Así era la primera ola islámica en Girona: hombres, niños y europeos conversos
El estudio genético de una necrópolis en el antiguo Hospital dels Capellans aporta datos sobre los musulmanes inhumados en el siglo VIII
Barcelona¿Quiénes eran los integrantes de la primera ola islámica en Girona? No eran militares con afán de conquista sino que había grupos familiares y procedían de distintos lugares del norte de África, el mundo árabe e incluso Europa. Es uno de los datos que aporta el primer estudio genético de los restos de la necrópolis islámica de la calle Galligants de Girona, del siglo VIII, que se descubrió en el 2016 durante las excavaciones para rehabilitar el edificio que había sido el antiguo Hospital dels Capellans y que actualmente acoge los baños Aqva Gerunda. La zona funcionó como un cementerio durante 200 años, desde el primer cuarto del siglo VIII y hasta el primer cuarto del siglo X.
Las tierras gerundenses estuvieron cerca de setenta años bajo dominio del Islam. A principios del siglo VIII se inició la invasión musulmana de Hispania y, frente a la descomposición absoluta del poder visigodo, la expansión fue muy rápida. En Girona, como en otros muchos lugares, no hubo resistencia. Setenta años después, Djarunda, cuyo nombre se conocía bajo el Islam, fue conquistada por el Imperio Franco. "Uno de los datos más sorprendentes es que en un mismo cementerio se enterraron musulmanes y cristianos. No están mezclados, pero sí prácticamente se tocan", asegura Eulàlia Subirà, profesora de la UAB, que ha liderado el estudio con Cláudia Gomes, de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
De los trece cuerpos hallados, ocho estaban inhumados siguiendo la tradición islámica. Las tumbas eran más estrechas y más profundas, estaban cubiertas de piedras y baldosas, y los individuos fueron enterrados directamente en el suelo. Se depositaron sobre el lado derecho, con las extremidades inferiores y superiores semiflexionadas, y con la cara orientada hacia el suroeste. Todos ellos tenían lazos familiares, la mayoría eran primos o hermanastras. Los cinco restantes fueron sepultados según la tradición cristiana y también se estudiarán genéticamente. Uno de los enigmas que podrá responderse era si cristianos y musulmanes estaban emparentados.
Entre los individuos enterrados según el rito islámico, hay cuatro niños: el más pequeño, un bebé de sólo seis semanas, y hay una niña. Uno de los adultos inhumados mirando a La Meca tenía un origen genético europeo. El trabajo también ha mostrado un patrón demográfico peculiar: no existe ninguna mujer adulta. La explicación, según los investigadores, podría ser que los entierros femeninos se realizaran en otro sitio. Tan sólo se ha excavado una parte de la necrópolis, desconociendo qué dimensiones podría tener porque se trata de un área urbanizada. Otra posibilidad es que la tasa de mortalidad fuese superior entre hombres y niños.
El inhumado más antiguo tenía múltiples traumatismos
Los restos más antiguos corresponden a un hombre que murió bastante mayor y que sobrevivió a múltiples traumatismos compatibles con combate cuerpo a cuerpo. Es el único con señales de violencia y podría parecer que era un soldado que vino solo, pero está emparentado con otros individuos enterrados en el mismo sitio. Una de las hipótesis de los investigadores es que el entierro no fue aleatorio, sino que respondía a una lógica social o familiar.
El estudio constituye el primer análisis sistemático de una comunidad musulmana medieval en el norte de Cataluña, y los datos confirman una composición poblacional diversa, con aportaciones norteafricanas, orientales y europeas, así como la presencia significativa de niños. Los resultados cuestionan la visión exclusivamente bélica de la llegada islámica a la Península Ibérica y sugieren migraciones complejas, con dimensiones familiares, religiosas y culturales.