Economía 13/09/2021

España, líder europeo de la luz cara

El precio del gas, la mala conectividad, los impuestos y la poca competencia perjudican especialmente al consumidor del Estado

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Los mercados energéticos europeos

BruselasLa factura que los ciudadanos que viven en España pagan por enchufar cualquier electrodoméstico o encender una luz de casa ya se ha convertido en un asunto político que corre el riesgo de desenfocar el problema de fondo: España es, desde hace tiempo, uno de los países de la Unión Europea donde la factura de la luz es más cara. Este verano los precios han escalado en todo el continente y se prevé que sigan haciéndolo, pero en el Estado se han combinado un conjunto de factores que perjudican todavía más el bolsillo de sus ciudadanos cada vez que aprietan un interruptor conectado a la red eléctrica. Ni hay una sola causa que lo explique, ni hay una solución simple y única que lo resuelva. 

El precio del gas

La energía más cara fija el precio final de la factura en toda la UE

Con el fin de los confinamientos la demanda de electricidad ha aumentado en toda Europa en un momento en el que la falta de viento y las altas temperaturas hacen insuficientes las fuentes de energías renovables para producir los kilovatios que piden hogares y fabricantes. Por eso se está necesitando cubrir la demanda con energías fósiles, principalmente el gas, que, después de un invierno duro, está en niveles de reserva muy bajos. Además, Rusia (el principal proveedor) limita el flujo y lo dirige principalmente a Asia. El precio del gas está tan disparado que cotiza inusualmente por encima del crudo, como recordaba la agencia Bloomberg esta semana en un artículo que avisaba de que en invierno todavía será peor.

Que el gas esté por las nubes es relevante porque, aunque solo un 10% de la electricidad que se consume en España provenga de esta energía, el sistema de precios (marginalista) provoca que sea la última energía que entra la que fije el precio del resto. Y todo ello se agrava. Como recuerda Tim Schittekatte, experto en el mercado eléctrico europeo de Florence School of Regulation, “si los precios del gas están elevados porque escasea, se tiene que usar más carbón, que produce el doble de CO₂ por cada MWh”. Los derechos de emisiones de CO₂ (ETS) son más caros porque se quieren penalizar las energías contaminantes y esto se suma al desorbitado precio del gas. Por lo tanto, aunque estemos usando más fuentes renovables que nunca, las no renovables disparan el resto.

Aislamiento e impuestos

España está mal conectada y carga de tributos la factura

Casi ningún país de la UE registró precios mayoristas inferiores a 130 euros el Mw/h el pasado viernes, cuando España y Portugal superaron los 150 euros. Pero ¿por qué en la península Ibérica el problema se agrava? Es un problema de conectividad que también sufre en medida similar Italia porque está en la periferia. “El mercado español está muy desconectado del resto de Europa porque la capacidad de transmisión de Francia es muy baja”, explica el experto de Bruegel Georg Zachmann. 

Dejando todo este cóctel de factores externos y temporales de lado, el recibo de la luz en España es, desde la última década, uno de los que tienen un componente más elevado de impuestos de Europa, cosa que deja al consumidor en desventaja de entrada cuando se producen episodios de escalada excepcional de precios como el de este verano. Las estadísticas del Eurostat prueban que solo Dinamarca, Alemania y Portugal tienen una porción de tributos más elevada que el Estado en la factura, donde es más del 45%. Con datos del 2019, solo los hogares daneses, alemanes, belgas e irlandesas pagaban más dinero por la electricidad que España, y todos ellos son países con mejores salarios. Zachmann, además, añade que el mercado español tiene poca competencia interna y que la preeminencia de la tarifa regulada también traslada en más medida los precios más elevados. 

El papel de Europa

Bruselas dice que España tiene margen dentro de la regulación común

Con los precios desbocados, España ha intentado tomar algunas medidas que se han visto rápidamente neutralizadas por una escalada sin freno. La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, incluso se ha dirigido a Bruselas para pedir cambios en un mercado cuya reforma ella misma aprobó y se ha escudado en el hecho de que la Comisión no permite hacer ciertas intervenciones. 

Un portavoz del ejecutivo comunitario asegura que están en contacto con el gobierno español en caso de que quiera tomar más medidas. Bruselas defiende que el actual sistema es el más eficiente y efectivo tanto para garantizar competitividad como para que los precios redirijan inversiones hacia las tecnologías renovables. Los expertos consultados coinciden. “El mercado es europeo y está bien diseñado, si no fuera por este sistema la energía todavía sería más cara”, dice Schittekatte, que insiste en que el sistema sirve para “dar al consumidor la idea de que se tiene que consumir la electricidad en función de la producción y no de la demanda” para hacer el consumo más sostenible. “El mercado está emitiendo las señales correctas”, dice Zachmann. 

Esto no significa, sin embargo, que un gobierno no tenga margen de maniobra. “La legislación europea permite a los estados aplicar salvaguardas, como por ejemplo intervenciones públicas en la fijación de precios para hogares o consumidores vulnerables”, recalca el portavoz de la Comisión. “España puede modificar las normas nacionales cumpliendo siempre con las del mercado interior europeo”, añade.

“Francia, que tiene una eléctrica pública y fija los precios de la nuclear, y otros países de la UE demuestran que es posible ajustar los precios de la electricidad para el consumidor. La pregunta es si es una buena idea. Yo diría que es lógico reducir el coste de electrificar la calefacción y el transporte, por ejemplo, reduciendo los impuestos. A la vez, creo que se tendría que llamar a reducir el consumo cuando la oferta es escasa (en invierno, los plátanos también son más caros). En este caso, se podría aconsejar al gobierno que dé una indemnización global a los hogares en función de los ingresos extras generados por los precios elevados de la electricidad (IVA, impuesto sobre electricidad, empresas estatales)”, dice el experto de Bruegel.

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