Memoria democrática
Cultura 05/10/2021

Gennaro Lamanna, el piloto que bombardeó Granollers y fue condecorado por Franco y Mussolini

La investigación por los ataques de la aviación italiana durante la Guerra Civil revela que fue reconocido por España e Italia

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Varios aviones Savoia S-79 durante los bombardeos de la Guerra Civil el 1938 en una imagen de la Archivo Militare dell'Aeronautica Italiana

BarcelonaEl 31 de mayo de 1938 cinco aviones Savoia S-79 de la Aviazione Legionaria de Benito Mussolini bombardean Granollers. El objetivo, en teoría, es la central eléctrica que da cobertura a la línea de ferrocarriles Barcelona-Puigcerdà, pero las bombas acaban cayendo en el centro de la población a las nueve y cinco de la mañana. El ataque no dura más de un minuto, pero la zona de la Porxada rebosa de actividad en aquel momento, entre el mercado y las colas para el el avituallamiento. El resultado: un mínimo de 230 muertos y 161 heridos, la mayoría mujeres y niños.

Los historiadores hace años que han identificado al responsable de la matanza, el teniente coronel Gennaro Lamanna, que aquel día comandaba a los bombarderos porque era el oficial de más rango que despegó. Ahora la investigación de los bombardeos de la aviación italiana en Barcelona, que dirige el juzgado de instrucción 28 de la capital desde 2012, ha podido reconstruir la carrera militar de Lamanna, que murió en 1966. Le han podido seguir la pista porque Lamanna es también uno de los pilotos que bombardeó Barcelona aquel 1938. De hecho, formaba parte de los querellados de la asociación Altra Italia, la primera que impulsó el proceso penal.

La información que Italia ha enviado –después de reiteradas peticiones del juzgado barcelonés– certifica que el militar fue uno de los “enviados especiales” de la aviación italiana en la campaña española entre enero y septiembre de 1938. Tan solo ocho meses, pero que le valieron ocho condecoraciones del Duce y de Franco. De hecho, el piloto recibió la Cruz de Guerra española y la Medalla Conmemorativa por la campaña militar de parte de las autoridades franquistas aquel mismo 1938.

Todavía vigentes

A diferencia de otros estados, España ha mantenido las condecoraciones franquistas a los militares del bando golpista. El proyecto de la nueva ley de memoria democrática –que el gobierno español aprobó en julio y que ahora tiene que pasar por el Congreso– incluye en el título 4 del texto la posibilidad de retirar las condecoraciones “que se hayan concedido o que supongan la exaltación de la guerra y de la dictadura”, tanto si la persona todavía está viva como de manera póstuma. El trámite, según la ley, se podrá hacer de oficio o a instancias de una sentencia penal o de una sanción disciplinaria siempre que sean firmes y no se puedan recurrir.

Lamanna no es el único piloto condecorado por los bombardeos de la aviación italiana durante la Guerra Civil. La instrucción del juzgado barcelonés ha podido identificar finalmente a 170 militares que participaron, como mínimo, en los ataques de Barcelona. Según fuentes próximas a la investigación consultadas por el ARA, la mayoría fueron condecorados por los regímenes de Mussolini y Franco.

El caso más polémico y más reciente fue el del aviador Luigi Gnecchi, que con 100 años recibió todavía un homenaje del ministerio de Defensa italiano en 2014 y fue entrevistado por unos cuantos medios de comunicación con todas las medallas que había recibido encima de la mesa. De hecho, aquella noticia permitió identificar que uno de los pilotos que había participado en los bombardeos de Barcelona continuaba vivo. Las autoridades italianas ventilaron la polémica organizando un interrogatorio a medida para el piloto centenario, en una comisaría elegida por ellos y sin la presencia de ningún miembro del juzgado barcelonés ni de las partes personadas en la causa judicial. En 2016 murió. 

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