Fútbol - Premier League

La huella eterna de Pep Guardiola

Comienza el año cero en la Premier League tras el técnico catalán

Pep Guardiola en una imagen de archivo.
20/08/2026 - 18:48 h.
5 min

BarcelonaLos días que en Manchester se celebraban los títulos en Salford, es decir, en el estadio Old Trafford, al otro lado de la ciudad, en el campo del City se colgaba una pancarta en la grada con un trocito de una canción de Oasis: “Some might say we will find a brighter day” (algunos podrían decir que encontraremos un día que brille más). El City ya era propiedad del jeque Mansour bin Zayed bin Sultan Al Nahyan, pero la cosa no arrancaba. Hasta que la cosa funcionó. Y sí, llegaron días mucho más brillantes.

El día que comenzó la Liga 1996-1997, Jorge Valdano escribió en El País: “Empieza el año cero después de Johan Cruyff”. Este viernes empieza la primera Premier League después de diez años con Pep Guardiola en el banquillo del Manchester City. Empieza sin el Pep, pero con más entrenadores nacidos en Guipúzcoa que en Inglaterra. Porque, en muchos sentidos, en Inglaterra ya nada es igual.

Han pasado diez años desde que Guardiola llegó a Manchester, una década en la que ha cambiado no solo el City, sino también el fútbol inglés. Su huella es imborrable. Desde los despachos del club, Ferran Soriano, máximo responsable ejecutivo citizen, nunca ha negado que la base del éxito se construyó sobre una identidad que el City no tenía antes de fichar a Txiki Begiristain. “A mí que no me miren, el genio es Pep”, acostumbra a responder el Txiki.

Soriano ya había trabajado con Begiristain en el Barça durante el primer mandato de Joan Laporta. En Manchester, sin embargo, Roberto Mancini no encajaba con la idea de fútbol que querían construir. Guardiola, que en ese momento estaba en Nueva York después de dejar el Barça, ya estaba comprometido con el Bayern e incluso había rechazado una oferta del Manchester United.

Txiki buscó entonces un plan B: Manuel Pellegrini. El chileno ganó la Copa de la Liga y la Premier en su primera temporada, pero tenía claro que su etapa acabaría cuando Guardiola estuviera disponible. Y así fue. En 2016, después de tres años en Múnich, el Pep comunicó al Txiki que quedaba libre. El fichaje se cerró rápidamente.

Diez años después, Inglaterra afronta su legado. También el mismo City, que después de haberlo ganado todo, tiene por delante el reto de continuar sin él.

"Lo que deja el Pep no es fácil de gestionar", admiten desde el Etihad. Ha sofisticado el control del balón y ha impuesto una forma de jugar tan arraigada que todos los equipos del City, desde los 12 años hasta el primer equipo, comparten los mismos principios.

En la academia, Begiristain impuso el 4-3-3 y Guardiola abrió las puertas del primer equipo a los jóvenes. Carlos Vicens, que trabajó en la Academy y luego fue ayudante de Pep, explica que los jugadores de las categorías inferiores participaban a menudo en los entrenamientos. Esto les permitía entender las variantes tácticas y familiarizarse con la forma de trabajar de los mayores. Phil Foden, Cole Palmer, O’Reilly o Rico Lewis son ejemplos.

Una forma diferente de entender el fútbol

En la grada, el recuerdo de Guardiola también será eterno. Russ Cowper, seguidor del City desde pequeño, asegura que el Pep les ha permitido vivir los sueños de los aficionados de generaciones anteriores. Nick Campbell, otro histórico, duda que el club vuelva a ganar cuatro Premier consecutivas y reconoce que aún está en fase de negación: "No puedo creer que ya no lo veré sentado en el banquillo del City".

Mark Aspinall, fundador del club de fans del City en Barcelona, destaca que, más allá de los títulos, Guardiola ha conseguido imponer un estilo de trabajo "digno, respetuoso y decente", sin excusas tras las derrotas y con la valentía como principio.

"Ya no saben vivir el fútbol de otra manera que no sea la que ha impuesto el Pep", explica Txiki. Recuerda que, cuando Guardiola empezó a sacar la pelota desde el portero, la grada protestaba. Ahora, en cambio, "murmuran si no salimos jugando desde el lateral".

