No crecer más en turismo
Parece un buen propósito para empezar el año, y es lo que anunció hace pocos días el comisionado de Turismo de Barcelona, José Antonio Donaire, en declaraciones a ACN: "Existe un consenso sobre no crecer más en plazas turísticas en Barcelona". No crecer en plazas turísticas implica no crecer tampoco en número de visitantes. Barcelona recibió 12,7 millones de turistas en 2024, y pronto conoceremos la cantidad exacta que visitaron la ciudad en 2025, que se espera que esté en torno a la misma cantidad.
Barcelona se ha balearizado, lo que significa que se ha entregado (ha sido entregada) al turismo masivo. Las cifras se han triplicado más en los últimos veinticinco años: de los casi cuatro millones de turistas que recibía Barcelona en el año 2000 se ha llegado a los citados 12,7, que sin embargo no es la cantidad más exorbitante de visitantes en un año: este récord pertenece, claro, a la mítica temporada del 10 nostalgia a bastantes empresarios del sector. En ese último año de la era prepandémica Barcelona alcanzó los 14 millones de visitantes, y algunos no veían que el crecimiento pudiera tener techo.
Ahora parece que sí, que el límite debe empezar a verse. Pero las cifras, y la respuesta que reciben por parte de las administraciones, van en sentido contrario a la intención de detener el crecimiento turístico: en el 2024, el aeropuerto de El Prat recibió a 55 millones de pasajeros (el máximo establecido por el actual plan director de Aena para este aeropuerto), y el Puerto de Barcelona registró 3,5 millones de cruceros, llegando. Son números aún más llamativos cuando recordamos que, no hace tanto tiempo, se debatió sobre la necesidad de limitar la entrada de cruceros en los puertos de Barcelona y Palma, debido a su impacto extremadamente negativo en los fondos marinos, y también en las ciudades donde recalan. En cuanto al aeropuerto, el Gobierno de Catalunya, con el pleno apoyo del gobierno de España, lidera el proyecto de ampliarlo para poder llegar a los 70 millones de pasajeros al año (sin dañar el ecosistema de la Ricarda, sólo faltaría).
Así, el comisionado anuncia un consenso para detener el crecimiento turístico, pero la planificación en equipamientos indica lo contrario. Hay otra cifra a tener en cuenta: los 1,5 grados que marcan el umbral establecido en los Acuerdos de París como máximo aumento de la temperatura del planeta. La comunidad científica coincide en alertar de que superar este hito es peligroso, y que lo superaremos en los próximos años. El turismo es una actividad muy especialmente contaminante y también una de las que se ven más afectadas por las condiciones climatológicas. Por otro lado, este año ha sido el primero en que la guía Fodor's ha desaconsejado viajar a Baleares y Barcelona, específicamente, debido a la saturación turística. Más que empezar –tímidamente– a hablar de no crecer en turismo, es hora de afrontar la necesidad de decrecer, y de plantear alternativas a la sobreexplotación turística.