Editorial

Renovables: no hay tiempo que perder

Renovables
25/03/2026
2 min

La potencia de renovables de que dispone hoy Cataluña es de 5.018 MW. El objetivo para 2050, para cumplir con la exigencia europea de cero emisiones, es alcanzar los 61.861 MW. El trabajo a realizar es ingente y urgente. La situación de partida es lamentable. Estamos en la cola del Estado. La filosofía nimby (no in my back yard: no en mi casa) ha hecho agujero. Ha ido demasiado allá.

La lucha contra el cambio climático pide un compromiso transversal de todos los territorios, de todas las administraciones y de todos los agentes económicos y sociales. Mucha gente tendrá que cambiar de chip. No hay más remedio. No puede ser que un país como Cataluña, con mucho viento y mucho sol, no quiera aprovecharlos. La alternativa es seguir dependiendo de la energía nuclear y, por tanto, de unas centrales envejecidas. Y de las energías fósiles contaminantes, a un coste que, ahora mismo, a causa de la guerra de Irán, se está disparando. La otra alternativa es aceptar la dependencia de las renovables externas y, por tanto, la construcción de un elevado número de líneas de alta tensión a lo largo de todo el territorio para recibir los flujos venidos de Aragón o de más allá: en el resto del Estado sí que han hecho los deberes con las renovables.

El Plan Territorial de Implantación de las Energías Renovables (Plater), presentado este miércoles, es un llamamiento a la acción que implica asumir responsabilidades. En especial, los ayuntamientos, que son los que notan muy de cerca la presión ciudadana. El poder político local es pieza clave y sensible para el desarrollo de la energía solar y eólica. Les tocará hacer pedagogía y cumplir su parte. Todos debemos entender que las afectaciones paisajísticas serán un mal menor. En términos absolutos, los números son asumibles: el plan establece que el suelo no urbanizado que deben ocupar las renovables en Cataluña para cumplir el objetivo es un 1,2% de la superficie total, un 1% (314 km2) para fotovoltaica y un 0,2% (69 km2) para eólica.

Superado el período de alegaciones de tres meses y la resolución posterior sobre estas alegaciones, la idea es que el plan quede definitivamente aprobado a principios de 2027 para poner la directa en la construcción de parques de energías renovables y de un minifundismo de autoconsumo. Los tejados del país, públicos y privados, deben llenarse de placas, y las comarcas ventosas, de molinos. Nadie puede quedar al margen. Las comarcas que tendrán que aportar más fotovoltaica son el Noguera (2.042,5 MW), el Solsonès (1.753,2 MW), el Bages (1.684 MW), el Anoia (1.658 MW), el Alt Empordà (1.526,4 MW) y el Segri. Las que menos, la Alta Ribagorça (29 MW), el Vall d'Aran (32,4 MW) y el Pallars Sobirà (65,1 MW).

Inexplicablemente, la aportación actual del Alt Empordà es prácticamente nula. Esto debe cambiar. Todo el mundo debe contribuir a frenar la crisis climática ya garantizar la sostenibilidad energética catalana. Por interés de país, por interés económico y por interés ambiental. Por cierto, el Platero no incluye la eólica marina (ahora mismo está sobre la mesa el parque de la bahía de Roses), que es competencia del Estado y que, sin embargo, también es necesaria. La electrificación de la economía catalana exige gran impulso de las renovables. Es urgente.

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