hacían muy arquitectónicamente, mientras que nosotros desde el minuto cero encontramos instrumentos en el mundo de la agricultura”, explica Batlle. “Se ha puesto de moda la palabra renaturalizar, que parece significar imitar la natura, y esto es muy difícil, por no decir imposible. En cambio, sí que puedes establecer procesos y la agricultura son procesos, y puede ser un camino por renaturalizar”, añade.

Enric Batlle y Joan Roig, en el centro de la imagen, rodeados de los otros socios de su despacho.
Una panorámica de la zona de las Glòries con diferentes edificios del despacho Batlle i Roig.

El Eixample, un problema pequeño

Batlle también aplica esta mirada metropolitana a las superilles y a los ejes verdes impulsados por el actual gobierno municipal barcelonés. En lugar de Barcelona ciudad, Batlle habla de la “Barcelona real”, formada por una corona de municipios en muchos de los cuales han trabajado, donde viven entre cuatro y cinco millones de personas. “Yo ya no lo llamo metrópoli, lo llamo la Barcelona real, y si me tiras de la lengua te diría que empieza en Cadaqués y acaba en las casas de Alcanar”. Otra idea rompedora, porque contradice las estadísticas municipales, es que “Barcelona es una de las ciudades del mundo con más espacio verde”. “Collserola es 35 veces Central Park”, subraya.

Para Batlle es esencial volver a conectar la naturaleza y la geografía con los entornos urbanos, como hacen desde el comienzo de su trayectoria. “Se quiere borrar la geografía, del mismo modo que quieren destruir los edificios viejos. Tenemos que aceptar la geografía que tenemos, con ríos, rieras y montañas, e intentar relacionarnos bien con estos espacios. La Barcelona real es la ciudad de ciudades, todo el mundo se mueve por esta metrópoli. Creemos que el modelo tiene que ser que la ciudad se relacione bien con estos grandes espacios naturales”, explica.

Por lo que hace más concretamente al Eixample, Batlle reclama ir mucho más allá de Plan Cerdà. “No sé por qué tenemos tanta obsesión con el Eixample, que es una pequeña parte de la Barcelona real, y no sé por qué nos obsesionamos en resolver los problemas del Eixample cuando todavía tenemos unos problemas tan grandes en la Barcelona real”. También cuestiona que el modelo de actuaciones que se quiere aplicar en el Eixample funcione en otros lugares como Nou Barris o el barrio de Ca n'Anglada de Terrassa. “Encuentro absurdo sustituir el 100% de los pavimentos de la calle Consell de Cent, gastándose tanto dinero, cuando todavía hay carencias en otros lugares. Y la calle Consell de Cent estuvo bastante bien urbanizada recientemente”, recuerda.

Camino del Bosque en el cementerio de Roques Blanques, de Batlle i Roig
Cementerio de Roques Blanques, en el Papiol, del despacho Batlle i Roig

Batlle también reclama una apuesta más importante por el transporte público. “Cualquier calle en el perímetro de la Barcelona centro que no sea zona azul o zona verde es un park and ride. La avenida Pearson es un park and ride, y la calle Manuel Florentín Pérez, donde estamos, también lo es. La ciudadanía va años luz por delante las decisiones políticas”, dice Batlle.

"Hacemos una apuesta para el futuro"

Batlle i Roig también han hecho grandes obras de edificación, como numerosos edificios de oficinas en el 22@, el distrito administrativo de la Generalitat, el estadio Johan Cruyff y varias grandes instalaciones para Inditex en Catalunya y Galicia. Y también han exportado su manera de hacer a Arabia Saudita. Actualmente, Batlle i Roig es uno de los despachos más grandes de España, con unos 140 trabajadores en plantilla. El despacho hizo un giro estratégico el 2014 con la incorporación de nuevos socios, y hace dos años entraron más, así que el núcleo de Batlle i Roig lo forman los dos fundadores y ocho socios más.

Estadio Johan Cruyff, de Batlle i Roig.
Distrito administrativo de la Generalitat, de Batlle i Roig.

“Hacemos una apuesta para el futuro –dice Batlle–. Muchos despachos de arquitectura tienen una vida ligada a la biografía de los fundadores y nosotros pensamos que hemos creado una manera de hacer que puede continuar. Otra cosa es que las técnicas cambian muy rápidamente, y es difícil pensar que siempre estás en primera posición para entenderlas y defenderlas”. “Cuando uno está solo, su capacidad de autocrítica es muy limitada y ahora tienes una autocrítica muy potente dentro del despacho antes de salir al cliente o al concurso”, dice uno de los socios, Albert Gil Margalef. “Hago una crítica a los arquitectos de la generación anterior cuando dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor; los mejores tiempos todavía tienen que llegar, para la arquitectura también”, concluye Batlle.

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