El abrazo esperpéntico de Milei y la furia
Los fotógrafos de prensa tienen el poder de detener el tiempo y congelar la acción en la centésima de segundo más elocuente. Una imagen de Javier Milei e Isabel Díaz Ayuso a punto de fusionarse en un abrazo hace fortuna este jueves en las portadas. Es una estampa esperpéntica: la profusión de brazos en direcciones poco armónicas y los troncos erráticos (ay, la presidenta madrileña y la verticalidad) hace que parezcan dos personajes de guiñol en una obra infantil histérica: solo falta que los títeres griten “Si veis al perro, ¡gritad bien fuerte, niños!” Quizá por eso La Razón opta por una imagen más discreta, donde se ve un sereno y equilibrado apretón de manos. Los diarios más afines al sanchismo, como El País o La Vanguardia, sacan partido de esta fotografía estridente e intentan neutralizar el encuentro recordando en los textos de primera página que Alberto Núñez Feijóo evitó compartir plano con el anarco-ultra-liberal-carajista, que en esta ocasión no facturó su motosierra. También explican que Abascal prefirió hacer un Zoom, que es como el apretón de manos del pobre cuando no quieres tomarte la molestia de encontrarte de verdad con alguien. Una vez más, vemos cómo esta campaña se está articulando alrededor del rage baiting o pesca de clics de la ira: la foto de Sánchez y Begoña más grande en los diarios de la derecha, para inflamar a sus lectores, y la de Ayuso y Milei en los de la otra trinchera, para conseguir el efecto simétrico.
Todo esto en el fondo nos habla de una política agotada, que no llega al electorado con propuestas sino con gestos de dudosa eficacia y que generan anticuerpos en el bando contrario, convenientemente amplificados por los medios. La conflictividad que vemos estos días en Francia también puede ser vista como un efecto de esta misma crisis galopante de la intermediación. Al fin y al cabo, ¿qué trascendencia tiene que venga el presidente argentino a repartir insultos en la vida cotidiana de nadie?