Begiristain también considera que esta transformación ha traspasado las fronteras del City. El viejo fútbol inglés de buscar al delantero alto, colgarle balones y confiar en la segunda jugada ha ido desapareciendo. "El Pep ha cambiado para siempre la mentalidad del fútbol inglés. Ahora los equipos proponen, son proactivos desde el principio y muy pocos salen simplemente a esperar al rival", afirma.

El periodista Pol Ballús coincide en que la filosofía de Guardiola ha ido contagiando todo el fútbol inglés. Equipos como el Bolton o el Stockport han intentado jugar de otra manera, y también lo han hecho las categorías de formación. Incluso la selección inglesa ha sido criticada por defender sin balón en determinados partidos. El legado del Pep también se refleja en los entrenadores que han pasado por sus equipos, especialmente Mikel Arteta, aunque Ballús matiza que su Arsenal no propone exactamente el mismo fútbol.

Mikel Arteta y Pep Guardiola.

El legado de los números y del esfuerzo

Después de 593 partidos, 423 victorias, 77 empates, 93 derrotas, 1.462 goles a favor y 557 en contra, Guardiola se marcha del City con una Champions, seis Premier League, un Mundial de Clubs, una Supercopa de Europa, tres FA Cups, cinco Carabao Cups y tres Community Shields.

Pero, más allá de los títulos, deja un legado intangible: el reconocimiento de los trabajadores del club. "Llegaba el primero, no tenía una mala palabra para nadie y se marchaba el último dando las gracias", explican desde la City Football Academy.

Y deja también una cultura del esfuerzo heredada de su familia. Su mensaje a los jugadores era claro: "Os lo perdonaré todo, menos que no os esforcéis".

Carles Planchart, que ha trabajado a su lado desde los inicios de Guardiola como entrenador, lo resume así: "Su gran legado es la capacidad de trabajo. Después de tantos años, de las derrotas y las victorias, Pep me ha enseñado a trabajar duro. El resto llega o no llega; a veces depende de un árbitro o de un error puntual. Pero el legado es el esfuerzo".

Ferran Soriano mantiene esta filosofía. "La consolidación del fútbol es mantener el listón o levantarlo; no podemos conformarnos", dijo a sus empleados antes de comenzar la nueva temporada.

Pep y Txiki ya no están, pero el club confía en Hugo Viana y Enzo Maresca para mantener viva esta herencia. La transición, aseguran desde Manchester, se ha preparado sin costuras.

Un punto y seguido

El legado de Guardiola, por tanto, va más allá de los campos de entrenamiento. En su salida hay más un punto y seguido que un punto y aparte. El club quiere continuar creciendo y manteniendo una manera de trabajar que ha impregnado todas sus estructuras.

Manel Estiarte, uno de los hombres más cercanos a Guardiola, seguirá al menos un año más vinculado al City Group. Inicialmente, había decidido marcharse cuando Pep anunció su salida, pero Soriano no se resignó a perder su experiencia. Guardiola dio el visto bueno para que continuara y Estiarte seguirá ayudando al club, especialmente en la creación y gestión de grupos de trabajo.

El mismo Guardiola tampoco desaparecerá del City Group. Desde Barcelona, colaborará en la detección de talento en las academias que el grupo tiene repartidas por el mundo. Ha vuelto a su ciudad y está dispuesto a disfrutar de la familia, estudiar francés cerca de su hija en París y continuar viajando para observar futbolistas.

En Manchester, mientras Pep prepara esta nueva etapa, comienza el año cero post-Guardiola. De Newcastle a Brighton, pasando por el norte de Londres, su influencia es evidente. Nada será igual después de su huella.

Incluso Keir Starmer, seguidor del Arsenal, reconoció los méritos de Guardiola durante los actos de despedida en Manchester. Y todo apunta a que Pep recibirá pronto un reconocimiento como miembro de la Orden del Imperio Británico.

En la grada de su nombre, en el Etihad, todavía cuelga una pancarta inspirada en una canción de Oasis: "We see things they’ll never see" (vemos cosas que ellos nunca verán). Y si las vieron, las ven y las continuarán viendo, será gracias a Pep. Comienza el año cero de la Premier después de Guardiola. Y después de su huella, ya nada volverá a ser igual.

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