El magnate de la aviación que inventó la primera radio para coches

Bill Lear creó empresas de aviación y automoción y algunas todavía llevan su nombre

3 min
Bill Lear
20/10/2026 - 07:02 h

En la década de los setenta y ochenta, la moda de los ovnis dio un salto de dimensión con el estreno de películas como Encuentros en la tercera fase y E.T., el extraterrestre, ambas dirigidas por Steven Spielberg. En medio de esta oleada, apareció a la luz pública un aviador con vínculos con la CIA llamado John Lear, que en 1987 aseguró que el gobierno de los Estados Unidos mantenía relaciones con seres extraterrestres y que existía un comité secreto llamado Majestic-12 que tenía pactos inconfesables con los visitantes. La figura de Lear se convirtió desde aquel momento en un personaje central de la conspiranoia ovni americana, pero con el paso de los años fue quedando olvidado y sus tesis fueron consideradas como simple fantasía. Lo que más sorprendió a los Estados Unidos del surgimiento de Lear como gran propagador de estas teorías sobre alienígenas es que no era un ciudadano cualquiera, sino que era hijo de uno de los principales magnates de la aviación, el empresario e inventor Bill Lear, fundador de empresas que todavía hoy llevan su nombre.

  • (1902-1978)

Venir al mundo en el seno de una familia que se deshacía –sus padres se separaron cuando era pequeño y se crio inicialmente con su tía y después con el marido de su madre– inoculó a Bill Lear una ansiedad profunda por hacer cosas importantes en la vida y por intentar ganar mucho dinero. Desde muy joven se constató que Lear tenía mucha maña para reparar aparatos eléctricos y, de hecho, siendo todavía un adolescente se construyó su propia radio, a partir de conocimientos adquiridos de manera autodidacta. Hay que tener en cuenta que había abandonado la educación reglada antes de ir al instituto. Durante la Primera Guerra Mundial se alistó en la marina, donde estuvo en contacto directo con el mundo de las emisiones por radio (eso sí, mintiendo sobre su edad para poder entrar en el ejército). Poco después del conflicto bélico montó con otro socio una pequeña empresa que fabricaba radios para coche, una invención propia y la primera que salía al mercado. Unos inversores, los hermanos Galvin, pensaron que el producto tenía futuro y le compraron las patentes. Al dispositivo lo bautizaron como Motorola, una denominación que años más tarde daría nombre a la empresa misma.

A principios de la década de los treinta, fundó Lear Developments, con la que acabaría enfocándose en el mundo aeronáutico. Creó la radio multibanda, que vendió al gigante RCA, el radiofaro para navegación aérea, el piloto automático y un sistema de aterrizaje autónomo. Durante la Segunda Guerra Mundial colaboró estrechamente con la aviación de los aliados, aportando su modelo de flaps eléctricos. Y de producir componentes para aviones dio el salto a fabricar aviones enteros: en 1963 el Lear-Jet fue el primer reactor de uso privado que se produjo en masa y que tuvo un gran éxito entre los hombres de negocios del momento, atraídos por el precio comparativamente asequible respecto a otras aeronaves similares. Esta aventura no fue nada sencilla, porque para llevarla a cabo tuvo que montar una compañía nueva desde cero, porque sus socios en la empresa primigenia no aprobaron el proyecto. La solución al conflicto consistió en vender su participación y con el dinero recaudado, fundar la nueva firma.

En otro ámbito, a mediados de los años sesenta también ideó el primer cartucho de ocho pistas para grabaciones de audio, que funcionaba sobre una cinta magnética. Gracias al catálogo de la RCA se convirtió en un sistema muy popular tanto en los hogares como en los automóviles, y no declinó hasta la llegada y consolidación del casete compacto de la Philips. Otra invención de Lear durante la década de los sesenta fue el motor a base de un circuito cerrado de vapor que movía una turbina. Se hicieron algunas pruebas con coches, pero el desarrollo no prosperó.

La firma Lear Corporation que está implantada en Cataluña (en el Alt Camp, con 75 años de historia) pertenece a la industria de la automoción –no a la de la aviación– pero tiene relación directa con nuestro protagonista, porque en 1962 su empresa se fusionó con el gigante de los asientos Siegler Corporation y acabó predominando el apellido del inventor, que se mantiene hasta hoy día, aunque él se desvinculase muy pronto. El John Lear con quien abríamos este escrito fue fruto de su cuarto matrimonio, celebrado con Moya Marie Olsen, hija del comediante John Sigvard "Ole" Olsen, muy popular durante la Gran Depresión. En total, Lear tuvo cuatro matrimonios, siete hijos y un carácter difícil de gestionar.

stats