Pesimismo económico con embudo

Alberto Garzón
19/01/2026
Jefe de Media
2 min

El economista y ex ministro Alberto Garzón compartía un gráfico interesante, elaborado por Oxford Economics. Se veía la evolución a lo largo de los años, en España, de la confianza de los consumidores en la economía. Una línea azul mostraba la percepción con respecto a la situación general, mientras que otra roja indicaba el juicio sobre la marcha económica del propio hogar. Ambas líneas mantenían la correlación y tendían a solaparse. Por el contrario, a partir de 2020, la confianza en la economía general se desplomaba, mientras que la línea del propio hogar se mantenía por encima del cero, en niveles saludables. Garzón lo achacaba –y me parece fundamentado– a la guerra del relato desde Pedro Sánchez: los medios de siempre han insistido tanto en la visión apocalíptica de que la parroquia acaba repitiendo que la economía va mal, aunque su situación personal sea saludable. Y por eso habría que reflexionar sobre si tiene sentido hacer preguntas a la población en general sobre la situación de la macroeconomía, cuando la inmensa mayoría de ciudadanos no tiene formación para evaluarla y, por tanto, sólo repite los argumentarios ventilados en las tertulias.

Garzón aportaba un segundo gráfico que reflejaba la percepción sobre la propia situación económica, segmentado por intención de voto: quienes optan por Vox o por Se ha Acabado la Fiesta son los que consignan una situación peor en su casa. Podría ser, claro, que quienes verdaderamente las pasan más flacas reaccionen agarrándose a los clavos al rojo vivo de los nuevos partidos, por ultramontanos o pintorescos que sean. Pero resulta más verosímil que, sencillamente, sean las personas a las que más les ha calado, hasta los huesos, el relato constante hiperbólico del populismo extremo. Cuando hablamos de responsabilidad de los medios, solemos poner el foco en las consecuencias individuales. Pero estaría bien empezar a hablar de las colectivas.

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