La 'rave' de 'Sirat' triunfa en unos Gaudí que también premian a 'Frontera' y 'Sorda'
'Tardes de soledad' y 'La furia' son los otros filmes más galardonados de la gran fiesta del cine catalán
BarcelonaSirado ha añadido otro gran triunfo a su currículum. La película de Oliver Laxe ganó ayer ocho premios en la gran fiesta del cine catalán y es la clara vencedora de la decimoctava edición de los Gaudí, celebrados por primera vez en el Gran Teatre del Liceu. Sirado se llevó el premio a mejor película en lengua no catalana por delante de títulos como Sorda y Romería y arrasó en las categorías técnicas, con premios a dirección de producción, dirección artística, música original, fotografía, vestuario, maquillaje y peluquería, efectos visuales y sonido. La rábano de Sirado en el desierto culmina con un éxito que reafirma su condición de película-fenómeno de la temporada con el aval de los académicos catalanes, que han seguido el ejemplo del jurado que premió la película en el Festival de Cannes y de los académicos de Hollywood, que le han nominado a dos Oscar.
Laxe, ausente en la gala porque este fin de semana estrena la película en Estados Unidos, perdió ayer su duelo particular en la categoría de mejor dirección, una de las más disputadas de la historia de los premios con rivales tan potentes como Carla Simón por Romería y Albert Serra por Tardes de soledad. Finalmente, quien se llevó la estatuilla fue la debutante Eva Libertad por Sorda. Tampoco ganó el Gaudí el único actor nominado de Sirado, Sergi López, que ya suma, en su histórico, nueve nominaciones sin premio. Pero el éxito de Sirado en los Gaudí se puede leer también como un reconocimiento a los hitos históricos que ha conseguido una película que, por encima de todo, ha demostrado la capacidad del cine para sacudir a los espectadores y generar debate entre el público. El cine catalán necesita películas que movilicen filias y odios, que formen parte de la conversación y traspasen fronteras.
Presidenta y premiada
En un palmarés bastante repartido y con premios para muchas películas, destacan el éxito de Frontera, de Judith Colell, y de Sorda, de Eva Libertad. Frontera se llevó tres premios del palmarés oficial, incluido el de mejor película, y el premio especial del público, de votación popular. Colell se convierte así en la primera presidenta de la Academia del Cine que gana un Gaudí mientras ejerce el cargo, un hito inédito que no lograron ni Joel Joan ni Isona Passola. De hecho, como reconoció ella misma, Colell aún no tenía a Gaudí. "En un momento como el actual es más necesario que nunca la acogida y la empatía -dijo-. Este premio es por todas las personas que buscan refugio y no siempre encuentran la mano tendida".
El premio debe tener un regusto especial para la cineasta, que sentía que este drama rural ambientado en la frontera con Francia durante la Segunda Guerra Mundial era su "última oportunidad" como directora. Y también es bonito que los otros dos Gaudí de la película sea para el vestuario de Mercè Paloma y la interpretación de Bruna Cusí, dos colaboradoras muy cercanas de Agustí Villaronga, a quien Colell dedica a Frontera en los créditos finales. Cuando Colell se puso el sombrero de presidenta de la Academia para el discurso institucional celebró el "momento dulce" del cine catalán, que "ha multiplicado por dos el presupuesto medio" y que recaudó "más de 10 millones" en los cines. "Ya no podemos hablar de logros aislados o de milagros", dijo.
Sorda marcha de los Gaudí con tres premios, ¡pero qué tres!: mejor dirección para Eva Libertad, que también se lleva el de mejor guión adaptado –la película se basaba en un corto anterior– y mejor actor secundario para Álvaro Cervantes, que aprendió lengua de signos para interpretar a la pareja oyente de una mujer sorda en conflicto con su mano. Fue una noche de fiesta grande en Can Cervantes, ya que Ángela Cervantes, la hermana de Álvaro Cervantes, también se llevó al Gaudí al que estaba nominada por su impresionante papel como mujer marcada por el trauma de una violación en La furia. Era la tercera vez que los académicos catalanes nominaban a Ángela Cervantes, y al tercero Gaudí que gana, un récord personal que celebró con bromas fraternales ("Gracias por darle un premio a mi hermano, así no se pone celoso") y un clamor reivindicativo contra la xenofobia: "Gracias a los más migrantes. empática y más humana. Ojalá estéis contando sus historias en estas butacas".
El palmarés de La furia lo completó Gaudí a la mejor dirección novela para Gemma Blasco que, en uno de los discursos más desgarradores de la noche, le dijo "a Gemma de dieciocho años, que acababa de ser agredida y quería ser cineasta: pasarán los años y conocerás hombres que no verán tu cuerpo como un territorio de conquista, y algún día podrá respetuosa". Muchos pensaban que el premio de Blasco sería para Jaume Claret Muxart por Extraño río, la sorpresa de las nominaciones con sus ocho candidaturas. Este estimulante debut se marcha de los Gaudí sin ningún premio, y estuvo a punto de pasar lo mismo con Romería, que pese a sus trece nominaciones, más que ninguna otra película, finalmente ganó un solo Gaudí, el de mejor interpretación revelación para Lucía García, la debutante que protagoniza la última película de Carla Simón.
