"Una y no cincuenta y una", dicen que dice el Papa
La Iglesia tiene una larga tradición en el negocio de la emisión de mensajes lo suficientemente ambiguos como para ser interpretables a conveniencia de los tiempos (y de los otros poderes con los que debe triangular). El Papa instó a los catalanes a ser “constructores de unidad” y, claro, a la caverna le ha faltado tiempo para ponerlo en portada. Porque, en su marco mental la palabra unidad es solo la punta del iceberg del sintagma unidaddelaespañaentera. Y, así, cuando el Abc o El Mundo imprimen en sus respectivas portadas esta exhortación papal en favor de la unidad, lo hacen para transmitir que el pontífice está exigiendo que cese de una vez la broma independentista. En cambio, comparemos con este subtítulo de La Vanguardia: “León XIV pide a «barceloneses y catalanes» convertirse en «constructores de unidad», más allá de la polarización”. Añadir que el ruego es también para los barceloneses es importante, porque desactiva la lectura estrictamente nacional de la cosa. Y la referencia a la polarización refuerza la idea de que no estamos hablando del encaje territorial de Cataluña con España, sino de otro asunto que, por cierto, señala bastante a estas entusiastas cabeceras, como fuente y generadores de crispación eterna.
Uno ya entiende que después de que el Papa confesara que el blanco no es solo el color de su túnica, sino el de la camiseta de su equipo preferido, los diarios de Madrid floten en un estado levítico, cercano al tránsito. Y que la retransmisión de los inefables goles eclesiales vivida en el Bernabéu de la mano de Manolo Lama y Paco González aún les nubla la vista mientras a otros nos hace sangrar los oídos. Pero, al final, acabará siendo más fácil hacer pasar un camello por el ojo de una aguja que no encontrar un titular en la prensa capitalina que no esté desfigurado por la clásica operación de apalear el contexto.