'El Mundo' ayuda a Abascal en su pulso contra la Iglesia
A Santiago Abascal le molesta que varias voces eclesiásticas le recuerden que la empatía con los vulnerables y proscritos forma parte de las enseñanzas del humanismo cristiano. En su cruzada particular contra esta parte de la Iglesia arraigada en el pueblo cuenta con un aliado nada inesperado: El Mundo, siempre dispuesto a blanquear no sepulcros, sino el discurso del odio de la ultraderecha. Para ello, ahora a sus encuestados les pregunta si creen en Dios. Así pueden abrir este martes portada con "Vox suma en dos meses a 300.000 nuevos votantes católicos con su ofensiva contra los inmigrantes". Es un titular pensado para animar a los practicantes a no sentirse mal para recelar de los recién llegados (pobres) y también para advertir a la Iglesia del peligro de alejarse de la sagrada fe abascaliana.
En todo caso, la doctrina de la Biblia es clara. Y lo es tanto en el Antiguo Testamento ("Cuando un inmigrante venga a instalarse a su lado, en su país, no lo explote. Por el contrario, considere como un nativo, como uno de vosotros. Amalo como a ti mismo, que también vosotros fuiste inmigrantes en el país de Egipto3): Levín ("Porque tenía hambre, y me diste comida; tenía sed, y me diste beber; era forastero, y me acogiste; iba desnudo, y me vestiste; estaba enfermo, y me visitó; estaba en la cárcel, y vinisteis a verme", Mateo 25:35). Y por mucho que en libros como Isaías o Jeremías se pronuncien juicios contra naciones vecinas como los filisteos, los moabitas o los amonitas por sus acciones contra Israel, hay que entenderlo en el contexto estrictamente geopolítico y religioso, no como condena a las personas migrantes. Todo esto, claro, a Abascal le importa un bledo ya El Mundo, medio. Es sólo el enésimo uso tendencioso de la demoscopia, el verdadero acto de fe en nuestros tiempos.