Por supuesto, Albert Serra se llevó uno de los premios más cantados de la noche, el de mejor documental para Tardes de soledad, que sumó un segundo Gaudí por el montaje del propio Serra y Artur Tort, que dieron forma a la película a partir de las más de 700 horas de metraje filmado por el de Banyoles. Una cosecha escasa para una película tan importante como la de Serra, que ni siquiera es el documental más premiado de los Gaudí: My mexican bretzel se llevó una estatuilla más en el 2021. Pero, por supuesto, no era un documental sobre un tema tan sensible como la tauromaquia.
Otro premio destacado fue el de Mario Casas como mejor protagonista para Muy lejos, el magnífico debut como director de su coach de interpretación, Gerard Oms. Es el segundo Gaudí que se lleva a Casas, que ya le ganó por No matarás. Y también Cesc Gay se marchó con su estatuilla, la del mejor guión original para la comedia Mi amiga Eva, un premio compartido con el coautor del guión y ganador en la categoría por segundo año consecutivo, Edu Sola, que en su discurso reivindicó las utopías y "un mundo sin putos fascistas de mierda". Merece la pena destacar el protagonismo de la animación en el palmarés: además del Gaudí a la mejor película animada para la producción en stop motion Olivia y el terremoto invisible, de Irene Iborra, que hizo uno de los discursos más políticos de la noche con un llamamiento a evitar los desahucios, el premio a la mejor película europea fue para Flow, el primer filme animado que gana en esta categoría de los Gaudí. Y, finalmente, la diversidad de unos premios con mayor paridad de género que nunca y un clamor por la inclusividad representado en los premios a Sorda y al corto De azúcar, de Claudia Cedó.
Problemas de sonido y poco ritmo
La novedad de esta gala era la presentación compartida entre cinco mujeres y una puesta escénica con colores que debían simbolizar el alma del cine catalán, como nos recordaron a menudo a lo largo de la gala; nada en contra de las apuestas conceptuales, pero algo no funciona si te lo deben contar tantas veces. Las cinco presentadoras –Maria Arnal, Nora Navas, Laura Weissmahr, Maria Molins y Carla Quílez– pusieron ganas pero la conducción de la gala no fluía, en parte por culpa de los problemas de sonido, especialmente frustrantes durante la actuación de Marina Rossell. El único resquicio de ligereza eran los diálogos de Joel Díaz, Betsy Túrnez y David Verdaguer con las dos espectadoras que entregaban el premio del público. La gala no pasará a la historia, pero ha dejado un palmarés justo y una foto de familia feliz del cine catalán, que, como decía Sílvia Munt en su discurso de agradecimiento por el Gaudí d'Honor, es una "familia de inclasificables que vive un imaginario con toda la pasión, como criaturas jugando con lo intangible".
El palmarés de la 18ª edición de los Gaudí
Mejor película
- Frontera, de Judith Colell
Mejor película en lengua no catalana
- Sirado, de Oliver Laxe
Mejor película de animación
- Olivia y el terremoto invisible, de Irene Iborra Rizo
Mejor película documental
- Tardes de soledad, de Albert Serra
Mejor dirección
- Eva Libertad, por Sorda
Mejor dirección novel
- Gemma Blasco, por La furia
Mejor guión original
- Cesc Gay y Eduard Solà, por Mi amiga Eva
Mejor guión adaptado
- Eva Libertad, por Sorda
Mejor protagonista femenina
- Ángela Cervantes, por La furia
Mejor protagonista masculino
- Mario Casas, por Muy lejos
Mejor actriz secundaria
- Bruna Cusí, por Frontera
Mejor actor secundario
- Álvaro Cervantes, por Sorda
Mejor interpretación revelación
- Bernat Solé Palau, por Extraño río
Mejor dirección de producción
- Oriol Maymó, por Sirado
Mejor música original
- Kangding Ray, por Sirado
Mejor fotografía
- Mauro Herce, por Sirado
Mejor montaje
- Albert Serra y Artur Tort, por Tardes de soledad
Mejor dirección de arte
- Laia Ateca, por Sirado
Mejor vestuario
- Nadia Acimi, por Sirado
Mejor maquillaje y peluquería
- Zaira Eva Adén, por Sirado
Mejores efectos visuales
- Pep Claret, Lluís Rivera y Benjamin Ageorges, por Sirado
Mejor sonido
- Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas, por Sirado
Mejor cortometraje
- De azúcar, de Claudia Cedó
Mejor película europea
- Flow, un mundo que salvar, de Gints Zilbalodis (Letonia)