Equipamientos culturales

El Molino detendrá la actividad para subsanar las deficiencias de insonorización

La sala mantendrá una programación reducida hasta el verano y después se realizará una reforma

El Molino en una fotografía de archivo
ARA
29/01/2026
2 min

BarcelonaEl Ayuntamiento de Barcelona ha detectado deficiencias en la insonorización de El Molino, por lo que la sala deberá detener su actividad y se deberá realizar una reforma en un periodo que aún está por definir. Por el momento, la concesionaria del equipamiento, Barcelona Events Musicals (BEM), ha anunciado que la actividad continuará hasta el verano de este año con una reducción de la programación musical y en beneficio de propuestas con menor impacto acústico. La programación, añaden, se centrará en los fines de semana y terminará antes de las once de la noche. Sobre las reformas, BEM explica que se llevarán a cabo por parte del Ayuntamiento, propietario del equipamiento.

De hecho, a mediados de diciembre El Molino ya tuvo que suspender algunas actividades por deficiencias en la insonorización del local que provocaban molestias entre los vecinos. El Ayuntamiento de Barcelona compró El Molino en el 2021 por 6,2 millones de euros y es de titularidad pública municipal. Barcelona Events Musicals, organizadora del Festival Cruïlla, es la promotora que gestiona el equipamiento. Una de las propuestas que debe acoger próximamente El Molino es el nuevo programa de Toni Clapés para La 2 Cat. El presentador anunció hace unas semanas que volverá a la televisión con un espacio de humor emitido desde la sala barcelonesa, aunque no concretó cuándo empezaría el proyecto ni qué fecha de estreno está prevista.

El Molino, inaugurado a finales del siglo XIX, es uno de los espacios con más historia del Paral·lel. El antiguo music hall reabrió en el Paral·lel en el 2010, pero presentó concurso de acreedores en el 2013. La sociedad que entonces gestionaba el espacio, Ociopuro SL, había realizado una importante inversión para poder reabrir después de que la sala estuviera cerrada durante trece años, pero no pudo asumir la deuda y El Molino volvió a cerrar el 2019. Así quedó hasta que el Ayuntamiento de Barcelona lo adquirió el 20.

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