Una debilidad de Míchel pincha (pero no rompe) la racha de Champions del Girona
Los gerundenses salen de Mendizorrotza con dos puntos menos, pero manteniendo el gran tono del 2026
Vitoria (Enviado Especial)El Girona acarició mucho rato la victoria en un duelo entretenido ante un Alavés que le birló dos puntos en el último minuto (2-2). Eso sí, el conjunto gerundense sigue presentando números de Liga de Campeones en el 2026, donde en ocho partidos, tan sólo Madrid y Barça han sumado más puntos que él.
El Girona enganchó a la ciudad en plena resaca por la Copa del Rey ganada por el Baskonia, que fue homenajeado en la previa del duelo. Es fiel a los suyos, Vitoria, una población romántica que, a diferencia de otros, todavía considera que no todo puede comprarse con dinero. Mendizorrotza se pasó cuatro minutos protestando contra Tebas debido a que el partido se jugara en lunes. En el gol sur se colgó un mosaico en el que se leía: "Nuestro ocio, su negocio; nuestra pasión, su ambición, nuestros derechos, sus provechos; nuestro sentimiento, su espectáculo. No al fútbol entre semana". Que sea un hábito habitual, no lo convierte en normal.
Quizás debido a la atmósfera que se respiraba los gerundenses se distrajeron, pero el caso es que los primeros minutos hacían presagiar una fuerte tragedia. El Alavés tardó cinco en marcar el primer gol, en una serie de pequeños errores rojiblancos que culminaron en un remate a placer de Lucas Boyé. El argentino, una debilidad de Míchel que ha estado a punto de terminar en Montilivi en algún mercado, aprovechó que Rincón dejó centrar a Youssef por la banda y que Vitor Reis y Gazzaniga pensaron al mismo tiempo que sería el otro quien rechazaría, sin que ninguno de los dos lo hiciera. Un cubo de agua fría nada más empezar, que estuvieron a punto de ser dos, porque instantes después Toni Martínez falló el segundo. El inicio fue malo, malo.
El Girona no parecía el equipo que había derrotado al Barça y hacía aguas por todos lados. Fue Witsel quien le aguantó en los peores momentos. Los locales, movidos por el catalán Aleñá por segunda temporada consecutiva, tuvieron argumentos, pero enfrente se encontraron un equipo que, a diferencia del principio de Liga, ni se altera ni enloquece cuando pierde. Todo lo contrario, ahora tiene paciencia y piensa los momentos que presenta cada partido con la inteligencia adecuada.
Ounahi, diferencial
Como el Alavés, que falló otra clarísima en una transición mal ejecutada por Martínez, no la había muerto, era cuestión de esperar a que el Girona hiciera acto de presencia. Dicho y hecho. El camino que encontró para agujerear la red fue el balón parado. En un córner, concretamente. Lo peinó Witsel, lo que confirmó una actuación excelente, y lo culminó Vanat. El ucraniano suma ocho goles en la Liga y nueve contando el de la Copa, una cifra muy destacada teniendo en cuenta que los gerundenses no son uno de los grandes de la Liga.
En la segunda parte Míchel recurrió a Ounahi, que no jugaba desde diciembre, antes de ir a la Copa África. El marroquí, que pronto volará, estuvo a punto de marcar un par de veces, pero lo que hizo es asistir a Tsygankov, que dribló al portero Sivera en su salida. Boyé rasgó la victoria en una acción aislada, pero la tendencia catalana es muy positiva.
- Alavés: Sivera, Otto, Tenaglia, Parada, Ángel (Calebe, 76'), Youssef, Ibáñez (Denis, 77'), Blanco (Guevara, 88'), Martínez, Aleñá (Mañas, 88') y Lucas Boyé. Entrenador: Eduardo Coudet.
- Gerona: Gazzaniga, Rincón, Vitor Reyes, Blind, Arnau, Witsel, Iván Martín (Fran Beltrán, 61'), Lemar (Echeverri, 61'), Tsygankov (Francés, 85'), Bryan Gil (Stuani, 85') y Vanat (Ouna). Entrenador: Míchel Sánchez.
- Goles: 1-0 Lucas Boyé (5'), 1-1 Vanat (31'), 1-2 Tsygankov (73') y 2-2 Lucas Boyé (89').
- Árbitro: Adrián Cordero (Comité Cántabro).
- Tarjetas amarillas: Martínez (11'), Youssef (49'), Echeverri (76') y Fran Beltrán (84').
- Tarjetas rojas: Ninguna.
- Estadio: Mendizorrotza, 14.117 espectadores.