China reclama más controles a la IA mientras Trump ve en ella una "conspiración enfermiza"
La ONU advierte que un desarrollo desregulado de la tecnología pone en riesgo los derechos humanos, "incluido el derecho a la vida"
BarcelonaEl grito de alerta en torno a la inteligencia artificial (IA) que el sábado lanzó el cofundador de Anthropic, Dario Amodei, pidiendo una ralentización de su desarrollo, ha sacudido el debate público sobre esta cuestión. Hasta ahora, la Unión Europea ha sido una excepción en el mundo a la hora de regular la IA. Mientras Europa, que de momento no tiene una industria fuerte en el sector, pone límites a determinadas funciones para evitar que entren en colisión con derechos básicos, las dos potencias mundiales, Estados Unidos y China, hace tiempo que compiten codo con codo para liderar el desarrollo de esta tecnología. Y en medio de esta batalla y después del aviso de las grandes tecnológicas, China ha redoblado en las últimas horas su apuesta por controlar su desarrollo, reclamando crear una "barrera de seguridad".
El ministro de Seguridad del Estado, Chen Yixin, ha situado la IA como uno de los principales campos de la competición tecnológica global, y ha advertido de los riesgos que comporta su desarrollo acelerado. Concretamente, el ministro chino ha pedido reforzar la supervisión de los datos, los algoritmos, la capacidad de computación y las aplicaciones civiles y militares de la tecnología. Entre las amenazas que ha señalado están la generación de contenidos falsos, los ciberataques, las filtraciones de datos, la manipulación de la opinión pública, la desinformación y el uso de sistemas de inteligencia artificial con fines militares.
Si los esfuerzos de Europa se centran en el post es decir, en regular las funciones de la IA una vez ya ha sido creada, el mensaje en el que insiste ahora Pekín pretende poner énfasis en el pre, es decir, en quién, cómo y por qué crea esta tecnología. Lejos de querer ralentizar su progreso, China pide que las reglas del juego sean las mismas para todos y que se establezcan más controles a su desarrollo. Este lunes, Pekín ha acusado a Washington de usar el pretexto de la seguridad nacional para limitar el acceso de otros países a equipos y capacidades de vanguardia desarrollados en Estados Unidos, y a través del portavoz del ministerio de Exteriores, Guo Jiakun, ha pedido que "todas las partes" colaboren para hacer avanzar la IA de una manera "abierta, inclusiva, accesible para todos y orientada al bien". Solo así, sostiene, se podrá alcanzar una gobernanza global sobre la IA.
En este sentido, en julio 29 países firmaron en Shanghái un acuerdo para crear la World Artificial Intelligence Cooperation Organization, una organización intergubernamental destinada a impulsar la cooperación internacional y la gobernanza de la IA. Mientras esta organización no llega, sin embargo, Pekín, a pesar de apostar por una tecnología abierta, mantiene un férreo control sobre los modelos de IA desarrollados en el país.
Trump habla de "fuerzas negativas"
Al otro lado del Pacífico, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha mostrado este lunes una posición totalmente opuesta a la del gigante asiático, tildando de "fuerzas negativas" a aquellos que piden regular la herramienta informática. Para el magnate neoyorquino, los Estados Unidos son "el país más sofisticado del mundo" y hay que "mantenerlo de esta manera". En este último episodio, Trump ve una "conspiración enfermiza" sobre la IA y los centros de datos, señalados por el elevado coste medioambiental, y ha asegurado que los EE. UU. tienen poder, ellos solos, para regular y controlar las empresas de IA. "¡El único control o mecanismo de seguridad que necesita la IA es un presidente fuerte e inteligente (¡con un alto coeficiente intelectual!), ¡y los EE. UU. lo tienen de sobra!", ha escrito en su red social, Truth Social.
La preocupación que han expresado algunas figuras del sector tecnológico no ha hecho cambiar de opinión al presidente estadounidense, que rechaza las advertencias sobre el riesgo del acelerado desarrollo actual de la IA y defiende que los EE. UU. deben mantener el liderazgo mundial en este ámbito para evitar que China tome ventaja. "Quien gana la IA, gana", ha afirmado el presidente norteamericano, que considera que frenar el desarrollo de la tecnología podría perjudicar la posición de los EE. UU. en la competición con Pekín.
Si bien es cierto que Washington encabeza la carrera mundial en el ámbito de la innovación, empresas chinas como DeepSeek, Alibaba, Tencent, Moonshot y Zhipu compiten con las grandes compañías norteamericanas del sector a pesar de las restricciones de los Estados Unidos al acceso a determinadas tecnologías avanzadas y a algunos chips imprescindibles para desarrollar sistemas de IA. Y Trump no quiere que un posible ralentizamiento del desarrollo se convierta en el último impulso para que Pekín supere a Washington en la carrera tecnológica.
La ONU advierte del riesgo para los derechos humanos
Desde Europa, Bruselas por ahora opta por evitar entrar de lleno en el debate. Se muestra favorable a impulsar el desarrollo de la innovación en inteligencia artificial, pero recalca que las empresas deben demostrar que sus servicios son seguros para que los ciudadanos puedan operar en territorio comunitario. "La responsabilidad recae en las empresas", ha aseverado este lunes uno de los portavoces de la Comisión Europea, Thomas Regnier, que también ha aprovechado para sacar pecho de la apuesta reguladora europea: "Podemos decir con fuerza que somos líderes", ha asegurado. "Tenemos la ley de IA y se aplica plenamente. La estamos haciendo cumplir".
Y en medio de las advertencias de las grandes tecnológicas, la ONU también ha lanzado este lunes un mensaje de alerta. Las Naciones Unidas han puesto énfasis en el "salto cualitativo" que está viviendo la IA y los "grandes riesgos existenciales" que esto supone, y ha dejado claro que un desarrollo desregulado de esta herramienta pone en riesgo todos los derechos humanos, "incluidos los derechos a la vida, a la alimentación, la privacidad, la salud y la seguridad", ha señalado el alto comisionado de la ONU Volker Türk.