Las amenazas en Groenlandia distancian a la extrema derecha europea de Trump

Alternativa para Alemania (AfD) critica la política exterior agresiva del presidente estadounidense

Concentración en Nuuk en contra de las amenazas de Donald Trump contra Groenlandia.
26/01/2026
3 min

BerlínLas amenazas de Donald Trump contra Groenlandia y el chantaje comercial en los países que se han opuesto a sus planes expansionistas han provocado un distanciamiento de la extrema derecha y los populistas europeos respecto al presidente de Estados Unidos. Alternativa para Alemania (AfD), el Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen y el británico Nigel Farage han sido algunos de los que han evidenciado que la actitud de Trump respecto a Europa tiene efectos en la unidad que hasta ahora había exhibido la extrema derecha internacional.

El distanciamiento entre Trump y algunos líderes ultras se ha producido pese a que el presidente estadounidense y su movimiento MAGA han apoyado a muchos partidos populistas y ultraderechistas europeos en sus campañas electorales, legitimando sus ideas xenófobas y extremistas. El inquilino de la Casa Blanca ha buscado en el pasado dividir a la Unión Europea acercándose a la extrema derecha, con quien comparte el rechazo de los inmigrantes y el negacionismo del cambio climático.

A muchos líderes populistas y ultraderechistas no les ha gustado nada que Trump amenazara con imponer nuevos aranceles en Dinamarca y otros siete países europeos por su oposición a su plan para conseguir Groenlandia "a las buenas oa las malas".

Los líderes de Alternativa para Alemania criticaron la política exterior agresiva de Trump. Tino Chrupalla, colíder de AfD, ha rechazado los "métodos del salvaje Oeste" del presidente estadounidense. "Trump ha incumplido una promesa electoral fundamental: no interferir en otros estados", denunció hace unos días la otra líder del partido ultraderechista alemán, Alice Weidel, que equiparó la actuación de Estados Unidos a Venezuela con la de Rusia en Ucrania. Weidel citó la seguridad de los recursos como motivo de la actuación de Trump contra Venezuela y Groenlandia.

También le ha criticado Jordan Bardella, presidente de Reagrupament Nacional (RN) y mano derecha de Marine Le Pen, quien alertó de que el conflicto sobre Groenlandia "va mucho más allá de un desacuerdo diplomático puntual". "Es una prueba de poder y de verdad para Europa. El presidente de Estados Unidos plantea a la Unión Europea una elección clara: aceptar un vasallaje bajo el pretexto de las asociaciones transatlánticas o volver a ser actores soberanos capaces de defender nuestros intereses", lamentó.

"Nuestra sumisión sería un error histórico", advirtió Bardella, que exigió una respuesta firme de la Unión Europea ante las amenazas de Trump. "Cuando un presidente estadounidense amenaza abiertamente a un estado europeo, cuando combina una presión territorial asumida con un chantaje comercial explícito, no es solo un socio el que se expresa, es una relación de fuerzas la que se impone. Y es nuestra credibilidad la que se pone entonces a prueba", añadió, y constató que Groenlandia se entren la lógica imperial".

Miedo a la propia soberanía nacional

"Lo que está en juego hoy presagia los conflictos del mañana. Ceder crearía un grave precedente, que mañana afectaría a otros territorios europeos y, tal vez pasado mañana, a los territorios franceses de ultramar, que a su vez podrían sufrir presiones similares. En materia de soberanía, cada renuncia llama a la siguiente", advirtió el ultra.

Aún más explícito fue el eurodiputado danés Anders Vistisen, quien insistió en que Groenlandia forma parte de Dinamarca y no está a la venta. "Déjeme expresarlo en palabras que usted pueda entender. Señor presidente, vaya a la mierda", le dijo a Trump este miembro del Partido Popular Danés (DF), formación de ideología nacionalista y populista de derechas.

La primera ministra italiana Giorgia Meloni, una de las líderes europeas consideradas más cercanas a Trump, lo calificó de "error" y celebró que Trump echara finalmente marcha atrás en sus amenazas.

"Siempre es difícil saber si Trump está fanfarroneando o no, pero utilizar amenazas económicas contra el país que se ha considerado su aliado más cercano durante 100 años no es el tipo de cosa que esperaríamos", reconoció Nigel Farage, líder del partido populista británico Reform UK.

Silencio de los más cercanos a Trump

Pero no todos los líderes ultras europeos se han mostrado críticos con Trump. Vox, que agradeció la intervención de Trump en Venezuela para destituir al presidente Nicolás Maduro, ha guardado silencio sobre las amenazas de Washington de anexionarse Groenlandia.

El primer ministro húngaro Viktor Orbán también ha preferido mantener un perfil bajo en este asunto. Budapest considera que la potencial compra de Groenlandia es "un asunto bilateral entre Estados Unidos y Dinamarca" y que la Unión Europea en su conjunto no debe meterse en este tema. Orbán espera contar con el apoyo de Trump de cara en las elecciones legislativas húngaras del próximo 12 de abril.

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