"Veía un tapón muy grande en el primer equipo y sentía que debía marcharse del Barça"
Ari Mingueza se ha consolidado en la Primera División después de tres años en el Granada
BarcelonaHay vida más allá del Barça. Esto es lo que ha aprendido Ari Mingueza (Santa Perpetua de Mogoda, 2003) después de tres años en el Granada. La centrocampista catalana siguió los pasos de su hermano, Óscar Mingueza –que había cambiado Barcelona por Vigo–, y probó una nueva aventura en Primera División. "Yo salí porque veía un tapón muy grande en el primer equipo y sentía que debía marcharme del Barça. Quizás si me hubiera quedado me hubiera llegado la oportunidad aquí, porque en los últimos dos años han tenido que echar mucho de la cantera, pero creo que todo pasa por algo y ahora estoy muy bien", explica la jugadora en el ARA. Pero una decisión en la que Óscar jugó un papel importante. "Yo tenía miedo porque nunca había salido de casa, había estado toda la vida aquí y me era muy complicado dar el paso. Hablé con él y me dijo que no se acababa la vida en el Barça y que abrir puertas ahora podría abrirme más en un futuro", recuerda.
Mingueza disfruta ahora en un Granada que llega en el mejor momento de la temporada. "No es fácil salir de casa, pero sentía que tenía que dar el paso, y aquí en Granada me abrieron los brazos desde el primer momento. Me fui siendo una niña y ahora soy una mujer", dice. Tras un inicio de curso complicado, el conjunto de Irene Ferreras encadena cinco victorias y un empate y no ha perdido en la Liga este 2026. "El primer tramo de la temporada no fue fácil, no encontrábamos la forma de sentirnos todas cómodas, pero trabajando cada semana y entrenándonos al máximo han llegado los resultados". Este sábado, sin embargo, se enfrentan al Barça en el estadio Nuevo Los Cármenes (18.15 h). "Jugar contra ellas siempre es muy complicado, y sabemos que son el mejor equipo del mundo, pero en una buena dinámica siempre sales a competir mejor, porque estás en un estado en el que, inconscientemente, las cosas te salen solas", explica la catalana.
En Granada se encontró con un entrenador que le ayudó a crecer mucho, Arturo Ruiz. "El año pasado con él di un paso muy importante en Primera", dice. La futbolista también destaca la figura de Miguel Llorente, con quien coincidió en el Barça B. "Era mi entrenador en el filial cuando debuté con el primer equipo. También le tengo bastante cariño a Lluís Cortés, que es quien me dio la oportunidad y contó mucho conmigo", repasa.
Los trayectos a La Masia
Ari Mingueza llegó al club azulgrana en 2015 en la categoría infantil-alevín y fue subiendo hasta convertirse en la capitana del filial azulgrana campeón de la Segunda División. "El Barça tiene la mejor cantera del mundo y es muy importante mirar a casa, hay muy buenas jugadoras. Yo fui la capitana cuando empezaban a subir Aïcha Camara y Clara Serrajordi, y no puedo estar más contenta de que estén en el primer equipo", asegura. El ex azulgrana también confiesa que, aunque era "muy pequeña", aprendió mucho en sus primeros años en el club. "Yo comparo mi cuarta temporada con la primera, y se nota un cambio increíble, te enseñan muchos conceptos y tengo amigas de por vida que son de los primeros años en el Barça", explica.
Sin embargo, no todo son flores y violas. Cuando había entrenamiento, los padres tenían que llevarlo a Barcelona, mientras que su hermano sí iba con los taxis que facilitaba el club. "Los padres de las compañeras que más o menos éramos de la zona se iban alternando para llevarnos. Los primeros años acabábamos a las once de la noche y era una locura, pero se nota que se van dando pasos y estas cosas empiezan a cambiar". Mingueza hace referencia a que las jóvenes futbolistas ya puedan vivir en La Masia. En su caso, sólo pudo estudiar bachillerato, una "facilidad muy grande" para ella.
Los dos hermanos pudieron cumplir un sueño: jugar juntos en el Barça. Óscar debutó con el primer equipo masculino el 24 de noviembre del 2020 en Kiiv. 102 días después, el 6 de marzo de 2021, hacía lo mismo con el femenino Ari Mingueza. En su caso, en Badajoz. "Para nosotros y para la familia era especial, pero inconscientemente era la rutina y no lo valorábamos del todo. Ambos tenemos una muy buena relación y yo sigo pidiéndole consejos, aunque también le foto caña cuando se deja. Él sabe que siempre ha sido un espejo donde mirarme", rememora una Ari Mingueza que admite que muchas veces ya no es. "Cuando sienten el apellido inconscientemente le relacionan con él, pero cada vez se me reconoce más por mi nombre", dice.