La irrupción de la IA china DeepSeek ha desquiciado a las bolsas.
Analista de Relacions Internacionals
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En 2019, un desarrollador chino creó un repositorio de GitHub, la red social más importante de programadores a nivel mundial, llamado “996.ICU”. El nombre en clave denunciaba las condiciones de explotación laboral de las tecnológicas chinas: si trabajas 996, de 9 de la mañana a 9 de la noche, 6 días a la semana, acabarás en la UCI. El repositorio se hizo viral, con más y más programadores chinos dándole apoyo y creando listas negras de las empresas que aplicaban el 996, como Alibaba, Huawei o Tencent. Las tecnológicas chinas y el gobierno se pusieron en alerta, pero la ola era difícil de detener: GitHub, una gran biblioteca de código abierto, es la única gran red social occidental que no está censurada en China. El 996 se convirtió en un gran debate nacional. Dos años después, este movimiento laboral espontáneo consiguió que el gobierno y los tribunales chinos declararan ilegales estas condiciones de trabajo.En los últimos años, se ha hablado mucho de los modelos abiertos de IA china. El más famoso fue Deepseek, pero Qwen, Manus o Kimi también son muy conocidos en la comunidad programadora. Al contrario que la IA cerrada y privada de las tecnológicas americanas, las empresas chinas han apostado por modelos abiertos, gratuitos y altamente modificables. Esto los ha hecho populares entre startups o países en desarrollo. Ahora mismo, los modelos abiertos de IA chinos son los únicos que pueden rivalizar con los estadounidenses. Se han convertido en uno de los sectores tecnológicos más punteros de China, y una gran fuente de orgullo nacional.A menudo se intenta explicar el éxito tecnológico de China a través de los subsidios del Estado o los planes a largo plazo del Partido Comunista. Pero, como explica el analista Kevin Xu, los modelos chinos de IA que ahora tienen tanto éxito no han surgido de iniciativas del gobierno, sino de un movimiento espontáneo desde abajo: la masa social de programadores de código abierto chino que lanzó la campaña contra el 996 es la misma que ha creado los modelos de IA que fascinan al mundo.

Código abierto

El gobierno se ha sumado hace poco a la ola del código abierto chino, pero este hace décadas que se había ido construyendo de manera orgánica por parte de los programadores del país. De hecho, hasta hace pocos años, el open source no era considerado por el Estado un sector tecnológico estratégico. Todo cambió con las sanciones americanas contra Huawei: el gobierno chino vio cómo utilizar software libre le podía proteger contra coacciones tecnológicas externas. El código abierto se convirtió en una prioridad nacional: aparte del sector de la IA, Huawei, Baidu o BYD han creado software abierto para smartphones, coches autónomos o vehículos eléctricos.

El Partido Comunista ahora considera la IA abierta como un activo estratégico, de protección e influencia hacia el mundo. Esta atención política, sin embargo, es un arma de doble filo. El apoyo del Estado puede potenciar la IA china con más recursos. Al mismo tiempo, más presencia estatal también puede evolucionar en más control sobre el sector, cosa que podría erosionar el dinamismo innovador y orgánico responsable de los grandes triunfos de la IA china.

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