Afganistán
Internacional 18/08/2021

Los talibanes aseguran que las mujeres podrán trabajar, pero según las normas de la ley islámica

Los fundamentalistas prometen que no habrá represalias para los que colaboraron con fuerzas extranjeras

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El portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, momentos antes de empezar la rueda de prensa en Kabul

BarcelonaEl portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, ha explicado este martes en una rueda de prensa multitudinaria en Kabul que formarán en el país un "gobierno islámico fuerte", en el que todos los partidos estarán incluidos y todo el mundo podrá trabajar, tanto hombres como mujeres. Pero eso sí, siguiendo "las normas de la ley islámica". ¿Cuáles son estas normas? Esto no lo ha aclarado. "No podemos detallar todas las normas. Hay que esperar a que se forme el nuevo gobierno y entonces sabremos qué se puede hacer y qué no", ha contestado ante la insistencia de una periodista afgana, que lo ha interpelado sobre si ella, por ejemplo, podría continuar trabajando. Lo que sí que ha dicho Mujahid, sin embargo, es que los talibanes no han cambiado su ideología y que la única diferencia con el pasado es que ahora tienen "más conocimiento y experiencia".

A pesar de esto, el portavoz talibán ha querido dar en todo momento una imagen de moderación. De hecho, ha insistido en varias ocasiones que garantizarán "amnistía" a todas las personas que trabajaron para los extranjeros o para el gobierno afgano. O sea, que no habrá represalias ni venganzas. No ha dado una fecha para la formación del nuevo gobierno, pero ha asegurado que será "muy pronto". "Estamos saliendo de una guerra, dadnos tiempo", se ha justificado.

También ha dicho que los talibanes quieren "paz y estabilidad", "mejorar la economía" y "tener buenas relaciones con los países vecinos". "Liberar el territorio de Afganistán ha sido muy difícil. Teníamos fuerzas invasoras", ha argumentado para justificar la guerra que han protagonizado durante las últimas dos décadas. En cuanto al caos de los últimos días en Kabul y en otras ciudades afganas, lo ha atribuido a oportunistas que han aprovechado la caída del gobierno afgano para robar y saquear. "Queremos garantizar la seguridad. Cuando veáis como funciona nuestro gobierno y lo comparéis con el anterior [es decir, con el del presidente Ashraf Ghani, que huyó domingo de Kabul], notaréis la diferencia", ha destacado.

El uso de los medios de comunicación

"Los talibanes han cambiado en el sentido que ahora entienden la importancia del uso de los medios de comunicación. Es algo que han aprendido de Al-Qaeda y de Osama bin Laden. Pero en cuanto a los derechos humanos, a los derechos de las mujeres o a la libertad de prensa, es difícil ver que hayan cambiado mucho", explica por teléfono desde Pakistán el periodista y escritor Ahmed Rashid, autor del libro Los talibán, y posiblemente el mayor conocedor de este movimiento islamista. "Anunciaron que las niñas podrían ir a la escuela hasta el grado 12 [es decir, hasta los 18 años], pero no a la universidad. Por lo tanto, no sabemos qué pasará porque en los 90 algunos mandos talibanes actuaban de una forma en unas zonas de Afganistán, y en otras, de otra", añade.

De hecho, de momento no hay ningún cambio, al menos aparente, en las cadenas de TV afganas. Después de un día de parada, este martes las presentadoras de la cadena privada Tolo TV, que es la más progresista de Afganistán y también la que tiene más audiencia, han vuelto a aparecer en pantalla con un velo cubriéndoles la cabeza pero mostrando su rostro sin problemas. Es decir, como siempre lo han hecho desde que la cadena empezó a emitir, en 2004. Incluso una de ellas, Beheshta Argand, ha entrevistado en plató a un portavoz talibán, y otra, Hasiba Atakpal, ha salido a la calle a informar. Unas calles, por cierto, donde se ven muy pocas mujeres, según explica la misma periodista. Casi todas están encerradas en casa por miedo.

Bajo el régimen talibán, entre 1996 y 2001, todos los medios de comunicación quedaron prohibidos en Afganistán, solo existía una emisora, Radio Sharia, en la que los radicales informaban de sus adelantos militares y recitaban fragmentos del Corán. Así mismo, tampoco estaba permitido que la mujer participara en la vida pública ni que su imagen apareciera en ninguna parte. La televisión y las fotografías de personas, mujeres y hombres, estaban prohibidas.

Durante los veinte últimos años de presencia internacional en Afganistán las mujeres podían estudiar, trabajar fuera de casa e incluso ser diputadas en el Parlamento. Con todo, sus derechos eran limitados, puesto que los hombres de su familia (marido, padre o hermanos) tenían la última palabra, es decir, eran los que decidían qué podían hacer y qué no. El burka continuó siendo una prenda de vestir habitual, sobre todo en las zonas más inseguras. En Kabul la mayoría de mujeres se cubrían la cabeza simplemente con un velo cuando salían a la calle. Eso sí, ninguna vestía manga corta y mucho menos mostraban sus piernas.

Traspaso de poder

Por otro lado, también este martes el expresidente afgano Hamid Karzai –que encabezó el gobierno entre 2001 y 2014– y el responsable de las negociaciones con los talibanes, Abdullah Abdullah, han difundido un vídeo en las redes sociales en que aseguran que están trabajando "con el respetable movimiento islámico de los talibanes" para el traspaso del poder en el país.

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