España y el petróleo: 30 tipos y más de 20 orígenes en un año
El sector quita hierro de las restricciones para recibir combustible procedente de Venezuela
MadridEl ataque estadounidense sobre Venezuela ha vuelto a poner todos los focos sobre el llamado oro negro. El petróleo crudo no sólo es la materia prima más comercializada en los mercados internacionales, sino que su control otorga, a priori, una clara posición de dominio mundial. "Excepto el armamento, ningún otro producto tiene mayor peso geopolítico ni se ha utilizado tanto como instrumento de coerción, tanto para sanciones como para realizar embargos", reflexiona el investigador del Real Instituto Elcano, Gonzalo Escribano, sobre esta materia prima en un artículo publicado en el 2024. Las pretensiones de Donald Truli son lo de todo de Donald Trump.
Ante la crisis desatada tras la intervención estadounidense en Venezuela, vuelve a sobrevolar la pregunta de cómo afecta al comercio de crudo en España, sobre todo teniendo en cuenta el papel que juega Repsol en el país latinoamericano –es una de las petroleras a las que Trump convocó para exponer su plan sobre el negocio petrolero–. "No nos afecta", resumen desde la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE). Y lo vinculan a la "diversificación" en la importación de esta materia prima, tanto en lo que se refiere al origen como al tipo.
Sólo en 2025 España ha recibido petróleo de 26 países diferentes, tal y como se desprende del último informe de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petroleros (Cores), publicado la semana pasada y con datos hasta noviembre de 2025. De media, el petróleo que llega cada mes proviene. En el caso de Venezuela, el Estado importó crudo hasta marzo de 2025. En concreto, entre enero y marzo llegaron un total de 745 miles de toneladas de petróleo.
A partir de abril, cuando Trump revocó el permiso a Repsol y otras petroleras para poder exportar crudo y derivados de Venezuela al resto del mundo, la llegada de este oro negro procedente del país latinoamericano se frenó y no se ha reanudado. De hecho, en 2024 sólo el 4,7% de la importación de petróleo en España provenía de Venezuela (3.006 miles de toneladas). Una cantidad, en todo caso, que dobló la de 2023. Tras el incremento está el cambio regulatorio de la administración de Joe Biden en las sanciones estadounidenses en el país, y que permitió empezar a cobrar en forma de especie (petróleo) la deuda que la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) tiene en favor. La compañía que preside Antoni Brufau no ha confirmado, oficialmente, de qué cifra se trata, pero sigue haciendo manos y mangas para tratar de recuperar ese dinero.
Aunque el rastro del país venezolano en las estadísticas de Cores ahora haya desaparecido, el suministro de crudo al Estado "no se ha resentido", indica Enric Bartlett, profesor de derecho público en Esade Law School, quien señala la "diversificación" de las fuentes. De entrada, en cuanto al continente americano, hasta noviembre España también importó petróleo desde Brasil, Canadá, Estados Unidos, Guyana y México, según la información consultada por el ARA. En las estadísticas también aparece una cantidad mínima de la que no se especifica su origen. El país que encabeza las importaciones es Estados Unidos con 8.370 millones de toneladas.
Desde África llegó crudo de hasta diez orígenes diferentes, aunque en algunos casos de forma muy puntual. De hecho, desde Camerún, Costa de Marfil, Egipto y Ghana sólo una vez al año y en cantidades muy pequeñas que apenas superan los 100 millones de toneladas. En el caso de los países europeos, la lista la conforman Albania, Azerbaiyán, Italiano, Kazajistán, Noruega y Reino Unido. De Oriente Medio, en el 2025 sólo se ha recibido petróleo de Arabia Saudí e Irak, mientras que de Asia y del Pacífico hace años que no se importa crudo. Esta "diversificación geográfica", apunta el investigador de Esade, es "clave para la resiliencia energética". "Como la seguridad de suministro depende de la estabilidad de los mercados internacionales y de las rutas marítimas, es importante no depender de un número reducido de países productores, especialmente de aquellos en los que existe inestabilidad política o tensiones internacionales", añade el experto.
Exportador neto
Pero España no sólo destaca por esa diversificación en términos de importación. Desde 2012 es un "exportador neto" de derivados del petróleo (productos petroleros). De hecho, en Alemania, muy dependiente de Rusia, se disparó la exportación en plena invasión a Ucrania. Puede sonar contradictorio con que el Estado dejó de producir petróleo en junio del 2021, cuando Repsol clausuró la plataforma de Casablanca frente a la costa de Tarragona, pero también ayuda a entender que pueda recibir tantos tipos de crudo. La clave de esto está en las refinerías, una industria no poco polémica por su impacto en términos de contaminación industrial.
El petróleo crudo, es decir, en bruto y sin procesar, sirve para poco. Para obtener un producto que sirva para el transporte o la industria (diesel, gasolina o queroseno), debe manipularse, y esto se hace a través de las refinerías. Con el boom del diésel en Europa a finales de los 90 y principios del 2000, muchas petroleras europeas decidieron plantarse en lo que se refiere a la producción de este combustible –es mucho más costoso que producir gasolina–. Había que realizar inversiones millonarias que o bien no se produjeron nunca –muchas refinerías cerraron–, o se deslocalizaron en países con menores costes. Por ejemplo, en Marruecos. En el Estado, en cambio, se realizaron estas inversiones, indican desde la Asociación de la Industria del Combustible de España, sobre todo entre 2009 y 2012, y que cifran en "7.000 millones de euros". "[Las refinerías] se hicieron flexibles y competitivas", apunta un portavoz de esta organización.
Flexibles significa que pueden recibir y manipular diferentes tipos de crudo, por eso los orígenes son tan dispares. "No dependes ni de un tipo de crudo, ni de un país concreto y con los vaivenes de la política internacional te aseguras de no tener problemas de suministro", añaden desde este lobi. Y en términos de competitividad, el sector se fija en la "capacidad de conversión": es decir, el grado de valor añadido (margen de beneficio) por cada barril de crudo comprado y que después han procesado. Entre los países en los que más se exportan estos productos destacan Portugal, Marruecos y Francia.