En la rueda de prensa de este viernes en el Liceu, el director israelí ha hablado sobre Gaza. "Es una gran tragedia. No puedo aceptar esta situación con tantos muertos, con hijos muertos, madres muertas, padres muertos. No comprendo por qué no tenemos la paz", ha dicho Oren, judío con familia árabe. "Mi abuelo era musulmán. Tengo familia en Ramala y en Gaza, que antes venían a menudo a Tel Aviv", ha explicado antes de recordar que, cuando él era pequeño, a Israel le llamaban "árabe" despectivamente. "Y eso duele mucho a un niño de 10 años". "Nuestro corazón llora por los horrores que se han cometido en Gaza, pero tengo la esperanza de que acabe. Espero que los políticos puedan concentrarse en la paz y no en la guerra", concluyó.
El lamento de 'La Gioconda' en la oscuridad veneciana vuelve al Liceu
Saioa Hernández y Michael Fabiano encabezan el reparto de una nueva producción de la ópera de Ponchielli
BarcelonaLa Gioconda, uno de los grandes dramas operísticos sobre la soledad, regresa al Liceu, donde se han realizado más de 150 funciones desde 1883. Las últimas, en el 2019, fueron las de la reposición del montaje que Pier Luigi Pizzi ya había dirigido al teatro de la Rambla en el 2005. Hace siete años se saldó un triunfo estallante de la soprano Anna Pirozzi y del tenor Brian Jagde como Gioconda y Enzo, respectivamente. Ahora los mismos papeles serán interpretados por la madrileña Saioa Hernández y el estadounidense Michael Fabiano en una coproducción del Liceo y el Teatro di San Carlo de Nápoles, con dirección escénica del francés Romain Gilbert, que se estrenó en la ciudad italiana en el 2024 con los cantantes Anna Netrebko, Jonas Kauf. En Barcelona se realizarán diez funciones del 17 de febrero al 2 de marzo, y una undécima para público de menos de 35 años el 16 de febrero.
"Es uno de los papeles más demandantes para la voz de soprano dramática", asegura Saioa Hernández sobre Gioconda, una cantante callejera en torno a la que se despliega una red de desgracias, desamores y extorsiones. Como telón de fondo, una Venecia tenebrosa dominada en el siglo XVII por espías al servicio de la Inquisición como Barnaba, el siniestro personaje que concentra la oscuridad de una historia que comienza en pleno carnaval, justamente las fechas en las que se representa en el Liceu. "Los venecianos pasaban seis meses orando por hacerse perdonar los excesos cometidos durante el carnaval", dice Gilbert, que respeta la ambientación histórica del libreto de Arrigo Boito. "No me planteé desvincularla de Venecia ni llevarla al presente. Llevaba 45 años sin representarse en Nápoles, y no quería hacer nada radical", añade el director de escena. Eso sí, es una Venecia que se mueve entre "la luz y la tiniebla" y que nada tiene que ver con la imagen de postal. "Hemos creado una especie de cuadro, con dos niveles: la arquitectura en el nivel superior, y la parte más lóbrega, llena de barro, en el inferior", describe.
La experiencia de la soprano
"Me siento muy afortunada. Es mi ópera favorita junto con Macbeth", asegura Saioa Hernández, que afronta su sexta Gioconda en una producción que, a su juicio, "hace muy fácil entrar en el personaje". Un personaje que hay que interpretarlo "regulándose muy bien" para llegar pletórica al cuarto acto, cuando la partitura pide que despliegue todo el potencial en ¡Suicidio!, el aria estelar en el que asoma el verismo posterior. "Será un gran maratón musical", promete el director de orquesta israelí Daniel Oren, que regresa al Liceu siete años después de dirigir allí Hamlet, de Ambroise Thomas, en versión concierto. "He encontrado una Orquesta del Liceu de un gran nivel. En siete años ha dado un paso de gigante, con mejoras sustanciales y músicos jóvenes que no estaban antes. Y lo mismo con el corazón", dice Oren elogiando sin mencionarle el trabajo realizado por Josep Pons como director musical del teatro.
Oren también reparte florecillas a la dirección escénica de Romain Gilbert porque "se ha puesto al servicio de la música, y eso para un director de orquesta es importante". Y aún más en una obra como La Gioconda –"con momentos maravillosos como la Danza de las horas, una joya llena de magia"–, con muchos contrastes y una instrumentación densa, con características de la gran ópera francesa y un corazón grandísimo. "Hay que encontrar el equilibrio y prestar mucha atención para no tapar las voces, que es algo que odio", dice Oren, cuya misión es "poner una alfombra roja para que se luce.
Para sacar adelante los cuatro actos de la ópera de Ponchielli, y además del trabajo del coreógrafo Vincent Chaillet, habrá un doble reparto de cantantes. "Tenemos dos repartos muy importantes y todas las herramientas para hacer una gran Gioconda", promete Daniel Oren. En el primero, además de Saioa Hernández y Michael Fabiano hay cantantes bastante conocidos en el Liceu como el barítono italiano Gabriele Viviani (Barnaba), el bajo canadiense John Relyea (Alvise), la mezzosoprano uzbeka Ksenia Dudnikova (Laura) y la que ha interpretado los tres papeles femeninos de esta ópera: Gioconda, Laura y ahora la Cieca, la madre de Gioconda a la que Barbana quiere acusar de brujería cuando la cantante le rechaza. Òdena (Barnaba), el húngaro-rumano Alexander Köpeczi (Alvise), la armenia Varduhi Abrahamyan (Laura) y la húngara Anna Kissjudit (Cieca). cast, y el italiano Alessandro Vandin, en el segundo, se reparten diferentes papeles, y en todas las funciones cantan el tenor italiano Roberto Covatta (Isèpo) y el barítono ampurdanés Guillem Batllori (Zuane).