Política monetaria

El BCE reanuda la subida de los tipos de interés y anticipa un escenario de "incertidumbre"

La institución de Frankfurt espera que la inflación se mantenga por encima del objetivo del 2% "más tiempo de lo previsto"

La sede del BCE en Fráncfort.
10/09/2026 - 17:29 h.
4 min

BruselasComprar un coche a plazos, pedir un préstamo para reformar la casa o financiar una inversión empresarial será un poco más caro. El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido incrementar los tipos de interés un cuarto de punto porcentual, hasta el 2,5%, con el objetivo de frenar la escalada de precios provocada por la guerra de Irán.

Para tomar esta medida, ha tenido en cuenta el aumento de la inflación en la eurozona, que ha alcanzado el nivel más alto desde el otoño de 2023 a raíz del impacto del conflicto en los mercados energéticos y la previsión de que esta circunstancia se alargue. La institución de Frankfurt, que este jueves se ha reunido en Berlín, ha alertado de que espera que la inflación se mantenga por encima del objetivo del 2% "más tiempo de lo previsto". La decisión, sostiene, "subraya el compromiso" de establecer una política monetaria "que garantice que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo".

Hace tiempo que el organismo navega en la dificultad de predecir cómo evolucionará la economía debido a factores externos, que dependen de motivos geopolíticos muy volátiles. Tal como reconoce en el comunicado, las perspectivas económicas son inciertas y hay que tener en cuenta "riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico". "Estamos en un momento de incertidumbre en el que las cosas pueden cambiar casi de un día para otro", ha asegurado la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en rueda de prensa. Por eso, "no podemos anticipar cuál será el próximo movimiento", ha dicho. Pero ha advertido de que cuanto más tiempo se mantengan altos los precios de la energía, más probable será que hagan subir la inflación general "mediante efectos indirectos y de segunda derivada".

Los precios escalan desde hace casi tres años, y se han disparado por el encarecimiento de la energía a raíz del cierre del estrecho de Ormuz. Impulsada por el sector energético –que genera efectos en cadena sobre toda la estructura de precios–, la inflación general ha subido hasta el 3,3%. Por su parte, la inflación subyacente (que excluye los sectores más volátiles, como la energía y los alimentos) se mantiene estable y se sitúa alrededor del 2,4%, una cifra próxima a la media del último año y cerca del objetivo del 2% que se marca el BCE. Con el aumento de los tipos de interés, la institución monetaria espera frenar la escalada de los precios, sin debilitar todavía más una economía debilitada.

Esta es la segunda subida de los tipos que se aplica este año. El banco central que comparten los 21 países de la zona euro los subió en junio por primera vez desde septiembre de 2023. Entonces justificó el movimiento por el "gran choque energético", que estaba durando "más de lo previsto" y tenía un impacto en los precios. Después, en julio, el BCE optó por la prudencia y se decantó por mantenerlos para tener margen para "afrontar la incertidumbre provocada por el conflicto" en Oriente Próximo.

Con los nuevos tipos al 2,5%, se alcanza el límite de lo que el mismo organismo fija como intervalo neutral, es decir, que se cree que no tiene efectos excesivos en la economía. Sobre esto, Lagarde ha asegurado que este umbral es "muy conceptual" y que, en las circunstancias actuales, no se debería tener en cuenta.

El problema que tiene Fráncfort es que el actual repunte de la inflación tiene una causa sobre la cual los tipos de interés tienen poca capacidad de incidencia: el encarecimiento de la energía. Los precios suben por un choque de oferta: la energía se ha encarecido porque el conflicto ha dificultado su suministro, no porque la demanda de las familias y las empresas se haya disparado. Y subir los tipos de interés no hará bajar el precio del petróleo. La actuación del BCE, pues, pretende evitar que el choque energético se traslade al resto de la economía, pero sin enfriar aún más una actividad que ya da señales de debilidad.

Resiliencia de la economía europea

El BCE también ha hecho públicas las nuevas proyecciones económicas. Mantiene que la inflación general se sitúe en el 3,0% de media en 2026, pero eleva las previsiones para el año 2027 (2,5%) y para 2028 (2,1%). Respecto a la inflación subyacente –sin tener en cuenta la energía ni los alimentos–, prevé un 2,5% en 2026, un 2,6% en 2027 y un 2,3% en 2028. La presidenta del organismo también se ha mostrado "perpleja" por la evolución de los precios de los alimentos en comparación con la energía. "Hemos revisado a la baja el precio de los alimentos en comparación con lo que habíamos asumido: un 14,3% para la energía y un 2,1% o 2,2% para los alimentos", ha asegurado.

Lagarde ha asegurado que los economistas del BCE han quedado "sorprendidos" por la resiliencia de la economía europea y su capacidad de adaptarse al contexto de inflación. Por eso las proyecciones para el crecimiento económico sí que las han revisado al alza. Esperan que la economía crezca un 0,9% en 2026, un 1,4% en 2027 y un 1,5% en 2028. Las nuevas estimaciones reflejan una "resistencia mayor de lo que se esperaba de la economía de la zona euro", asegura el organismo.

La presidenta del Banco Central Europeo insistió el miércoles, en un discurso en la cena oficial del Bundesbank, en la necesidad de una Unión Europea más unida "en un mundo más duro y menos indulgente", cada vez más condicionado por grandes potencias. Para Lagarde, el continente se enfrenta a un dilema "sobre quiénes somos como europeos", al cual ve tres salidas. La primera, aceptar que el declive de Europa es "inevitable". La segunda, que cada país persiga sus propios intereses económicos nacionales. Y la tercera, su propuesta: "Elegirnos mutuamente y continuar con la tarea de construir Europa".

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