La menopausia es el final de la fertilidad, no el final de la sexualidad

Expansión
21/08/2026 - 13:00 h.
1 min

Cuando pensamos en la menopausia, a menudo nos vienen a la cabeza las mismas palabras: sofocos, sequedad vaginal, menos deseo. Parece que la sexualidad deba entrar inevitablemente en decadencia. Pero, ¿y si lo que se acaba no es la sexualidad, sino una manera determinada de entenderla?

Durante muchos años hemos vivido una sexualidad muy marcada por la reproducción, el coito, el rendimiento y, demasiado a menudo, por la idea de satisfacer al otro antes que a nosotras mismas. La menopausia implica cambios hormonales, sí. El cuerpo cambia, la respuesta sexual también, y pueden aparecer molestias que hay que atender porque no son "lo que toca" –aun así entendiendo que hay tantas menopausias como personas–. Pero reducir esta etapa solo a las dificultades es explicar solo una parte.  

Es por eso que me gustaría hacer un cambio de paradigma, y que pudiéramos enfocar la menopausia como una oportunidad, y no como una pérdida. Ya que, en esta etapa, por primera vez, muchas mujeres se preguntan: ¿qué me gusta a mí? No qué se espera de mí, ni qué debería desear, sino qué me da placer de verdad. La sexualidad deja de ser una obligación o una demostración y se convierte en una elección.

Es posible que el deseo ya no aparezca de manera espontánea como pasaba a los veinte años. Quizá ahora necesita más calma, más conexión, más contexto. Pero eso no quiere decir que sea menos intenso ni menos satisfactorio.

La menopausia es el final de la fertilidad, pero no el final del placer. De hecho, para muchas personas es el comienzo de una sexualidad más libre, más consciente y, sobre todo, más suya.

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