Internacional  /  América 09/06/2022

El borrador de la nueva Constitución de Chile acaba con el estado neoliberal

Algunos artículos de la propuesta colocan al país en vanguardia internacional en derechos sociales

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El presidente chileno, Gabriel Boric, en una comparecencia este miércoles a Punta Arenas.

Santiago de ChileChile empieza la cuenta atrás para enterrar definitivamente el estado neoliberal. La Convención Constitucional ha terminado el borrador de la nueva carta magna, que será sometida a plebiscito el 4 de septiembre. Después de 10 meses de trabajo, la asamblea ha presentado un documento de 499 artículos a las últimas comisiones de trabajo: la de armonización, que se encargará de dar coherencia y estructura al texto; la de preámbulo, que escribirá la introducción, y la de normas transitorias, que establecerá cómo se hará el traspaso de una constitución a otra.

En comparación con la actual, el nuevo texto plantea un giro en materia de derechos fundamentales como la salud, la educación y las pensiones, temas que concentraron las principales demandas de la revuelta social de 2019. “Chile ha sido históricamente un país de desigualdad, un territorio dominado por una élite muy reducida y todopoderosa que ha invisibilizado y postergado al resto de las personas de formas muy crueles”, explica el escritor y miembro de la asamblea constituyente Jorge Bardit. Para él, si el plebiscito se aprueba, el país “pasará de una Constitución neoliberal subsidiaria, que consagra la acción de los privados en la provisión de derechos mercantilizados, a otra en la que el Estado garantiza estos derechos”.

“Chile es un Estado social y democrático de derecho. Es plurinacional, intercultural y ecológico [...] El deber del Estado es generar las condiciones necesarias y proveer bienes y servicios para asegurar igualdad de goce de derechos y la integración de las personas a la vida política, económica, social y cultural para su pleno desarrollo”, establece el primer artículo del apartado de Principios Constitucionales del borrador. “Este artículo implica una reparación de nuestra historia como país”, afirma la constituyente Janis Meneses, trabajadora social y miembro de la Convención que ha coordinado la comisión de derechos fundamentales.

Derechos sociales

Más allá de las normas que responden a las demandas históricas de salud, educación, seguridad social o acceso al agua, hay fragmentos de la propuesta que implican una transformación profunda del Estado, como el que establece la plurinacionalidad o el que crea la llamada Cámara de las Regiones, una institución de autonomía regional, pero con atribuciones limitadas que sustituirá el Senado. También hay otros que colocan Chile en vanguardia internacional en derechos sociales como los sexuales y reproductivos (incluyendo el derecho al aborto), el derecho a una vida libre de violencia de género, el derecho al ocio, al deporte o a una muerte digna.

El país también será de los pioneros en reconocer el trabajo doméstico y de cuidados, la equidad de género, la democracia paritaria, la crisis climática y los derechos de los animales. “Quiero destacar el artículo que hace referencia al derecho en la educación que habla de financiar el sistema público y que permitirá reforzarlo de forma muy notable y así fortalecer la base cultural de nuestra sociedad”, apunta Meneses.

Aumenta la desaprobación

A pesar de los adelantos, las expectativas en el proceso constituyente han ido apagándose con el paso de los meses. La mayoría de las encuestas indican una tendencia al alza de la desaprobación del nuevo texto. El ritmo frenético para cumplir con los plazos, las polémicas entre convencionales de diferentes sectores y la difusión de noticias falsas por parte de los grupos conservadores no ayudan a revertir la percepción de la ciudadanía. “Hemos subestimado el poder de los medios y su capacidad de crear realidades. Nuestros opositores, en cambio, lo han sabido aprovechar muy bien para provocar temor desde la mentira”, dice Meneses.

Baradit apunta a las dificultades y errores a la hora de comunicar el trabajo hecho, pero se muestra esperanzado en que “una vez acabado el proceso y durante los tres meses que vendrán desde lo entrega final hasta el plebiscito, la reflexión solo dependa del contenido del texto y los adelantos respecto al actual: “La Constitución de 1980 es el libro de los pocos sobre los muchos, la norma de los más fuertes, de los hombres blancos, jóvenes y ricos por encima de trabajadores, mujeres y pueblos originarios. La Constitución de 2022 será la de todas y todos”.

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