La democracia muere en la oscuridad y el periodismo también

26/10/2024
Jefe de Media
2 min

Hace unos días les explicaba el conflicto interno del Los Angeles Times porque el equipo editorial quería apoyar a Kamala Harris –siguiendo la tradición anglosajona de explicitar una recomendación de voto– pero el propietario del rotativo lo había detenido, lo que se había saldado en dimisiones y una campaña de bajas de suscripciones. Les decía, también, que al menos el Washington Post –también en manos de un solo multimillonario, Jeff Bezos– había logrado un modelo sin injerencias reseñables. Pues bien, pongan un buen puñado de patatas en elair fryer, porque me las tendré que comer gustosamente, acompañando aquella frase: el legendario diario quería designar a Kamala Harris como la presidenta de su elección, pero no lo hará porque la propiedad ha decidido que, en esta ocasión y rompiendo una racha de cuatro décadas, no habrá posicionamiento. Bezos pagó 250 millones de dólares por Washington Post, lo que es calderilla si se mide contra el total de su fortuna personal. Pero Amazon perdió un contrato gubernamental de 10.000 millones, en la era Trump, como represalia por la línea editorial del rotativo. Y, claro, si contamos que la broma te ha costado 10.250 millones de dólares, entonces ya no hay fortuna personal que resista con la misma entereza.

Jeff Bezos en una imagen de archivo.

"La democracia muere en la oscuridad" es el lema que adoptó el diario cuando Bezos se convirtió en propietario. Se supone que la prensa debe poder ser clara y honesta. Decir las cosas por su nombre. Un posicionamiento político editorial, de cara, no entra en ninguna contradicción: el problema es cuando se intenta pasar al gato de la doctrina por la liebre de los hechos. Podría parecer que estas arrugas no tienen mucho futuro: las redes cumplen su función de efecto Streisand y hoy todo el mundo sabe qué postura defendía el diario y, de propina, sufre una crisis reputacional. Mal negocio.

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