Fotografia
Cultura 28/02/2021

Jordi Bernadó retratará Barcelona llenando el Liceu con barceloneses de todas las nacionalidades

El artista trabaja con geógrafos para encontrar a los modelos e inaugura una exposición en la galería Senda

3 min
'Barcelona (BCN 597.4), 2016'
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BarcelonaEl fotógrafo Jordi Bernadó (Lleida, 1966) es conocido sobre todo por sus fotografías de escenarios urbanos y arquitectura, y también lo será por sus retratos: el 26 de junio de 2022 tiene previsto hacer un retrato de la "diversidad" de la ciudad de Barcelona, dice, con las más de 2.000 localidades del Liceu llenas de personas de todas las nacionalidades que viven en la ciudad. A pesar de que falta más de un año, ya trabaja con geógrafos para encontrar a estas personas e "iluminar" al máximo la pluralidad de Barcelona. El artista anunció esta idea coincidiendo con la presentación de su nueva exposición en la galería Senda, Si no, demà, donde precisamente hay retratos y dos vistas del interior del Liceu. En una de estas fotografías se pueden observar los detalles de la decoración de palcos mejor que al natural. Pero la fotografía de Bernadó va más allá de lo que es estrictamente documental y también abre las puertas a detalles irónicos, como la convivencia de unas partituras de la música de Star Wars con otra de Wagner, y pone de relieve el anacronismo que comportó reproducir la sala del Liceu como era antes del incendio. "Reivindico la letra pequeña de la fotografía", dice Bernadó. En la otra fotografía del Liceu rompe con la solemnidad de una escenografía porque detrás hay una escoba en un rincón.

Reed Brody - consejero y asesor de Human Rights Watch - Brooklyn, Estados Unidos

Los retratos que Jordi Bernadó empezó a hacer de manera excepcional hace unos cuatro años para un proyecto llamado ID son muy especiales. En la exposición están los casos del abogado y portavoz de Human Rights Watch Reed Brody y la líder indígena Rosario Quispe. El modelo elige el lugar donde quiere que le haga el retrato, un lugar que defina "su lugar en el mundo". Siempre salen de espaldas y Bernadó solo hace una fotografía. Del retrato de Brody, conocido como el Cazadictadores, el artista dice que lo hizo en la casa de Brooklyn donde vivió durante la adolescencia y donde "tomó conciencia de las injusticias del mundo". "Siempre se dice que en mis fotografías no hay gente –explica–, a pesar de que la ausencia también es una manera de hablar; pero sí que es cierto que con este proyecto, llamado ID, me enfrento al género del retrato, quizás de una manera diferente".

La serie está compuesta por catorce retratos, entre los que también están los del cineasta Woody Allen, el científico Stephen Hawking, el cofundador de Wikipedia Jimmy Wales, el premio Nobel de literatura Gao Xingjian, la escritora Vivian Gornick y la bióloga y biogeógrafa Gretchen Cara Daily. Está previsto que todos se puedan ver en una exposición en el Museo Nacional de Arte de Catalunya a finales de año. "Tal vez durante mucho tiempo me he fijado en las grietas del mundo, las absurdidades y las equivocaciones del hombre, y ahora me estoy interesando cada vez más en reflexionar sobre las certezas del hombre y la naturaleza y plasmarlas". Por otro lado, los personajes de estas fotografías representan una "ejemplaridad" y la posibilidad "de volver a un cierto humanismo" a los que nos podamos agarrar en unos tiempos tan convulsos como los actuales.

'Jujuy (ARG 30.1)'

Una curiosidad 'hot'

A pesar de todo, la fotografía de la exposición que esconde una historia más curiosa, aunque no quede a la vista del público, es Sofia (BU 1.2): Bernadó la hizo después de llegar "cansado, solo y triste" a la habitación de un hotel modesto en la capital búlgara durante un viaje de trabajo por todos los países de la Unión Europea. Cuando hacía cinco minutos que había entrado le pasaron por debajo de la puerta, por error, una nota en inglés que decía: "¿Por qué ya no me quieres?" Bernadó no vio a nadie cuando salió al pasillo para descubrir quién había dejado la nota, en una historia misteriosa "de amor y desamor", y justo en el momento que cerró la puerta se encendió el letrero de la fachada con la palabra Hotel, de la que él sólo veía una parte, Hot, que quiere decir caliente en inglés. "Son como señales, vivimos en un mundo lleno de señales, pero las tenemos que saber interpretar", concluye.

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