EEUU anuncia una nueva fase hacia la paz en Gaza: ¿qué está pasando en la Franja?

Gaza entra en una fase decisiva entre la desmilitarización y la reconstrucción

Un campamento de tiendas de campaña en Khan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza, este miércoles.
15/01/2026
3 min

BeirutPor primera vez desde el inicio de la guerra en Gaza, el término posguerra comienza a abrirse paso en los despachos diplomáticos. El anuncio del enviado especial de Donald Trump, Steve Witkoff, sobre que el acuerdo de alto el fuego entra en la segunda fase, centrada en la desmilitarización total del enclave y la reconstrucción integral, marca un cambio de etapa. También refleja el estado de lo logrado hasta ahora.

La declaración norteamericana establece que esta fase prevé la progresiva retirada de armamento, la creación de una administración palestina transitoria y el inicio de un programa de reconstrucción a gran escala. Además, incluye mecanismos para la reapertura gradual de los pasos fronterizos, la ampliación sostenida de la ayuda humanitaria y la preparación de proyectos de infraestructura básica en coordinación con organismos internacionales. El mensaje incorpora una advertencia a Hamás sobre posibles consecuencias si no entrega el cuerpo del último rehén israelí fallecido.

La primera fase permitió la liberación de rehenes vivos, una reducción de los bombardeos y la entrada ampliada de ayuda humanitaria. Sin embargo, durante estos tres meses, Israel ha matado a más de 450 personas en la Franja y el nivel de entrada de productos básicos se mantiene inferior al que existía antes de la guerra.

La segunda fase busca instaurar nuevas estructuras de gobernanza y seguridad en un territorio devastado. Desde octubre de 2024, más de 40.000 palestinos han muerto, según autoridades sanitarias locales. La mayoría de la población ha sido desplazada por lo menos una vez. Gran parte de las viviendas ha sufrido daños graves o han sido destruidas. Hospitales, escuelas y redes de agua funcionan de forma parcial o han quedado fuera de servicio.

En las calles de Gaza, el alto el fuego se percibe como una pausa incierta. Muchas familias viven entre escombros. Campamentos improvisados ​​se extienden junto a edificios derribados. La carencia de agua potable y electricidad sigue siendo generalizada. La ayuda que entra por los pasos fronterizos resulta insuficiente para una población de más de dos millones de personas. Las organizaciones humanitarias advierten que la inseguridad alimentaria sigue estando muy extendida.

Nuevo organismo de gobernanza

El plan anunciado prevé sustituir a la autoridad de Hamás por un comité palestino tecnocrático encargado de la administración civil. Hamás no ha confirmado públicamente la entrega del cuerpo del último rehén ni la renuncia a su arsenal. E Israel mantiene operaciones puntuales en la Franja y las justifica como medidas de seguridad.

Los mediadores regionales, principalmente Qatar y Egipto, siguen facilitando las negociaciones. Washington actúa como garante político. No existe ninguna misión internacional de supervisión desplegada sobre el terreno. El cumplimiento del acuerdo dependerá de compromisos entre las partes y de la presión diplomática de los actores implicados.

En Israel, el gobierno presenta la segunda fase como parte de su estrategia de seguridad. Las familias de los rehenes siguen movilizadas para exigir el retorno de todos los cuerpos y supervivientes. En Gaza, la población espera la reapertura de los pasos y la llegada de materiales de construcción. Muchos barrios carecen de maquinaria para retirar escombros. Las escuelas improvisadas funcionan en tiendas de campaña. Los hospitales operan con generadores y suministros limitados.

Los donantes internacionales han expresado su disposición a financiar la reconstrucción. Su soporte está vinculado a la existencia de una autoridad palestina funcional ya condiciones mínimas de estabilidad.

Mientras avanzan las negociaciones, los civiles siguen viviendo en condiciones precarias. La movilidad dentro de la Franja sigue restringida. La mayoría de los desplazados no han podido regresar a sus casas. Las redes de saneamiento siguen colapsadas, y la bajada de temperaturas y tormentas agravan la situación en los campamentos.

En las próximas semanas se tendrán que concretar la entrega de los últimos restos de rehenes, los mecanismos de desarme, la composición de la administración transitoria y los calendarios de reconstrucción. Hasta entonces, Gaza sigue suspendida entre un proceso diplomático en marcha y una realidad cotidiana marcada por la devastación.

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