Economía 20/05/2021

La Comisión Europea constata su colador fiscal interno

Un estudio vuelve a situar a Irlanda o los Países Bajos como cooperadores de las prácticas de elusión

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fiscalidad UE

BarcelonaLo que hace unos años eran tímidos esfuerzos para mejorar la recaudación, con la pandemia ha pasado a ser un clamor mundial para acabar con los privilegios de grandes fortunas y corporaciones a la hora de tributar. Estados Unidos, con el cambio de Donald Trump a Joe Biden a la presidencia, han dado un giro de 180 grados y quieren impulsar un cambio global a la hora de acabar con las prácticas de elusión fiscal. La Unión Europea, por el contrario, lleva años comprometida con la cuestión pero no ha hecho adelantos significativos.

En su informe anual sobre política fiscal de la Unión, publicado ayer, la Comisión Europea recuerda que “las políticas de impuestos pueden ser una parte integral de las medidas de apoyo a la recuperación después de la crisis del covid”. “Hace falta que las políticas fiscales compartan la carga de manera justa entre los diferentes contribuyentes, particularmente porque hay pruebas de que la crisis del covid-19 ha aumentado la desigualdad de ingresos y riqueza”, añade, para culminar: “Acabar con la elusión, la evasión y el fraude fiscal en la UE y a nivel global sigue bien alto en las prioridades de la Comisión”.

Sin señalar explícitamente a ninguno de los territorios internos cuestionados por esta cuestión (Países Bajos, Irlanda o Luxemburgo), el documento, que incluye consejos para mejorar la recaudación y para hacer los impuestos más eficientes, deja claro que queda trabajo por hacer en materia de recaudación.

España sigue a la cola europea en carga fiscal

Mientras en comunidades como Madrid continúa la cruzada de la derecha por bajar impuestos, los datos de la Comisión Europea muestran, una vez más, que España no está entre los países de la Unión Europea donde la presión fiscal es alta. Al contrario: el Estado figura entre los países donde se pagan menos impuestos (ver gráfico), en una clasificación que deja claro que donde más se paga es en países con un alto nivel de vida como Dinamarca, Francia y Bélgica, y donde menos, en Irlanda, Rumanía o Lituania. En ninguno de los grandes países de la UE la carga fiscal es más baja que en España, que aparece además como el quinto país con menos impuestos medioambientales e incluso su peso ha caído entre el 2009 y el 2019.

Inversió extranjera bajo sospecha

Una de las consecuencias de las políticas fiscales laxas es que se dispare la inversión extranjera en territorios concretos. El caso de Luxemburgo lo explica nítidamente: en 2018 el Gran Ducado tenía una inversión proveniente del extranjero 55 veces mayor que su PIB, y hacía inversión en el extranjero por un volumen de 65 veces el PIB del país. Chipre, Malta, Países Bajos e Irlanda también presentan proporciones de inversión extranjera mucho mayor que su riqueza nacional.

‘Royalties’ en Irlanda, dividendos en los Países Bajos

El mismo informe deja en evidencia la política fiscal de Irlanda con la propiedad intelectual, un factor clave para las grandes tecnológicas mundiales. “Un alto volumen de pago de royalties puede ser indicativo de agujeros fiscales en la legislación”, dice el informe. Además, a menudo estos pagos se hacen en territorios considerados paraísos fiscales. En 2018 Irlanda hacía pagos superiores al 20% de su PIB. Los Países Bajos aparecen como líderes en dividendos pagados en otros países, con una cifra que se acerca al 50% de su PIB.

Un agujero de miles de millones en las arcas públicas

Como consecuencia del fraude, de la evasión y de las prácticas de planificación fiscal agresiva, en Europa se dejan de recaudar más de 825.000 millones de euros al año, según un estudio del grupo socialdemócrata de la Eurocámara del 2019. El informe presentado ayer señala que de esta cifra, más de 45.000 millones se pierden por el dinero no declarado por particulares que se los llevan a paraísos fiscales.

Catalunya, pionera en el impuesto al azúcar

El informe, que se refiere a las políticas del 2020, destaca que siete estados europeos y Catalunya aplicaron impuestos a las bebidas azucaradas. El estudio recuerda que estos productos tienen un impacto negativo en la salud y la obesidad, y está claro: “Si los ingresos que se obtienen de los impuestos son directamente invertidos en mejorar la salud pública, sus beneficios son todavía mayores”. La tasa catalana, que graba con 4,3 céntimos una bebida de 35 centilitros, está en medio en el ranking: es la cuarta más baja.

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