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Deportes  /  Fútbol 07/08/2022

¿Por qué el fútbol catalán se ha quedado sin clase media?

La última vez que no había ningún equipo catalán en Segunda fue en el curso 2006-2007

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Imagen de l'Alcoià-Nàstic de este sábado.

BarcelonaPor primera vez desde la temporada 2006-2007 no habrá ningún equipo catalán en Segunda División, la categoría de plata del fútbol español, que empezará a rodar el fin de semana del 14 de agosto. Desde entonces, siempre ha habido al menos uno y se ha llegado al máximo de cuatro en dos ocasiones, los cursos 2011-2012 (Barça B, Girona, Sabadell y Nàstic de Tarragona) y 2014-2015 (Girona, Costa Brava, Sabadell y Barça B). El primer motivo de este vacío es una excelente noticia: el regreso del Girona a la Primera División. Este hecho, sumado al ascenso del Espanyol el curso anterior, hará que en la máxima categoría estatal vuelva a haber tres equipos catalanes, una cifra que no se conseguía desde la temporada 2018-2019. Pero en aquel momento en Segunda también estaba el Nàstic de Tarragona y el Reus Deportiu. Y en el curso 2017-2018, también con el Barça, el Espanyol y el Girona en Primera, al Nàstic y al Reus se los añadió el Barça B en Segunda.

“El Tarragona y el Nàstic se merecen estar en Segunda”, sentencia Josep Maria Andreu, el presidente de la entidad grana. “La viabilidad de un equipo así pasa por estar en Segunda y estaríamos sin el arbitraje que sufrimos ante el Villarreal B”, se queja. En Segunda, cada club ingresa por derechos de televisión entre 6 y 7 millones de euros anuales. En cambio, en la 1.ª RFEF se queda alrededor de los 400.000 euros. El Nàstic fue el equipo catalán que más cerca se quedó del ascenso a la categoría de plata el curso pasado, al perder por 2-0 la final de la promoción de ascenso ante el filial del Villarreal. “La 1.ª RFEF (instaurada la temporada pasada) es una competición muy difícil. Hay 40 equipos y solo suben 4. Además, hay 10 equipos en cada grupo que tienen un presupuesto importante con el objetivo de subir. Es más difícil ascender ahora que en la Segunda División B”, explica Andreu, que es el presidente de la entidad desde 2012.

Otro presidente con una larga trayectoria es Joan Agustí, que lidera la Unió Deportiva Olot, que está de celebración por su centenario y que esta temporada jugará en la 2.ª RFEF después de haber conseguido el ascenso. “En Catalunya tenemos 185.000 licencias federativas y solo un grupo en 3.ª RFEF, el mismo número que comunidades autónomas como La Rioja, Cantabria, Navarra, Asturias o Baleares, que están alrededor de las 10.000 licencias”, lamenta Agustí. “Esto genera un embudo muy grande en Catalunya. Si Cataluña tuviera los mismos derechos que Asturias, que tiene un grupo con 8.000 licencias, proporcionalmente habría 23 grupos catalanes en la 3.ª RFEF”, expone de ejemplo. “No se puede estructurar el fútbol en zonas en 2022”, añade el presidente del Olot.

Está de acuerdo con esta queja Alex Talavera, que fue presidente del Cornellà durante 10 años, durante los cuales se quedó tres veces a las puertas del ascenso a Segunda División (disputó la promoción las temporadas 2017-2018, 2018-2019 y 2019-2020). “Llevamos años reivindicando que con más de 180.000 licencias tendríamos que tener dos grupos en 3.ª RFEF, pero no los tenemos por una decisión federativa”, dice Talavera. “El talento de Catalunya se va porque aquí hay muchas restricciones. Así, los jugadores y los entrenadores se van a otros clubes del Estado o al extranjero”, añade.

Falta de inversión en las infraestructuras deportivas

Y Talavera apunta un nuevo motivo que dificulta la presencia de equipos catalanes en las categorías profesionales del fútbol español: “En todo el Estado entra capital extranjero. Y este va donde hay talento junto con unas buenas infraestructuras deportivas. Por eso cuesta más que se fije en un club como el Cornellà que en uno como el Marbella”. Según Talavera, la inversión pública en infraestructuras deportivas en Catalunya ha sido menor que en el resto del Estado durante los últimos años. Por otro lado, el expresidente del Cornellà, que este curso volverá a competir en la 1.ª RFEF, asegura que se ha producido “una inflación con la reestructuración de lo que antes era la Segunda B”. Esto ha conllevado que ahora compartan categoría “presupuestos de entre 3 y 4 millones de euros con otros de 700.000 euros, como el del Cornellà”.

El curso 2021-2022 habrá tres equipos catalanes en Primera División y cuatro en 1.ª RFEF (Barça Atlético, Cornellà, Nàstic de Tarragona y Sabadell). Es decir, siete entre las tres primeras categorías del fútbol español. Una cifra que parece insuficiente.

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