Los tres ingredientes para que una relación funcione

Ilustración
23/08/2026 - 13:00 h.
2 min

Si hubiera una fórmula matemática para que una relación funcionara, ya haría años que la habríamos patentado. Pero el amor tiene la mala costumbre de resistirse a las recetas. Aun así, hay teorías que, sin dar respuestas absolutas, nos ayudan a entender por qué algunas relaciones prosperan y otras se acaban desinflando.

Una de las más clásicas y de las que más me gusta es la teoría triangular del amor del psicólogo Robert Sternberg, que en los años noventa propuso que las relaciones se construyen sobre tres pilares: la intimidad, la pasión y el compromiso.

La intimidad es mucho más que convivir o explicarse qué has hecho durante el día. Es sentir que la otra persona te conoce de verdad, es compartir tiempo de calidad, y es que haya una confianza que te permite mostrar las partes de ti que no expones a cualquiera. 

La pasión acostumbra a generar confusión, porque no se refiere únicamente al deseo sexual. Tal como Sternberg la define, esta pasión implica continuar mirando al otro con admiración, con curiosidad, con ganas, encontrarlo atractivo y mantener vivo aquel interés que hace que la relación no se convierta solo en un trámite logístico.

Y después está el compromiso. Quizás el menos romántico de los tres, y el que parece más evidente, pero también el que sostiene la relación cuando los otros dos fluctúan. Es la decisión de cuidar el vínculo, de implicarse y de adaptarse a las circunstancias. 

Ninguna relación mantiene estos tres ingredientes en la misma proporción toda la vida. Habrá etapas con más pasión, otras con más intimidad o momentos en que el compromiso será quien aguantará la estructura. No existe la relación perfecta, pero sí las relaciones que entienden que amar no es solo sentir y dejarse llevar, sino también escoger, construir y trabajar. 

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