Múnich 72 como no lo habíais visto nunca

Un instante del film 'September 5'.
Act. hace 26 min
Periodista y crítica de televisión
2 min

Netflix ya ha estrenado una película que pasó bastante desapercibida en la cartelera de los cines y que vale la pena que recuperéis si no la visteis. September 5, dirigida por Tim Fehlbaum, relata el secuestro de los deportistas israelíes durante los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972. Lo hace, sin embargo, desde un punto de vista muy singular: todo se explica desde la sala de control de realización de la cadena norteamericana ABC, que estaba allí para retransmitir el gran acontecimiento deportivo. El film, por tanto, no quiere hacer una simple recreación del secuestro, sino explicar de qué manera se cubrió televisivamente una tragedia con implicaciones políticas e históricas.Lo que propone la película es un ejercicio narrativo muy interesante, porque combina las imágenes reales de la retransmisión de ABC de hace cincuenta y cuatro años con las recreaciones de las interioridades de la cobertura televisiva. Prácticamente todo el film se desarrolla en la sala de realización: un espacio de trabajo oscuro, lleno de monitores y ocupado por periodistas, productores y técnicos especializados en retransmisiones deportivas. La realidad, sin embargo, les obligó a todos a adaptarse a los dilemas y las dificultades informativas de un acontecimiento mucho más dramático. Se trataba de explicar lo que pasaba dentro de la Villa Olímpica mientras las competiciones seguían en marcha.Una de las obsesiones de Fehlbaum era el rigor y la fidelidad a los acontecimientos, y por lo tanto el trabajo en lo que respecta a la edición es acuradísimo. Gran parte de las imágenes que vemos a través de los monitores de la sala de control son las filmaciones reales, lo que exige una sincronización extraordinaria con toda la recreación que se construye alrededor. Incluso se han respetado las imágenes reales de la emisión con el emblemático presentador Jim McKay, que retransmitió los hechos en pantalla. Las interpretaciones y el montaje consiguen la interacción y el diálogo constante entre realidad y ficción.Pero September 5 va más allá del secuestro, que pasa a ser el motor de fondo. Aquella retransmisión supuso un punto de inflexión en las narraciones en directo de las tragedias. La película retrata el contexto social que rodeaba los hechos, con una Alemania acomplejada que aún no sabía cómo gestionar su pasado. Y también plantea los dilemas televisivos propios de una emisión de estas características: el equilibrio entre la información y el espectáculo, la responsabilidad mediática ante la tragedia y el dolor de los protagonistas, la misma influencia del medio en el transcurso de los acontecimientos y las filigranas técnicas que se debían superar en una época en que las retransmisiones por satélite en directo eran aún incipientes. Es apasionante ver cómo el ingenio compensaba todo lo que la tecnología ha puesto después a nuestro alcance. Y cómo, a pesar del paso de los años, las decisiones periodísticas más difíciles continúan siendo las mismas.September 5 provoca el desasosiego propio de un thriller y la emoción que proporciona el relato de unos hechos reales. Una buena película que nos recuerda que el mundo quizás ha cambiado menos de lo que pensamos.

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