Los íberos ya hacían luto perinatal en el primer milenio a.
El estudio descarta la selección por sexo o edad y la muerte sacrificial, evidenciando el carácter familiar ritual de los entierros


BarcelonaLos íberos enterraban a los niños en el pavimento de los hogares porque querían recordarlos. En eloctubre se publicó un estudio de la UAB, la UVic-UCC y el Sincrotrón que analizaba los dientes de leche de 45 niños, y descartaba que estos bebés inhumados en los hogares fueran infanticidios o sacrificios. Ahora, un nuevo estudio multidisciplinar de la UAB, en colaboración con el Museo de Arqueología de Cataluña, en el que se han analizado los restos de 15 niños del yacimiento ampurdanés de Ullastret (Illa d'en Reixac y Puig de Sant Andreu), aporta nuevos datos. "Todos los entierros estaban en las esquinas, nunca en lugares de paso, y hemos encontrado espacios donde se enterró a un bebé y, casi un siglo después, se enterró otro. Por tanto, hay una pervivencia de la memoria. Además, nunca destruían los entierros anteriores –asegura el responsable del MAC-Ullastret, Gabriel del Prado-, Gabriel del Prado. , los inhumaban en los espacios donde vivían y, por tanto, hay un respeto y una voluntad de recordarlos", añade.
El ritual debía de ser bastante íntimo porque ninguno de los entierros se encuentra en los edificios palaciegos o aristocráticos de grandes dimensiones, sino que eran bastante sencillos: consistían en pequeñas fosas sin revestimientos ni cubierta y siempre en los hogares donde vivía o trabajaba la familia. "Todo apunta al carácter ritual familiar de los entierros y nos muestra una parte muy íntima de la sociedad ibera, que quería que sus bebés, sin diferenciar por sexos, se quedaran en las casas", destaca la investigadora predoctoral de la UAB, Carolina Sandoval.
Más de medio siglo de excavaciones
Los restos de los bebés de Ullastret se han ido excavando desde los años cincuenta y los últimos estudios antropológicos datan de los años noventa. El equipo de investigación de la UAB ha recuperado y revisado toda la documentación arqueológica existente y ha estudiado de nuevo el contexto funerario. En los restos esqueléticos, se han aplicado técnicas actualizadas de morfología, morfometría y análisis genéticos y de histología dental para trazar su perfil biológico completo. "No podemos saber qué sentían los íberos que enterraban a los bebés en casa, pero sí querían que se quedaran allí y formaran parte de la memoria del lugar –detalla la investigadora del Grupo de Investigación en Antropología Biológica (GREAB) de la UAB, Asunción Malgosa–. Hemos revisado toda la documentación. Se podría decir que tenemos que hacer una nueva".
Ocho de los bebés estudiados eran niñas y cinco, niños (de los dos individuos restantes no fue posible realizar los análisis genéticos) y eran de edades diversas: había fetos de 24 semanas y el bebé mayor tenía tres meses. El estudio evidencia aún más lo que ya apuntaba al anterior en el que se analizaron los dientes de leche. "El patrón de distribución de muertes por edad y sexo que hemos identificado se asemeja a la mortalidad infantil natural de poblaciones en desarrollo, y nos lleva a descartar que hubiera una selección por sexos ni prácticas sacrificiales", destaca Sandoval.
El yacimiento de Ullastret, en la población gerundense del mismo nombre, es el mayor oppidum ibero (ciudad fortificada) descubierto en Cataluña y uno de los más importantes del Mediterráneo occidental. "Aún queda mucha búsqueda por hacer", dice Sandoval. De momento se ha excavado aproximadamente un 5% en la Isla de Reixac y un 20% en el Puig de Sant Andreu. Para los investigadores estos estudios abren una puerta a futuras investigaciones porque el número de entierros infantiles en todo el yacimiento podría ser espectacular. Además, se han podido estudiar muy poco los restos íberos por ser una cultura que practicaba la cremación de los muertos. Los restos de los bebés se han estudiado en el laboratorio de la Unidad de Antropología Biológicade la UAB, donde el equipo de investigación también ha llevado a cabo su acondicionamiento para preservarlas. La investigación se ha publicado en la revista Trabajos de Prehistoria.