Economia 03/12/2020

Los accionistas de CaixaBank dan luz verde a la absorción de Bankia

Gonzalo Gortázar, consejero delegado del banco, calcula que la reestructuración costará 2.200 millones

Daniel Martín
4 min
El president de CaixaBank, Jordi Gual (c), i el conseller delegat, Gonzalo Gortázar (2e), durant la junta d'accionistes de CaixaBank per a donar llum verda al projecte de fusió amb Bankia

ValenciaLuz verde de los accionistas de CaixaBank a la fusión por absorción con Bankia, una operación que convierte a la entidad catalana en el nuevo gran banco de España con cerca del 25% del mercado estatal en crédito y depósitos. A pesar de que se trata de la 85a absorción hecha por la compañía, la aprobada hoy "es una de los grandes hitos en la historia de la entidad", según ha enfatizado el todavía presidente Jordi Gual.

La compra de Bankia supone un gran cambio para la compañía de matriz catalana, que añade una nueva sede operativa, la de Madrid, que se sumará a la de Barcelona y a la social ubicada en Valencia. El objetivo está claro: reducir costes, especialmente de plantilla. Habrá que esperar para ver el nivel del recorte de puestos de trabajo en los servicios centrales de CaixaBank (1.900 personas en Barcelona y 700 más en Madrid) y Bankia (2.200 trabajadores en Madrid).

La cita, celebrada en el Palacio de Congresos de Valencia, ha contado con poco más de 50 asistentes de forma presencial, una raquítica participación en parte generada por las restricciones sanitarias impuestas por la crisis sanitaria, pero también por su celebración en Valencia, una circunstancia que ya se comprobó en la primera junta de accionistas en Valencia, en 2018, que no contó con más de dos centenares de asistentes, incluyendo directivos y consejeros de la entidad. A pesar de la poca presencia física, la junta ha contado con la participación de 15.473 accionistas, en representación del 70,73% del capital social.

El encargado de dar detalles de la fusión fue el consejero delegado, Gonzalo Gortázar, que hizo su parlamento en castellano, pero con breves intervenciones en catalán, entre ellas, las palabras de gratitud que dirigió a Jordi Gual con motivo de su adiós, puesto que en la nueva entidad será sustituido por José Ignacio Goirigolzarri, actual presidente de Bankia y que será el presidente ejecutivo del nuevo banco.

Gortázar avanzó que la fusión, si se reciben todas las autorizaciones por parte de la administración, se materializará durante el primer trimestre de 2021 y será efectiva antes de acabar el 2021. El consejero delegado destacó que la dimensión de la nueva entidad será un 50% superior a la actual y sumará 660.000 millones en activos.

Según el máximo ejecutivo de la compañía, después de la operación la nueva realidad de la entidad tendrá un impacto de 1.000 millones de euros más cada año, 770 provenientes de los ahorros de gastos y 200 de nuevos ingresos. El coste global de la reestructuración será de 2.200 millones, una cifra que el banco considera asumible y que afirma que podrá recuperar en menos de tres años gracias a la eficiencia que aportará la operación.

La propiedad de CaixaBank será una de las principales afectadas por la fusión. Así, la Fundación Bancaria La Caixa, que actualmente tiene un 40% de CaixaBank a través de Criteria, pasará a tener un 30% del nuevo banco, mientras que el Estado, que a través del FROB tiene un 60% de Bankia, pasará a tener el 16% del nuevo banco. La ecuación de cambio de la fusión será de 0,6845 acciones de CaixaBank por cada acción de Bankia. Esto significa que los actuales accionistas de CaixaBank tendrán aproximadamente el 74,2% del capital de la nueva entidad, y los de Bankia, el 25,8%.

Futuro recorte de la plantilla

No obstante, los principales afectados de la fusión serán los trabajadores, en un recorte que Gortázar avanzó que no se abordará hasta una vez finalizada la operación. El consejero delegado defendió la necesidad de reducir estos costes laborales considerando la poca rentabilidad del negocio bancario durante los últimos años. El ejecutivo ha destacado que los tipos de interés llevan negativos "cinco años" y que la previsión es que se mantengan así "hasta la parte final de la década". "Lo que estamos haciendo es garantizar la sostenibilidad de muchos puestos de trabajo que van a continuar. Si no hacemos cosas, lo que haríamos es poner en peligro la sostenibilidad de todos los puestos de trabajo", ha concluido Gortázar.

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