OTAN

Los grandes retos de la OTAN que deja el show de Trump

Los insultos y amenazas del presidente de los Estados Unidos constatan la crisis existencial de la Alianza Atlántica

Trump abandonando la sala de prensa de la cumbre de la OTAN de Ankara.
10/07/2026
4 min

BruselasDonald Trump ha convertido las cumbres de la OTAN en un espectáculo que gira en torno a él. Como el año pasado, el presidente de los Estados Unidos llegó a Ankara cargando contra la misma Alianza Atlántica y la gran mayoría de sus socios. Los insultó, humilló y amenazó desde el principio. Y después, los aliados europeos y el secretario general de la organización militar, Mark Rutte, se centraron en calmarlo y rebajar la tensión mediante elogios y buenas palabras. Parece que la adulación surtió efecto y, finalmente, como amo y señor del entendimiento militar, los perdonó por los supuestos agravios y en la rueda de prensa final les declaró su "amor". Un final bastante feliz comparado con cómo empezó. Ahora bien, estos volantazos y todo el espectáculo que Trump protagonizó en Ankara evidencian más que nunca los grandes problemas y retos que tiene la OTAN, y sobre todo los aliados europeos a la hora de tratar con el presidente de los Estados Unidos.

Menos poder de disuasión

La OTAN es un entendimiento militar de carácter defensivo. Sin embargo, este poder de disuasión se sustenta sobre dos pilares: las armas nucleares y el artículo número 5 del tratado de la organización. Este último, que obliga a todos los aliados a defender a un aliado en caso de ser atacado, hace aguas. El mismo presidente de los Estados Unidos, la principal potencia militar de la Alianza, está amenazando continuamente con dejar en la estacada al resto de socios si reciben una agresión de, por ejemplo, Rusia. Y, en la cumbre de la OTAN en Ankara, Trump volvió a cuestionar que el ejército estadounidense deba proteger a los aliados del continente europeo. Estas declaraciones preocupan especialmente a los países que sienten más cerca la amenaza expansionista del régimen de Vladímir Putin.

Trump y Rutte en la reunión de líderes de la OTAN en Ankara.

Un ataque interno

La Alianza está pensada para defenderse de ataques externos, pero no de internos. Los diferentes ejércitos trabajan de manera coordinada y, especialmente los aliados europeos, han externalizado parte de su protección a los Estados Unidos. Y por eso los países europeos son tan vulnerables ante las amenazas de Trump de invadir Groenlandia, que es territorio soberano de Dinamarca, un estado miembro de la Unión Europea y de la OTAN. Los socios europeos llevaban meses respirando aliviados porque parecía que el presidente estadounidense había olvidado sus anhelos expansionistas con la isla ártica. Aun así, nada más llegar, Trump recuperó su voluntad de adquirir Groenlandia y demostró que no lo dejará estar así como así, cosa que ha vuelto a hacer sonar las alarmas entre los aliados europeos.

Incrementar el gasto militar

Los aliados aceptaron comprometerse a alcanzar el 5% del producto interior bruto (PIB) en gasto militar. Y hasta ahora la gran mayoría de los aliados están cumpliendo con la senda de crecimiento de gasto en defensa, cosa que fuentes diplomáticas de la OTAN aseguran que gustó mucho a Trump y le hizo cambiar de opinión. Ahora bien, la cosa se complica a largo plazo. El porcentaje debe ir creciendo de manera progresiva y, por tanto, el esfuerzo de los aliados deberá ser cada vez más importante, sobre todo en un contexto de crecimiento económico anémico y con una gran deuda en buena parte de los países.

De hecho, cada vez son más los países —como el Reino Unido, Italia o, entre otros, Hungría— que admiten públicamente las complicaciones que tienen para cumplir con este gran incremento y que lo consideran insostenible a largo plazo. También es verdad que aún quedan muchos años para 2035, que es cuando se debe alcanzar teóricamente el 5%. No habrá Trump, y el contexto que ha llevado a Europa a un gran rearme puede cambiar.

La foto de familia de la cumbre de los dirigentes de los aliados de la OTAN.

La falta de autonomía europea

Trump no solo quiere que los aliados europeos se rearmen a marchas forzadas, sino que también lo consigan a base de comprar armas estadounidenses. Este negocio redondo para la potencia norteamericana supone una gran traba a la voluntad de los aliados europeos de dejar de depender militarmente de los Estados Unidos y potenciar su industria bélica. De hecho, según la misma Casa Blanca, más de la mitad del dinero de los socios europeos destinado al rearme ha ido a parar al bolsillo de compañías armamentísticas estadounidenses.

La Unión Europea ya ha presentado varias medidas que pretenden potenciar la compra de equipos militares fabricados en territorio europeo y, por ejemplo, todas las adquisiciones ejecutadas con parte de financiación comunitaria deben priorizar las armas producidas en los estados miembros. La Casa Blanca tilda estas iniciativas de "proteccionistas" y la administración Trump está obsesionada con frenarlas. Gran parte de los aliados, sin embargo, no quieren ceder a las presiones de Washington y, por ejemplo, la italiana Giorgia Meloni insistió en la cumbre de la OTAN en que el dinero que gaste Roma en defensa se quedará en las fábricas italianas.

La ingobernabilidad

Las cumbres de la OTAN se han acortado. Los líderes solo están un día y solo se reúnen todos juntos un máximo de tres horas. Todo para no aburrir a Trump. También se hablan de las cuestiones que él considera prioritarias, los discursos de los dirigentes –menos el suyo– no se alargan más de cinco minutos y todos van destinados a su persona, sobre todo a convencerle y evitar ser el aliado que recibe nuevas amenazas. Además, Rutte dejó en el aire que el encuentro se siga haciendo cada año, ya que el presidente de los EE. UU. siempre amenaza con no asistir y la OTAN quiere evitar que la principal potencia militar le deje plantada. De hecho, Trump aseguró que solo vino hasta Ankara porque lo organizaba el presidente turco, su "gran amigo" Recep Tayyip Erdogan.

Toda la reunión se centró en el gasto militar y la gran mayoría de los aliados explicaron lo rápido que se están rearmando y, además, comprando armas estadounidenses. El resto de cuestiones importantes para la seguridad del entendimiento, como puede ser la retirada militar de los EE. UU. en Europa o las ayudas a Ucrania, quedaron completamente relegadas en un segundo plano.

Rutte y Trump en la comparecencia conjunta en la cumbre de la OTAN de Ankara.
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